
En el siglo XIX, la pobreza asolaba las ciudades españolas, y Granada no era una excepción. Ante este panorama desolador, surgieron soluciones innovadoras para abordar las necesidades básicas de los menos privilegiados. Entre estas soluciones, destacan las Tiendas-Asilo, un concepto que no solo buscaba proporcionar alimentos asequibles, sino también cambiar la dinámica de la limosna y ofrecer oportunidades para escapar del ciclo de la pobreza.
En Granada, al igual que en otras ciudades, las Tiendas-Asilo surgieron como respuesta a la creciente pobreza que afectaba a la población, especialmente a los obreros y a las familias de escasos recursos.

Estos establecimientos no solo eran comedores públicos, sino que también se presentaban como un complemento indispensable a las tradicionales casas benéficas. La idea era ofrecer alimentos durante todo el día a cambio de una pequeña cantidad de dinero , brindando así una solución pragmática y digna para los necesitados.
La génesis de las Tiendas-Asilo se remonta a la noción de «Cocinas Económicas», donde la distribución de alimentos a precios asequibles se transformó en un sistema más estructurado y eficiente.
La influencia de este modelo, originado en Havre, Francia, se extendió a España, y en diciembre de 1885, Madrid adoptó este sistema como medida para combatir la hambruna.

La propuesta de las Tiendas-Asilo recibió respaldo significativo, incluso de la reina Regente, lo que llevó a la apertura de estos establecimientos en diversos lugares de Granada. Estas tiendas no solo ofrecían alimentos a precios accesibles, sino que también proporcionaban lugares para asearse, se convertían en centros de reunión y, en algunos casos, se planteaba la posibilidad de convertirlas en bolsas de trabajo.
Una de las primeras Tiendas-Asilo de Granada se instaló en 1886, en el antiguo convento de Felipe Neri, actual iglesia del Perpetuo Socorro. La prensa de la época lo recogió de la siguiente manera.

Los señores don Rafael de la Cruz y don José Pareja propietarios del antiguo convento de San Felipe han ofrecido al presidente de la Junta Organizadora de la Tienda-Asilo un local para establecer esta en aquel edificio.
La Junta, reconocida á tan generoso y espontáneo ofrecimiento, pasará à reconocer el local en cuestión, y si reúne condiciones para el objeto procederá sin demora à instalar en él la Tienda.
Los menús de la época eran muy poco variados, y se publicaban en la prensa local. Te dejamos un ejemplo de 1887.

El servicio para hoy será el siguiente:
ALMUERZO. De 9 á 11. Las raciones que pueden pedirse son:
Chocolate hecho con leche y bollo de pan de aceite: 10 céntimos.
Cazuela de fideos con bacalao: 10 céntimos
Postre de naranja é higos: 05 céntimos
COMIDA. De 4 á 6. Se servirán raciones de:
Sopa de arroz: 10 céntimos
Cocido de garbanzos, habichuelas, macarrones, carne y tocino: 10 céntimos
Arroz con leche: 10 céntimos
Postre de naranja é higos: 05 céntimos
Ración de pan grande: 10 céntimos.
Id. pequeña: 05 céntimos
Nota.-No se expenderán raciones de pan sin llevar la correspondiente de comida
La media de menús servidos en las Tiendas Asilo de Granada no sobrepasaba los 1000 diarios. En el año 1887 ascendía a 203715 raciones y media. Comentar que, para que este tipo de establecimientos fuesen económicamente viables había que vender unas 1500 raciones al día.

Las Tiendas Asilo se sustentaba gracias a las donaciones de particulares e instituciones. En las cuentas justificativas de 1887 se puso de manifiesto quienes fueron los principales benefactores de Granada: Ese año fueron los vecinos de Granada los que más aportaron con 2493’28 pesetas . Los granadinos daban donativos o participaban en eventos benéficos. El siguiente gran benefactor era el Ayuntamiento de Granada, ese año aportó 1178 pesetas; después la Diputación provincial con 1000 pesetas y por último la Junta de la Tienda de baile del Salón, que donó 837 pesetas.

Durante gran parte del año se organizaban conciertos, corridas de toros, o rifas para donar a las Tiendas Asilo de Granada. También se repartían bonos de comida a los más necesitados.
Te dejamos 2 ejemplos

La junta de gobierno del Casino principal ha distribuido entre los pobres 8000 bonos de la Tienda Asilo, de los cuales se nos han mandado 60 con un atento B. L. M., para que en nombre de dicha sociedad los repartiésemos. Damos las gracias à los señores de la junta, así como la enhorabuena por tan útil pensamiento. Hemos hecho la distribución de los referidos bonos, con la equidad que el caso requiere.

Plaza de toros de Granada,-Corrida de novillos a beneficio de la Tienda-Asilo. para el domingo 13 de Febrero, à las tres de la tarde.
Entrada de Sol y sombra, 1 peseta.-Medias entradas, 75 céntimos.
A pesar de su noble propósito, las Tiendas-Asilo no estuvieron exentas de críticas. Algunos cuestionaron la calidad de la comida, mientras que en otras ciudades pequeñas se abrieron de manera discreta para evitar la visibilidad de aquellos que acudían en busca de ayuda.
A veces la prensa calificaba a estas tiendas como un «asqueroso» negocio que especulaba con la salud de los necesitados.
La crítica se centraba en la naturaleza comercial de estas tiendas, acusando a los contratistas de actuar sin supervisión, lo que llevaba a la falta de control sobre la calidad de los alimentos. Se señalaba la presunta mala calidad de las comidas, destacando casos de sopas contaminadas con gusanos y alimentos de baja calidad. También se denunciaba la falta de inspecciones de las Juntas de Sanidad y se cuestionaba la eficacia de estas instituciones para abordar la verdadera raíz del problema: la pobreza estructural.
A pesar de las críticas, las Tiendas-Asilo representaron un intento intervencionista de las autoridades para abordar la pobreza de manera paternalista. Sin embargo, también reflejaron las contradicciones y desafíos de la época, donde las buenas intenciones a menudo se veían empañadas por problemas logísticos y la desconfianza de ciertos sectores de la sociedad.
La mayoría de las Tiendas Asilo de Granada desaparecieron a inicios del siglo XX.