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PANTANO DE CUBILLAS Un lugar para toda la familia lleno de historia

- PANTANO DE CUBILLAS

– PANTANO DE CUBILLAS

El Pantano de Cubillas es uno de esos lugares, que se sitúan a tan solo un puñado de kilómetros de Granada, y a los que recurrimos en multitud de ocasiones. Quién no ha transitado alguna vez por los márgenes del embalse, ya sea para dar un paseo en pareja, hacer deporte, pasar un buen rato con los niños o hacer fotos, especialmente de aves o panorámicas de Sierra Nevada. 

Estamos tan acostumbrados a verlo que pocas veces nos planteamos que hace tan solo seis décadas que está ahí. 

El Pantano de Cubillas se encuentra al norte del pueblo de Albolote, entre Sierra Elvira, las montañas de Colomera, y la Sierra Arana. Su función principal es asegurar el agua de riego a buena parte de los agricultores de la Vega. Sus márgenes discurren por los municipios de Albolote y Atarfe. 

Esta moderna construcción, que embalsa las aguas del río Cubillas, entró en funcionamiento en 1956, sin embargo, el lugar cuenta con una dilatada historia.

La zona donde se encuentra el pantano de Cubillas fue desde hace siglos lugar de asentamiento humano, cuyas huellas siguen perdurando. 

Los vestigios más antiguos encontrados en los márgenes del Pantano de Cubillas se sitúan al pie de un farrallón rocoso, en las proximidades del Club Naútico Universitario. Se trata de un hábitat al aire libre relacionado con actividades de caza, que fue ocupado hace aproximadamente unos 17.000 años. Posteriormente los moradores de la zona han dejado aquí su impronta. 

La romanización de Granada, y más concretamente de la vega, trajo nuevas infraestructuras, que llevaban agua hasta la capital granadina. Una de ellas, es la conocida acequia de Aynadamar, que canaliza el agua desde Fuente Grande en Alfacar, hasta el barrio del Albaicín. La otra era el Canal de Albolote, una conducción de más de 30 kilómetros que conducía las aguas desde el Nacimiento de Deifontes hasta el municipio romano de Ilurco, cerca de Pinos Puente, o incluso se especula que llegara hasta la zona que ocupan actualmente los Jardines del Triunfo. De esta conducción quedan todavía vestigios, entre ellos algunos restos de tramos de acueductos que se construyeron para salvar los barrancos, y vaguadas, como el que hay entre el Barranco Quitasueños, en Albolote, y el valle del Río Bermejo, en Calicasas. Esta conducción fue reparada en multitud de ocasiones y finalmente abandonada en la época nazarí, a causa de los continuos sabotajes, por parte de las tropas cristianas, que rompían partes o directamente envenenaban sus aguas.

Hubo varios intentos de retomar la conducción de agua que pudiera abastecer de riego a los campos de la vega alta de Granada, pero estos se encontraron con las protestas de los agricultores de Albolote, Peligros y Maracena que se veían perjudicados. 

PANTANO DE CUBILLAS

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El Ayuntamiento de Albolote, ante los problemas generados por la acequia de Cogollos, pidió a Carlos III una acequia para Deifontes en 1749. Esta petición fue concedida por el rey y su Ministro Floridablanca, pero debía ser financiada por los terratenientes. La Corona prestó 150.000 reales y los agricultores 350.000 

Se hicieron cuatro kilómetros a partir de la presa romana del río Cubillas, pero la falta de recursos económicos hizo necesario paralizar las obras.

Matías de Robles fue el maestro de la presa, la cual tenía un salto de seis metros. Comenzó la construcción en 1750, y se concluyó seis años mas tarde. Tanto la presa como la acequia estaban mal diseñadas. Esta construcción fue revisada treinta años después por los ingenieros militares Fernando Ulloa y Juan Homar, que la encontraron bastante arruinada y la calificaron de chapuza. Los ingenieros rediseñaron nuevas obras para salvar la presa, un canal, y un túnel para salir al Chaparral. También mejoraron varios tramos de la construcción preexistente, pero la crisis y la falta de recursos económicos hizo necesario paralizar las obras.

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Los continuos pleitos con los regantes de Cubillas bajo, Caparacena, Pinos Puente y Fuente Vaqueros provocaron, que en 1835, se ordenara romper la presa del Cubillas y dejar libres las aguas.

No habían pasado dos décadas cuando un descendiente del Conde de Floridablanca, obtuvo la concesión de las aguas que no se utilizaban en Caparacena y Pinos Puente, que era aproximadamente la mitad del caudal del río. 

En torno a 1870 se reanudó el proyecto de embalsar y encauzar las aguas del río Cubillas, que fue nuevamente abandonado en 1890, al retirársele la concesión al III Conde de Floridablanca.

La solución definitiva que iba a contentar a los regantes de la vega llegó en 1931, cuando el ingeniero Manuel Echeverría pensó en construir un pantano, debajo de la presa de Deifontes, que permitiera conservar las aguas perdidas durante el invierno y, asegurar el riego en los cultivos de municipios como Pinos Puente, Fuente Vaqueros o Valderrubio.

La Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, fundada en 1929, se hizo cargo de los trabajos del Canal de Albolote y el Pantano de Cubillas. Pero el inicio de la Guerra Civil frenó esta gran obra. 

La obra del Pantano de Cubillas se retomó en 1948. Al frente estuvo primero el ingeniero Francisco Abellán, y después Manuel Prieto Moreno, inaugurándose el embalse en 1956, con una capacidad de 25 hectómetros cúbicos, y una profundidad máxima de 20 metros. Tiene una longitud de 2300 metros y una anchura, de 800 metros.

Sus márgenes están ocupados por cultivos de olivo y cereal, pinares de repoblación, encinas, jaras, eucaliptos, juncos y zarzamoras.

Es fácil encontrar surcando sus aguas piraguas, tablas de windsurf y motos de agua. Aquí se pueden pescar barbos, cachuelos, carpas americanas, y lucios. Estos peces son alimento de las águilas pescadoras, una de las rapaces más bellas que he visto en este entorno, y que se acercan al pantano para alimentarse. Pero el Pantano de Cubillas, es refugio también de otras aves como cormoranes, abubillas, lavanderas blancas, ánades reales, pinzones comunes y urracas.

El acceso al pantano es muy sencillo, tanto en vehículo particular por la antigua carretera de Jaén, salida número 116 de la A-44, o en transporte público en la línea 0117 – Granada – Pantano de Cubillas.

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