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EL POZO AIRÓN DE GRANADA Enclavado cerca de la Calle Elvira

POZO AIRÓN DE GRANADA

POZO AIRÓN DE GRANADA

Después de leer un extenso artículo en la prensa local sobre el Pozo Airón de Granada, nos picó la curiosidad y cámara en mano nos acercamos hasta el callejón Postigo de la Cuna. La verdad es que a mí no me sonaba el nombre de el la calle, pero… si os digo, que es la misma calle donde se encuentra el mítico Eshavira, uno de los mejores locales para escuchar jazz y flamenco en directo, seguro que muchos ya sabréis donde está. No obstante para los que no conozcan el Eshavira os dejamos al final del texto un mapa con la geolocalización.

El origen de los pozos de Airón, se remonta a la época de los celtíberos, para la cultura celta, en las profundidades de la tierra habitaba una deidad llamada Airón o Aironis.

A este dios se le rendía culto en algunas fuentes, pero sobretodo, en simas y pozos naturales de gran profundidad, hay más de 100 lugares de culto al Dios Airón en la Península Ibérica, algunos en Francia, pero también se encuentran aras a Airón en Inglaterra, Italia y en Brasil como el Novo Airão.

Estos enclaves son conocidos como “Pozos Airón”, famosos son los pozo-airón del Castillo de Gibralfaro en Málaga, del Castillo de la Mota o el que se encuentra en las proximidades de la localidad conquense de Uclés.

Estos lugares están asociados a  leyendas y romances con elementos en comunes entre ellos, como son, la desaparición en las aguas de una joven hermosa, la existencia de “sapos y culebras” o que el lugar no tiene fondo.

POZO AIRÓN DE GRANADA

POZO AIRÓN DE GRANADA

Como dios del inframundo, Airón, ofrece un doble aspecto, uno positivo relacionado con la creación de la vida, y uno negativo relacionado con la muerte, pues al inframundo iban a parar las almas de los difuntos.

Con la llegada de los romanos a la península, las creencias relacionadas con Airón siguieron vigentes. Es más, se piensa que también se hicieron este tipo de pozos Airón durante la época musulmana.

La creencia popular pensaba, desde Aristóteles y Plinio, que los terremotos eran originados por una especie de soplos o vientos que salían desde las entrañas de la Tierra, y que, las grandes cavidades servían de abertura para que “El Dios Airón” exhalara los vientos desde el interior, evitando los terremotos, consecuentemente el cerrar los pozos provocaría sismos.

En cuanto al Pozo Airón de Granada, las primeras referencias son realizadas en época cristiana, destacan las escritas por Henríquez de Jorquera en el siglo XVI, y posteriormente por Francisco Bermúdez de Pedraza, atribuyendo la construcción del pozo de la Calle Elvira a los musulmanes. Este Pozo-Airón era de gran profundidad todo labrado de ladrillo, según comenta en 1633, Fray Lorenzo de San Nicolás. El fraile en su libro sobre arquitectura escribe, que durante los sismos de abril y julio de 1431, que pudieron alcanzar magnitudes entre 7.0 y 9.0 de la escala Richter, y los sismos del 4 de julio de 1526, el Pozo-Airón de Elvira ya estaría cerrado, porque de lo contrario no se hubieran producidos daños tan grandes.

Dictamen sobre utilidad o inutilidad de la excavacion del Pozo-Airon y nueva abertura de otros pozos cuevas y zanjas para evitar los terremotos

Dictamen sobre utilidad o inutilidad de la excavacion del Pozo-Airon

A finales del Siglo XVIII debido a 7 grandes sismos registrados en Granada, entre los meses de junio y octubre de 1778, las autoridades de la ciudad se plantearon por clamor popular, abrir de nuevo el Pozo Airón de la Calle Elvira, cegado hacía siglos e incluso abrir otros nuevos.

Joaquín Vaca de Guzmán y Manrique fue el encargado de hacer un informe, sobre la idoneidad de excavar estos pozos en Granada. Por si quieres leerlo, te dejamos el enlace del informe titulado: Dictamen sobre utilidad, o inutilidad, de la excavación del Pozo-Airón, y nueva abertura de otros pozos, cuevas y zanjas para evitar los terremotos.

Vaca en el informe, rebatió con argumentos científicos las fuertes creencias arraigadas en la mente colectiva desde hace milenios, sobre los terremotos y los Pozos Airón. También dictaminó que hacer unos pozos que llegaran a los 62.000 pies de profundidad, necesarios para alcanzar la zona donde se producen los sismos, sería bastante inútil peligroso y caro. Por lo que no se realizó ningún pozo Airón.

Los nuevos conocimientos científicos sobre los orígenes de los terremotos unidos a las remodelaciones de la Gran Vía, hechas en el siglo XIX, hicieron que se fueran apagando las voces, los ecos y la memoria histórica sobre las creencias del Pozo Airón de Granada.

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