postigo
El albacar (del árabe al-baqqár, derivado de baqara, vaca) es un recinto amurallado de gran extensión, generalmente desprovisto de edificaciones permanentes en su interior, que se sitúa anexo a una alcazaba o castillo. Su función principal era servir de espacio de seguridad para la población civil y sus rebaños en tiempos de asedio o razzia, actuando como una «primera línea» de refugio masivo antes de que los defensores tuvieran que retirarse al último reducto o torre del homenaje.
En la arquitectura militar de Andalucía, y especialmente en la frontera del Reino Nazarí de Granada, el albacar representa la dimensión social de la guerra: es el lugar donde la fortaleza se abre a la comunidad para proteger la base de su economía (el ganado).
1. Morfología y Ubicación Estratégica

Un albacar no es simplemente un patio; es un sistema defensivo complejo. Se ubica aprovechando la topografía del terreno, normalmente rodeando una de las laderas del cerro donde se asienta la alcazaba principal.
- La Muralla del Albacar: Suele ser más baja y menos sofisticada que la de la alcazaba, pero sigue criterios militares estrictos. En Granada, muchas de estas murallas se construyeron mediante la técnica del tapial (tierra prensada) o mampostería, rematadas con almenas y un adarve (camino de ronda).
- Acceso Independiente: El albacar solía tener su propia puerta, a menudo en recodo para dificultar la entrada de caballería enemiga, comunicándose después con el núcleo principal de la fortaleza a través de una segunda puerta interna más protegida.
- Capacidad de Almacenamiento: Lo que define al albacar es su superficie diáfana. Necesitaba albergar cientos de cabezas de ganado, por lo que su suelo era de tierra batida, diseñado para el tránsito pesado de pezuñas.
2. El Albacar como «Pulmón» de Resistencia en Granada
En las fortalezas granadinas, el albacar cumplía un papel logístico fundamental. Sin el ganado protegido en este recinto, una ciudad asediada moriría de hambre en semanas.
- El Aljibe del Albacar: Un elemento crítico. El recinto debía tener su propia reserva de agua, a menudo un aljibe de grandes dimensiones soterrado, para dar de beber a los animales y a los refugiados sin agotar las reservas de la guarnición militar.
- Control del Territorio: Desde el albacar se controlaban los accesos a los valles. En fortalezas como las del Altiplano Granadino, el albacar funcionaba como un «embudo» que recogía a la población de las alquerías dispersas ante el avance de las tropas cristianas.
3. Ejemplos de Referencia en Andalucía y Granada
El estudio de los albacares nos permite entender la escala de las guerras de frontera:
- Castillo de Moclín (Granada): Es quizás el ejemplo más espectacular de albacar de frontera. Su recinto exterior es inmenso y se adapta perfectamente a las curvas de nivel del terreno. Durante el siglo XV, fue el escudo que protegió a toda la población de los Montes Orientales de las incursiones castellanas.
- Alcazaba de Baza (Granada): En el Altiplano, la alcazaba dominaba la ciudad, pero contaba con recintos amplios que servían de albacar, vitales para proteger la riqueza ganadera de una zona tradicionalmente dedicada al pastoreo.
- Castillo de Salobreña (Granada): Su albacar protegía a quienes trabajaban en el llano de la costa, proporcionando un refugio seguro contra los ataques que llegaban por mar.
- Fortaleza de la Mota (Alcalá la Real, Jaén): Aunque hoy pertenece a Jaén, fue la gran llave del Reino de Granada. Su sistema de albacares es de los más complejos de Andalucía, creando una auténtica ciudad de refugio amurallada.
4. Diferencias con otros elementos defensivos
Es fundamental no confundir el albacar con otros espacios de la fortaleza:
- Patio de Armas: Es un espacio interno para el entrenamiento y vida de la soldadesca; el albacar es externo y de uso civil/ganadero.
- Coracha: Es un lienzo de muralla que baja hasta un pozo o torre de agua; el albacar es un recinto cerrado.
- Barbacana: Es un muro bajo de refuerzo que protege la base de la muralla principal; el albacar es una zona de estancia.
El Albacar tras la Conquista
Con la caída del Reino de Granada, los albacares perdieron su sentido militar. Muchos se convirtieron en barrios de viviendas humildes, otros en eras de trilla y muchos, especialmente en el Altiplano y Guadix, sirvieron de base para que la población comenzara a excavar casas cueva en sus laderas, aprovechando que la muralla del antiguo albacar todavía ofrecía cierta sensación de delimitación y seguridad.