
El 11 de septiembre es una día señalado para la mayoría de nosotros, sobre todo, para los que vimos en directo, en 2001, las espeluznantes imágenes de los atentados contra las Torres Gemelas de Nueva York. En Granada, el 11 de septiembre también está marcado por otra tragedia, pues coincide con el aniversario del asesinato de 40 personas en los muros exteriores del Cementerio de San José. Entre las personas asesinadas se encontraba el profesor Agustín Escribano y Escribano, a quien hoy recordamos.
Agustín Escribano y Escribano
Agustín Escribano fue un maestro apasionado de la Institución Libre de Enseñanza, amigo de Federico García Lorca y de Fernando de Los Ríos entre otras personas ilustres. Luchó activamente junto a María Luisa Pueo para que las mujeres tuvieran más facilidades de acceder a la enseñanza superior.
Agustín Escribano y Escribano nació en la pequeña localidad burgalesa de Pedrosa del Príncipe en 1892 en el seno de una familia humilde dedicada a la agricultura. Agustín era un chico vivaz e inteligente que no pasó desapercibido para sus docentes.
Su formación para ser profesor de magisterio tuvo lugar en Madrid. Formó parte de Sexta Promoción (sección de Letras) de la Escuela de Estudios Superiores del Magisterio en la promoción 1914-1917. Entre los docentes que le dieron clase estaba Concepción Saiz Otero, una de las grandes precursoras de la pedagogía moderna en nuestro país.

A principios del siglo XX, para ser maestro había que cursar tres años en la escuela de Magisterio. Al final de la promoción se realizaba un examen que determinaba el orden de colocación provisional para ejercer como maestro en prácticas. Estas prácticas duraban dos años y estaban supervisadas por el profesorado y la Inspección de Primera Enseñanza.
Agustín escribano quedó el décimo de las listas de la oposición de 1917 y su primer destino estuvo en la escuela Normal de Badajoz.
En la Gaceta de Madrid del 5 de julio de 1917 aparece su nombramiento de la siguiente manera:

En virtud de lo dispuesto en el artículo 49 del Real Decreto de 30 de agosto de 1914, por el que se reorganiza la Escuela de Estudios Superiores del Magisterio,
S. M. el Rey (q. D. g.) ha tenido a bien nombrar Profesor numerario de Historia de la Escuela Normal de Maestros de Badajoz, con el sueldo de 3.000 pesetas anuales, a D. Agustín Escribano y Escribano, propuesto por el Claustro de la citada Escuela de Estudios Superiores del Magisterio, con el número 10 de la lista de calificaciones de la Sección de Letras formada al finalizar el curso de 1916 a 1917.
De Real orden lo digo a V. I. para su conocimiento y demás efectos.
Dios guarde a V. I. muchos años.
Madrid, 27 de junio de 1917.
“ S. M. el REY (q. D. g.) ha tenido a bien nombrar Profesor numerario de Historia de la Escuela Normal de Maestros de Badajoz, con el sueldo de 3.000 pesetas anuales, á D. Agustin Escribano y Escribano, propuesto por el Claustro de la citada Escuela de Estudios Superiores del Magisterio, con el número 10 de la lista de calificaciones de la Sección de Letras formada al acabar el curso de 1916 – 1917.Un par de años más tarde, tras su período en prácticas, su destino estuvo en la Escuela Normal de Toledo. Y está en la posición nº 220 de las listas nacionales.
En 1931, España vivió un momento crucial con la proclamación de la Segunda República. Esto trajo consigo una serie de reformas políticas, sociales y educativas de gran trascendencia. El ámbito educativo fue uno de los pilares fundamentales del nuevo gobierno republicano, que se propuso modernizar el sistema educativo del país y convertirlo en un motor de cambio social.
¿Cuáles fueron los puntos importantes de la reforma educativa de 1931?
La reforma educativa de este periodo buscaba garantizar una educación más justa, equitativa y accesible para todos los ciudadanos. Uno de los aspectos claves de esta reforma fue el desarrollo de las escuelas de Magisterio, responsables de la formación de los futuros maestros y maestras de España. Entre sus objetivos más importantes se encontraba
Función del Estado en la educación

Durante la Segunda República, el Estado asumió un papel central en la organización y supervisión del sistema educativo. La intención era crear un sistema nacional de educación que estuviera controlado por el Estado, con el fin de eliminar la influencia predominante de la Iglesia católica en la enseñanza y garantizar una educación laica y universal. Esto supuso un cambio significativo en un país donde, hasta entonces, la Iglesia había jugado un papel dominante en la educación.
Laicidad
La laicidad de la enseñanza fue uno de los principios clave de la reforma educativa republicana. Bajo el nuevo régimen, se impulsó la separación entre la Iglesia y el Estado, y se buscó erradicar la influencia religiosa en las escuelas públicas. En la práctica, esto significaba que las escuelas debían ser laicas, es decir, sin contenido religioso obligatorio, y centrarse en una educación basada en los principios de la ciencia y la razón. La Constitución de 1931 reflejaba esta idea al proclamar la libertad de culto y la no obligatoriedad de la enseñanza religiosa en las escuelas.
Gratuidad
Uno de los objetivos fundamentales de la reforma era garantizar la gratuidad de la educación en todos los niveles. La Segunda República se propuso eliminar las barreras económicas que impedían el acceso de los sectores más desfavorecidos a la educación, de modo que cualquier niño o niña, independientemente de su situación económica, pudiera acceder a una formación de calidad.
Carácter social de la educación
El gobierno republicano entendía la educación como una herramienta para transformar la sociedad. No solo se trataba de formar a los niños en conocimientos académicos, sino también de inculcar valores democráticos, de igualdad y de justicia social. La educación debía ser un instrumento para mejorar la cohesión social y reducir las desigualdades.
Coeducación
Uno de los aspectos más innovadores de la reforma fue la introducción de la coeducación, es decir, la enseñanza mixta de niños y niñas en las mismas aulas. Esto suponía un gran cambio en una sociedad tradicional y conservadora como la española de la época, en la que la educación de niños y niñas había estado tradicionalmente segregada. La coeducación promovía la igualdad de género y formaba parte del esfuerzo más amplio del gobierno republicano por construir una sociedad más igualitaria.
Escuela única
La idea de una escuela única formaba parte de la visión republicana de una educación accesible y de calidad para todos. La escuela única pretendía unificar el sistema educativo bajo un modelo laico, gratuito y común, superando las diferencias entre la educación pública y la privada. Esto implicaba la creación de un sistema donde no hubiese distinciones elitistas, con el fin de garantizar que todos los ciudadanos recibieran la misma formación, independientemente de su origen social o económico.
Escuelas de Magisterio
Las escuelas de Magisterio eran instituciones dedicadas a la formación de maestros y maestras, que jugaban un papel clave en la implementación de la nueva visión educativa republicana. La mejora de la calidad de la educación pasaba, necesariamente, por una mejor formación del profesorado. El gobierno de la Segunda República implementó reformas en los planes de estudio de estas escuelas para asegurar que los maestros recibieran una formación más moderna, basada en principios pedagógicos avanzados y en los valores de laicidad, igualdad y democracia. Los maestros se convirtieron en agentes esenciales del cambio social y educativo que el régimen republicano deseaba implementar.
La reforma educativa fue una de las iniciativas más ambiciosas del gobierno republicano, pero su implementación encontró resistencias, especialmente en los sectores conservadores y en la Iglesia.
Para llevarla a cabo esta reforma necesitaban personas implicadas en la enseñanza libre, por ello Agustín Escribano fue nombrado director de la Escuela Normal de Maestros de Granada en 1931.
La prensa de la época no dudó en elogiarlo de la siguiente manera:

“Ha sido nombrado director de la Escuela Normal de Maestros de Granada el culto profesor de dicho Centro don Agustín Escribano.
Las altas dotes de inteligencia, cultura y laboriosidad que concurren en el señor Escribano contribuyen, sin duda alguna, al mayor desarrollo de las enseñanzas de esta Escuela Normal y dan a su designación para el cargo caracteres de verdadero acierto.
El señor Escribano, que llega por sus propios merecimientos a la Dirección de la Escuela Normal, pertenece a esa generación de profesores modernos que honran la cátedra española.
Nuestra enhorabuena más cordial al nuevo director y a la Escuela. La juventud y la cultura de don Agustín Escribano son patente de éxito y garantizan una fecunda labor pedagógica.”
Granada acogió este nombramiento con entusiasmo. Incluso le hicieron una cena-gala en su honor:
Así lo recogió la prensa de la época.
EN EL HOTEL GRAN VÍA
Homenaje a D. Agustín Escribano

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El domingo último tuvo lugar en el hotel Gran Vía un banquete, con el que agasajaba a don Agustín Escribano un grupo de amigos, por su reciente nombramiento para el cargo de director de la Escuela Normal.
Asistieron los señores don Alfonso García Valdecasas, don José Segura Soriano, don Jesús Yoldi, don Ángel Saidada, don Rafael Acosta, don Rafael Hitos, don Francisco García Lorca, don Joaquín Amigo Aguado, don Luis Aguilera, don José García Carrillo, don Antonio Galleso, don Francisco Núñez, don José Manuel Pérez Serrabona, don Manuel Fernández Montesinos, don Constantino Ruiz Carnero, don Francisco Oriol Catena y otros que sentimos no recordar.
El hotel Gran Vía sirvió un excelente menú, consistente en entremeses, paella valenciana, tortilla a la paisana, filetes de merluza, frutas del tiempo, bizcochada, vinos Rioja, champagne, café.
Leyó las adhesiones don Francisco Oriol, y a continuación don Manuel Pérez Serrabona ofreció el banquete, pequeño homenaje que un grupo de sinceros amigos tributaba a don Agustín Escribano, cuya juventud y cultura son garantía suficiente para asegurarle muchos triunfos en su nuevo cargo.
El señor Escribano contestó en breves palabras agradeciendo el homenaje que se le tributaba. El acto transcurrió dentro de la mayor cordialidad y simpatía, poniéndose de manifiesto las muchas amistades con que cuenta el señor Escribano.
Enviamos a este nuestra más cariñosa felicitación y le deseamos muchos éxitos en su nuevo cargo.

En 1932, Agustín Escribano conoció a María Luisa Pueo Costa, quien había llegado a Granada como inspectora de Educación. Ambos contrajeron matrimonio a finales de enero de 1935. Juntos, fueron los promotores de la creación de la Residencia de Señoritas Normalistas de Granada, destinada a alojar a mujeres que deseaban estudiar Magisterio. Este edificio se encontraba en la calle Alhamar a escasos metros del camino de Ronda . El inmueble fue derribado a principios del siglo XXI.

Detención y asesinato de Agustín Escribano
Cuando se produjo el alzamiento del 18 de julio de 1936, Escribano no temió por su vida, en un primer momento, a pesar de que su vecino y activista de ultraderecha, Ramón Ruiz-Alonso, lo había advertido del peligro que corría.
Ruiz-Alonso le sugirió que se ocultara por seguridad, pero Escribano no se consideraba una amenaza, pues era simplemente un profesor dedicado a la educación de las clases más desfavorecidas.
Sin embargo, había olvidado que pocos meses antes el mismo Agustín Escribano interpuso una denuncia contra José Valdés y a otros militares ebrios que intentaron agredir a una joven estudiante de la Residencia de Señoritas Normalistas.
Recordemos que José Valdés Guzmán fue nombrado comandante de las fuerzas franquistas que tomaron Granada en julio del 36.
María Luisa Pueo rogó desesperadamente a Agustín que se alejara. Él, tras mucho insistir, accedió, pero en septiembre decidió regresar, convencido de su inocencia y seguro de que no había hecho nada reprochable. La añoranza por su esposa y su hija (Mariluz Escribano Pueo) era más fuerte que su propia libertad.
Apenas unos días después de su vuelta, Agustín fue arrestado y trasladado al Gobierno Civil, que por aquel entonces se encontraba en la calle Duquesa. Hoy alberga la Facultad de Derecho.
En la noche del 11 al 12 de septiembre Agustín Escribano fue llevado en un camión hasta el exterior del cementerio de Granada donde fue vilmente asesinado.
Su cuerpo nunca se recuperó.
Datos que nos indignan sobre la muerte de Agustín Escribano

Entre los datos más curiosos, por no decir macabros, que hemos podido encontrar sobre Agustín Escribano está que el 2 Noviembre de 1936 (es decir mes y medio después de su asesinato) Agustín Escribano es destituido de su cargo y suspendido de empleo y sueldo.
El siguiente es igual de espeluznante. Y es que la Dictadura de Franco cubrió su vacante del Escalafón de Profesores numerarios de Escuelas Normales, de una manera poco “moral”. En el BOE del 24 de enero de 1940 podemos leer:
Vacante por fallecimiento de don Agustín Escribano Escribano, cuya fecha se ignora: a 8.000 pesetas , don Cristino A. Floriano Cumbreño.
Es realmente indignante leer eso. Lo presentan como si hubiera fallecido por causas naturales, como si su muerte hubiera sido un hecho común y corriente. ¡Pero no! ¡Deberían haber tenido la decencia de escribir la verdad! «Lo fusilamos«, es lo que deberían haber puesto, el 11 o 12 de septiembre de 1936, en las tapias del cementerio de San José. Pero claro, prefirieron ocultarlo y pasar página como si no hubiera sido nada. ¡Qué hipocresía, qué manipulación tan descarada!
Descubrir la historia del Profesor Agustín Escribano es realmente inspirador. Su pasión por la educación y su compromiso con la comunidad educativa de Granada han dejado un legado que aún resuena hoy en día. Conocer sus contribuciones y el impacto de su trabajo me llena de admiración y respeto por su dedicación a la formación de generaciones de estudiantes.