
Granada no deja de sorprender, en un paseo por el barrio del Realejo podremos disfrutar de enclaves históricos. Hoy nos hemos percatado de una cartela que cuelga de la fachada del número 13-15 de la calle Cuarto Real de Santo Domingo. En ella, con las siguientes palabras, se recuerda el lugar donde nació el poeta Baltasar Martínez Dúran.
En esta casa, el día 15 de Septiembre de 1847, nació
BALTASAR MARTÍNEZ DÚRAN.
El Exmo. Ayuntamiento de Granada acordó colocar esta lápida, para perpetuar la memoria de tan inspirado poeta.
Año de 1894.
¿Quién fue Baltasar Martínez Dúran?

Baltasar Martínez Dúran fue uno de los poetas ilustres granadinos de la segunda mitad del siglo XIX. Por su estilo de corte becqueriano sería conocido como el «Bécquer granadino”.
Nació el 15 de Septiembre de 1847 en la casa número 17 de la calle Cuarto Real de Santo Domingo. Esta vivienda fue levantada sobre la Huerta Grande de la Almanjarra, propiedad de Fátima, esposa de Muley Hacén. Se ha documentado que los cimientos de la casa de los Martínez Dúran se construyeron, parcialmente, sobre un antiguo edificio, que podría corresponder a una almunia de época tardo- almohade .
Baltasar fue bautizado dos días después de su nacimiento en la Basílica de Nuestra Señora de las Angustias.
Su familia pertenecía a la aristocracia antequerana, y siendo un niño, se trasladó a Antequera. Allí comenzó su vida literaria.
Con tan solo 12 años escribió el soneto “A la Cueva de Menga”. Este poema ocasionó en los intelectuales de la ciudad tal admiración, que lo etiquetaron de genio. Martínez Dúran fue acogido en “La Tertulia Literaria de Antequera” y se le nombró secretario de dicho grupo.
Su formación como escritor, y periodista se fraguó en los ambientes intelectuales de la época. No hay constancia de que cursara estudios universitarios, ni siquiera que hiciera el Bachillerato.
El hecho de pertenecer a una influyente familia unido a su talento natural como escritor, le facilitó que se le abrieran muchas puertas.
Se trasladó a Madrid y comenzó a colaborar en publicaciones como “El Madrileño”, del que fue redactor jefe. Posteriormente puso su pluma al servicio de otras revistas, entre las que destacan: “El álbum de las familias”, “La tijera”, “El Tirabeque”, “El Correo de la moda”, “El jardín”, y “La Violeta”.
Con 17 años Baltasar Martínez Dúran ya era un escritor consagrado, alternaba la publicación de poemas con otros escritos en prosa. Asimismo se aventuró tímidamente a escribir obras teatrales.
En 1865 Dúran regresó a Antequera, dirigiendo en la ciudad malagueña la revista “El Guadalhorce”.

Tres años después se produjo la revolución de 1868, que supuso el destronamiento y exilio de la reina Isabel II, y el inicio del período denominado Sexenio Democrático. Baltasar Martínez Dúran fue elegido abanderado del Batallón de la Milicia Popular de Antequera. Sin embargo, al año siguiente se pasó al bando tradicionalista y escribió poemas dedicados a Carlos y a Margarita de Borbón
En los años 70 del siglo XIX regresó a su Granada natal, aquí fundó el periódico El Genil . En esa época compaginó el trabajo como escritor con sus compromisos políticos, organizando veladas para recaudar fondos a beneficio de los soldados heridos en la guerra del Norte.
Debido a su adhesión a la causa carlista, fue desterrado a París, Londres y Suiza. Posteriormente residió en Roma, Génova, Venecia, y en 1878 regresó a Granada colaborando de nuevo en revistas y periódicos, e interviniendo en distintas veladas literarias.
Al año siguiente, en el albaicinero carmen de las Tres Estrellas, y a iniciativa de su propietario, el escritor Joaquín Afán de Rivera, fue objeto de un homenaje que le rindieron los escritores de Granada. Entre otros actos se descubrió una lápida dedicada a él, y se plantó un rosal, que con los años cobijaría bajo su sombra encuentros y jornadas literarias. Esta tertulia del 10 diciembre de 1879 sería el germen de la Cofradía del Avellano.
Baltasar Martínez Dúran en agradecimiento le dedicó la siguiente poesía:
En medio de una línea de rosales
Pródiga la amistad con ruano franca
planta un rosal á la memoria mía;
y coloca una lápida
Al vagabundo trovador es ese
recuerdo fiel que la amistad consagra:
no secárase nunca si pudiera
regarlo con mis lágrimas.

Comenzada la década de los 80, el poeta granadino regresó a Madrid, aunque volvía asiduamente a Granada para estar cerca de su madre, que estaba enferma. En 1883 mientras que Baltasar preparaba, en Madrid, un viaje a México para fundar un periódico se puso enfermo, y murió el 29 de Abril de 1883.
Durante años se hicieron diversos homenajes a la figura del poeta granadino Baltasar Martínez Dúran. Su hermano Adoración, para que no se olvidaran de Baltasar, siguió mandando poemas inéditos a diversos periódicos y revistas.
En 1886 el alcalde de Granada D. Mariano de Zayas y Madrid, propuso que se instalara una lápida conmemorativa en la casa natal de Baltasar Martínez Dúran. Sin embargo, los cambios políticos de esa época, retrasaron la iniciativa casi treinta años. La placa de mármol negro que homenajea al que se conoció como el «Bécquer granadino” se colocó el 1 de mayo de 1894.
Por cierto, como señaló Pepe López, el apellido del poeta no lleva tilde en la «a» porque no tiene relación con los Durán, sino que es «duran», tercera persona del plural del verbo durar: «ellos duran».
Como descendiente de la familia del poeta, te rogaría modificaras el acento, ya que no es que a Baltasar le gustara ponerlo en la u, sino que su apellido no tiene nada que ver con los Durán, sino que es duran, tercera persona plural del presente de indicativo del verbo durar, ellos duran
Gracias por la corrección. No conocía ese detalle sobre el apellido de Baltasar, y me parece una aclaración muy valiosa. Aprecio mucho tu explicación y el contexto que aportas. ¡Un saludo!