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CASTILLO DE GORAFE Controlaba el paso de Baza a Guadix

CASTILLO DE GORAFE

CASTILLO DE GORAFE

Tras visitar el Parque Megalítico de Gorafe, enfilamos nuestros pasos hacia al pueblo, con la intención de visitar el Centro de Interpretación del Megalitismo. Pero, nada más aparcar el coche en la plaza de la Constitución, vemos las ruinas de una estructura defensiva: es el Castillo de Gorafe. 

La cuenca del río Gor, un asentamiento fortificado.

La cuenca del Gor ha sido desde la prehistoria  una importantísima vía de comunicación, y por lo tanto, punto de asentamiento de las diferentes culturas. Aquí se han encontrado más de 240 sepulcros megalíticos, que actualmente constituyen el “Parque Megalítico de Gorafe”. Desde estos primeros pobladores hasta los actuales moradores ha llovido mucho, y cada una de las culturas instaladas aquí ha ido transformando el territorio.

GORAFE

GORAFE

A partir del siglo VIII, con la invasión musulmana, es cuando Gorafe comienza a tener una estructura similar a la que hoy conocemos. Los árabes introdujeron, en el actual barrio de “Los Algarves”, el hábitat en casas-cueva fortificadas. Estas son muy similares a las que hemos visto en gran parte del altiplano. Los Algarves están dominados por paredes acantiladas, donde se han horadado grandes cuevas-refugio provistas de complejos sistemas de defensa. Con el tiempo la población se fue asentando en la base del cerro, y la mayoría de esas casas-cuevas fueron utilizadas como graneros. De hecho el topónimo de Gorafe proviene de la palabra árabe Al-Gurf, que se puede traducir como granero.

Como toda ciudadela musulmana, Gorafe, también estuvo fortificada. Contó con dos castillos: Uno situado frente al actual pueblo de Gorafe, que era la conocida Fortaleza del Cuervo, y el otro baluarte es el Castillo de Gorafe.

Castillo de Gorafe

La fortaleza de Gorafe se levantó, en época nazarí,  sobre un cerro de la zona norte de la población. Vigilaba el paso del cauce del río Gor, que conecta la comarca de Guadix con el camino de Baza.

CASTILLO DE GORAFE - MUROS

CASTILLO DE GORAFE – MUROS

Del Castillo de Gorafe poco queda en pie. Esto es debido a que la fortaleza se asentó sobre un cerro constituido de arenas y limos. La erosión, la degradación del cerro, y el paso de los siglos, han provocado la desaparición del baluarte. La degradación es tan grande que, de vez en cuando, hay desprendimientos de rocas y de restos de la fortaleza, que cae sobre las cuevas y casas del pueblo.

Del Castillo de Gorafe apenas quedan unos metros de los muros perimetrales, en las zonas Este y Sudeste. Estos restos murarios son de mampostería enripiada en la parte superior. Las piedras forman hiladas bien dispuestas, y sus tamaños son más o menos homogéneos. Exteriormente los muros están enlucidos con mortero de cal, quedando algunas piedras a la vista, formando un curioso esgrafiado con figuras de lágrimas.

Parece ser que, el Castillo de Gorafe, estaba construido de mampostería y tapial, y pudo estar constituido por dos recintos:

  • El recinto inferior, del cual se conservan partes de la muralla suroeste, que fue aprovechada en otras construcciones aledañas.
  • El recinto principal, coronaba el promontorio rocoso. De él quedan partes de sus torres, que son de mampostería.

En el centro de la explanada del castillo se instaló, sobre un gran pedestal y hace unas décadas, un monumento del Sagrado Corazón de Jesús.

El devenir del Castillo de Gorafe

CASTILLO DE GORAFE - SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

CASTILLO DE GORAFE – SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

Gorafe fue conquistada por parte de las tropas castellanas, en 1451. Los Reyes Católicos entregaron su fortaleza y los campos de Gorafe a Álvaro de Bazán y Quiñones, que sería el primer señor de Gorafe. 

Tras la toma definitiva de Granada, en 1492, se nombró alcaide de la fortaleza de Gorafe a Cristóbal Medrano.

Los Medrano fueron una de las 494 familias de caballeros, que acudieron a la petición realizada por los Reyes Católicos, en los últimos años de la conquista. Los monarcas pidieron a los nobles un mayor esfuerzo, para que aportaran más medios económicos y militares a favor de la conquista de Granada. A cambio, los Reyes, prometieron tierras, señoríos e importantes nombramientos.

Una de las funciones que tenía Cristóbal Medrano, como alcaide de la fortaleza de Gorafe, era la de mediar entre los castellanos, nuevos dueños de las tierras de Gorafe, y los musulmanes que contaban con Hamete Ulaylas, como interlocutor o “alguacil de los moros”. Cristóbal Medrano, se quejó en varias ocasiones de Hamete, y pidió que otro mudéjar fuese el interlocutor, pues Hamete Ulaylas no acataba las órdenes de los castellanos, sino que se reunía con los musulmanes y entre todos decidían lo que debía hacerse.

Los alcaides de las fortalezas contaban con una asignación anual. Con ese dinero los alcaides tendrían que proveer de guardias a las fortalezas,  disponer de armas, provisiones y también reparar los pequeños desperfectos del castillo,… Cristóbal Medrano, contaba con una asignación anual de 60.000 maravedís, dinero insuficiente para mantener sus obligaciones. El Castillo de Gorafe era tan inestable y tenía tantos desperfectos que, “lo que allí se gasta es cosa perdida”, reconoció el regidor Rodrigo de Ávalos, en el siglo XVI. 

La Fortaleza de Gorafe fue teóricamente demolida en 1498. Sin embargo, el castillo siguió existiendo, eso sí, vacío y en ruinas. De hecho, en el siglo XVIII, aparece como último alcaide perpetuo del Castillo de Gorafe, Diego María de Isla y Bolaños, título este, que sería más de carácter nobiliario que militar. 

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