
EL GUARDIÁN DE PIEDRA
Hay quien dice que las Luces del Norte son las almas de los que nos dejaron. Otros cuentan que son diosas que galopan en sus halos de luz.No obstante, si queréis saber la verdad, solo tenéis que viajar hasta donde habitan y contemplarlas en absoluto silencio. No creáis eso de que las Luces del Norte no pueden oírse. Preguntadles por Atka. Si tenéis suerte , os contarán la leyenda del guardián de piedra; aunque, si lo preferís, os la narraré como creo que lo harían ellas.
EL GUARDIÁN DE PIEDRA
A pesar de que el frío convierte los minutos en horas, Atka espera cada noche en el acantilado a que aparezcamos. Para atraernos, une sus manos y sopla en el hueco que forman sus pulgares enlazados, haciendo de ese modo sonar una llamada lejana. Al poco rato, el cielo comienza a iluminarse, y nuestros resplandores rosas, verdes, amarillos y azulados bailan al son de una música que solo nosotras podemos oír.
―Buenas noches, Luces del Norte ―nos saluda Atka acomodándose entre las piedras.
“Atka, Atka…”, canturreamos, danzando sin parar.
―Me gusta veros ―susurra el niño acurrucándose en su abrigo de piel―. Sois tan bellas…
No le hace falta gritar para que lo escuchemos, el viento nos trae sus palabras.
―Pero ni siquiera os puedo tocar ―se lamenta estirando sus brazos y ensayando una caricia imposible―. Estáis tan lejos…
El chiquillo nos oye reír y ve cómo, por antojo, nos transformamos en un torbellino resplandeciente.
―Paciencia ―le respondemos, deteniéndonos―. Deja que tu nombre te lleve hasta los espíritus de la naturaleza. Ellos te guiarán.
―Mi nombre ―murmura.
―¿Es que acaso no lo sabes? ¿No conoces el significado de tu nombre? Tu nombre significa “espíritu guardián”.
―Espíritu guardián ―repite Atka, fascinado por el color rosa que ahora reina entre nosotras.
Pero ya es hora de partir y, lentamente, nos marchamos, dejando al niño arropado por el precioso manto de estrellas que cubre el cielo polar.
Esa madrugada Atka no puede dormir. Se ha despertado soñando que los demonios que habitan bajo los hielos se escapan; que corren tras él a través de un lago helado hasta que consiguen rodearlo. Son muchos y de diferentes tamaños y formas.
No es la primera vez que estos espíritus malignos aparecen en sus pesadillas, por lo que piensa que, quizá, si deja una bolsa de piel junto a la cama, cuando estos vuelvan los encerrará en la bolsa y los enterrará bajo el hielo, para que retornen adonde deben estar.
Al atardecer, Atka regresa y nos espera.
―¡¿Dónde estáis, Luces del Norte?! ―nos llama, angustiado, porque los demonios vuelven a su memoria― ¡No dejaré que nadie os haga daño! ¡Los apresaré, os lo prometo! ―exclama, y su voz se pierde buscando nuestros colores, invisibles esta vez para él.
El niño, vencido por la imposibilidad de encontrarnos, no tarda en volver a casa y acostarse, colocando una bolsita de piel bajo la almohada. Sin embargo, las pesadillas no se repiten, y sueña que vigila nuestros juegos entre las estrellas. Observa cómo nos convertimos en un pájaro de luz, en el que se funden nuestros verdes, rosas, azules y amarillos. Contempla cómo saludamos a la luna, que nos muestra su mejor sonrisa, y cómo atravesamos algunas nubes que, testarudas, nos ocultan. Se divierte viéndonos llegar hasta un lago en el que nos zambullimos y al que vestimos de diferentes tonos, porque en los sueños, aunque sea de noche, el agua puede ser de colores.
“No quiero despertar”, balbucea dormido, pero su propia voz lo espabila. Enseguida mira debajo de la almohada encontrando la bolsita de piel, que aparece abultada. “La cerraré con cuidado”, dice cogiéndola con suavidad. “Lo que hay dentro debe ser algo muy vaporoso, ya que no pesa”, concluye.
Durante todo el día protege su bolsita con mimo. No deja que nadie se la arrebate, y al llegar al acantilado la abre despacio, dejando escapar su secreto.
―Vaya… ―susurra con tristeza al ver que no sale nada de ella.
Apenado, mira al cielo esperando una respuesta y, lentamente, el firmamento se va inundando de brillos. Atka reconoce en ellos un gran pájaro de luz.
―¡Ahí está mi sueño! ―exclama, radiante.
―Empiezas a comprender ―susurramos.
―Tenía miedo ―confiesa―. Temí haberos perdido.
―No desapareceremos mientras continúes soñando.
―Pero, ¿qué pasará si algún día no lo hago? ¿Qué sucederá el día que muera?
―Si los sueños se apagan, solo la luna y las estrellas brillarán ―respondemos.
―No, eso no puede ser…
Entonces Atka se sube a una gran roca. “Debo ser eterno”, decide. Despacio, abre los brazos y nota cómo su pecho se ensancha; se hace grande, inmenso. Poco a poco, percibe cómo la humedad de la tierra entra por sus pies con un suave cosquilleo, haciéndole sentir que una nueva vida crece en él. Respira hondo, llenando sus pulmones de brisa. Cierra los ojos, y en su mente se agolpan millones de imágenes hermosas. No le hace falta respirar ni ver.
“Atka, Atka…”, coreamos.
Los sonidos quedan grabados en su memoria. Puede distinguirlos sin escuchar. Descubre cómo su cuerpo se va haciendo más fuerte. Sus pies se funden con el duro suelo y sus músculos se hacen rígidos. No puede moverse, aunque no le importa: está donde debe estar.
“Atka, Atka…”, le llamamos brillando más que nunca. Mezclamos nuestros tonos y nos acercamos a él, envolviéndolo. Nuestros rosas, azules, amarillos, verdes y malvas lo acarician y, así, enredado en colores, se encuentra con su destino: cuidará de nosotras, las Luces del Norte, para siempre. Ha dejado de ser un frágil humano y se ha convertido en resistente piedra. Los espíritus de la naturaleza lo han aceptado como a uno de ellos. Se siente invencible, poderoso. Se siente eterno.
Desde aquel momento, Atka es parte del acantilado. Nadie más que nosotras sabe cómo llegó ese niño de piedra hasta allí, cuándo, ni por qué. Algunos dicen que sirve de guía a los viajeros, y los habitantes de las nieves le llevan ofrendas.
Cuentan que un anciano le puso nombre, porque todo tiene que llevar uno, y desde entonces lo llaman “Inukshuk”. Con el tiempo, esculpieron otros parecidos, utilizando piedras y grandes rocas. Enormes y majestuosos todos ellos, pero ninguno puede hacer lo que sigue haciendo Atka todas las noches. Él es nuestro guardián, el que protege los sueños. El que, soñando, hará que nuestros colores brillen y que otros puedan soñar.

Autora: Mari Carmen González López
CURRÍCULUM LITERARIO:
Ganadora del XX Certamen de Poesía, Narrativa y Cuentos Infantiles “Ciudad de Arahal” en la modalidad de Cuento Infantil (marzo 2016).
Autora de la novela juvenil “Isla Mujeres”, publicada por Libresa (Quito, Ecuador) en julio de 2018, tras ser recomendada por el jurado del Concurso Internacional de Literatura Infantil y Juvenil Libresa Julio C. Coba 2017 (julio 2017).
Ganadora del VI Concurso Nacional de Cuento Ilustrado “Anabel Méndez” (agosto 2018).
Ganadora del XXIII Certamen Literario “Ciudad de Arahal” en la modalidad de Cuento Infantil (marzo 2019).
Reconocimiento en el I Certamen Internacional de Cuentos Juan Bosch (Mayo 2019).
Obtención del tercer premio en el III Certamen de Cuentos Infantiles sobre el Camino de Santiago, Ávila (Julio 2019).
Autora de “Los niños verdes de Woolpit”, cuento seleccionado para su publicación en el libro “Leyendas de Europa”, Editorial Verbum, en el Premio Internacional de Literatura Infantil-Juvenil “Leyendas de Europa” (septiembre 2019).
Recepción del tercer premio en el Concurso de Relatos Breves sobre la Mujer de Medina de Pomar (noviembre 2019).
Autora de “La niña sin juguetes”, selección de cuentos publicada por la Editorial Multiverso (julio 2020).
Primer premio en el XXVIII Certamen de Relatos “Por la Igualdad de Mujeres y Hombres” de Miranda de Ebro (noviembre 2020).
Primer premio en el Certamen de Relatos “Cuenta con la discapacidad”, organizado por el Ayuntamiento de Logroño en colaboración con CERMI La Rioja (diciembre 2020).
Autora de “Mari Ángeles”, cuento seleccionado para su edición en el XIX Concurso de Cuentos Infantiles Sin Fronteras de Otxarkoaga (mayo 2021).
Segundo premio en el Concurso de Relatos sobre el Camino de Santiago, organizado por la Asociación Cultural Amigos de Ribadesella (noviembre 2021).
Ganadora del X Premio Internacional de Novela Infantil Altazor 2022 de Lima, Perú (julio 2023), con la novela infantil “El armario de Noa”.
Este relato participa en el Concurso literario de cuentos y leyendas del Mundo. Es una interpretación libre del autor.
