
Imagínate el mapa de Granada. Justo donde la Sierra de la Contraviesa cae de golpe al Mediterráneo, hay una playa pequeña que casi nadie ve a la primera. Es El Lance. Son solo 500 metros de arena oscura y piedras, pero por este rincón de Rubite ha pasado de todo: piratas , náufragos, pescadores y refugiados.
Hoy la gente pasa de largo por la autovía hacia los grandes hoteles, pero esta cala esconde el pasado más salvaje de la Costa Tropical . Es un cabo suelto de la historia que conecta el mar con los pueblos de la Alpujarra .
¿De dónde viene el nombre? El arte de buscarse la vida
Para entender esta playa hay que mirar a los ojos a los viejos marineros. En Andalucía, un «lance» no es una casualidad; es faena pura. Significa echar las redes desde la barca y tirar de ellas con fuerza desde la misma orilla para arrastrar el pescado. Así se ganaban el pan aquí.
La costa de Granada es dura. Hay acantilados enormes y poquísimas playas llanas. Por eso, esta ensenada era un tesoro. Era de los pocos puntos accesibles donde los pescadores y los campesinos que bajaban de la sierra podían tocar el agua sin jugarse el tipo.
Durante siglos, la vida aquí fue dura. En la sierra plantaban almendros, higueras y viñas, pero la tierra no daba para todos. El Lance funcionaba como la válvula de escape: el puerto natural donde cambiar la azada por el remo y ganarse el sueldo con el marisqueo y la pesca de cerco. Era, literalmente, el puente entre la montaña alpujarreña y el mundo exterior.
2 Piratas en la costa: cuando El Lance era una ratonera
Hoy vas a la Costa Tropical a desconectar, pero entre los siglos XVI y XVIII poner un pie en la playa de El Lance era jugarse el cuello. Tras la toma de Granada en 1492 y el jaleo con la expulsión de los moriscos , este litoral se volvió una de las fronteras más calientes y peligrosas de España.

Playas como esta eran un caramelo para los piratas berberiscos y los corsarios otomanos que venían del norte de África. Llegaban en barcas rápidas, desembarcaban en cualquier cala desprotegida y arrasaban con lo que pillaban: robaban las cosechas de los campos y, lo peor, secuestraban a los vecinos para venderlos como esclavos en Argel o Túnez. Para colmo, muchos moriscos que se habían quedado escondidos en la Alpujarra usaban estos rincones ciegos de la costa para compincharse con los piratas, recibir armas o escapar hacia África por las noches.
Para intentar frenar este coladero, la Corona llenó la costa de torres vigía y castillos. El Lance no tenía una fortaleza propia, pero se defendía gracias a los vecinos. Muy cerca está el Castillo de Baños (en Polopos), una fortificación que Carlos III mejoró en el siglo XVIII, y las torres de Castell de Ferro. Los vigías se pasaban el día y la noche ojeando el mar. En cuanto veían una vela rara, encendían hogueras de noche o hacían fumaradas de día. Esa señal iba pasando de torre en torre hasta la sierra, dándole tiempo a la gente de Rubite para correr a esconderse.
3 El siglo XX y las cicatrices de la carretera
La historia más reciente tampoco le dio tregua a esta playa. De hecho, la antigua carretera N-340, que pasa justo por encima de El Lance encajonada entre el tajo y el mar, esconde uno de los episodios más duros de nuestra historia.

El drama de ‘La Desbandá’ (1937)
En febrero de 1937, en plena Guerra Civil, Málaga cayó en manos del bando sublevado. El pánico hizo que miles de civiles —familias enteras,— escaparan a la desesperada a pie hacia Almería. El único camino era esa N-340.
Aquel éxodo fue un auténtico infierno. La gente avanzaba por la carretera mientras los barcos de guerra los bombardeaban desde el mar y los aviones italianos los ametrallaban desde el aire. Playas como la de El Lance se convirtieron en ratoneras. Muchos intentaron protegerse pegados a las rocas del acantilado, pero no había dónde esconderse. Durante décadas, los pescadores de la zona recordaron el horror de ver pasar a esa marea humana y los cuerpos que quedaban en las cunetas y en la arena. Fue una tragedia que marcó a fuego la memoria de esta costa.
4. Evolución Paisajística: De la N-340 al Aislamiento Protector

El devenir histórico de la playa de El Lance cambió de rumbo a mediados del siglo XX con la consolidación y posterior modernización de la carretera N-340. Durante décadas, los viajeros que recorrían el trayecto entre Motril y Almería se topaban de frente con la estampa imponente de El Lance al salir del antiguo túnel picado en la roca.
Antes, la carretera pasaba pegada al agua. Por eso, El Lance se llenó de chiringuitos humildes y ventas de carretera. Era la parada típica. Los camioneros paraban a estirar las piernas y los primeros turistas devoraban el paisaje mientras descubrían la Andalucía más salvaje.
Todo cambió cuando abrieron la autovía A-7. El tráfico gordo se mudó al interior, entre túneles y viaductos modernos. La playa se quedó sola. Parecía el fin, pero fue su salvación. Al quitarle el ruido y los coches de encima, El Lance recuperó su paz y volvió a ser lo que siempre fue: un rincón virgen y tranquilo.
Al quedar liberada de la presión del tráfico pesado y del turismo de masas, la playa ha regresado a un estado de relativa calma que evoca su pasado secular. Hoy en día, el paraje conserva el tipismo de las playas de la Contraviesa: matorral mediterráneo de bajo porte adaptado a la salinidad, aguas limpias aptas para el buceo y una tranquilidad que permite al visitante escuchar el mismo rumor del oleaje que guió a los pescadores de antaño y alertó a los vigías de las torres del Reino de Granada. El Lance de Rubite permanece, así, como un fiel y veraz documento vivo de la historia mediterránea.
☀️ Cuándo visitar la Playa de El Lance
El clima de la Costa Tropical es una gozada casi todo el año, pero según lo que busques, te conviene elegir bien el mes:
- Mayo, junio y septiembre (Los meses de oro): Para nosotros, la mejor época. El agua ya tiene buena temperatura (sobre todo en septiembre), los días son largos y la playa está prácticamente para ti solo. Además, aparcas en la misma puerta sin dar vueltas.
- Julio y agosto (Para ambiente y calor): Es la temporada alta. La playa se llena de familias de la zona y el calor aprieta fuerte. Si vienes en estas fechas, llega antes de las 10:00 de la mañana si quieres pillar sitio para el coche en el arcén.
- De octubre a abril (Desconexión total): Ideal si te gusta pasear, la fotografía o el buceo con neopreno. No habrá ni un alma, los chiringuitos de los pueblos de al lado cierran, pero la paz que se respira es brutal.
Antes de bajar, mira la previsión del tiempo. Si sopla poniente fuerte, el mar en esta zona se pica rápido y se vuelve incómodo para el baño. Los días de calma o levante flojo son los mejores para disfrutar de sus aguas cristalinas.
📅 Eventos y Festividades
🧭 Consejos para viajar
🚗 Transporte
Llegar a El Lance es bastante fácil porque la playa está pegada a la antigua carretera costera, aunque desde que abrieron la autovía el acceso se ha quedado mucho más tranquilo. Aquí tienes las mejores opciones para plantarte en la arena:
- En coche (La opción más cómoda)
- Si vas con nevera, sombrilla y trastos, el coche es tu mejor aliado.
- Desde Granada capital (aprox. 1 hora y cuarto): Tomanos la A-44 dirección Motril. Después, enlazamos con la autovía del Mediterráneo (A-7) dirección Almería y tomamos la salida 862 (Castell de Ferro). Desde ahí, solo hay que seguir la antigua carretera nacional N-340 bordeando la costa hasta llegar a El Lance.
- Aparcamiento: Hay una pequeña zona habilitada junto a la carretera con menos de 50 plazas. En pleno julio o agosto conviene no llegar tarde si quieres aparcar cerca.
- En autobús (Para ir sin prisas)
- No hay una línea masiva que te deje en la misma orilla cada media hora, pero sí opciones si dependes del transporte público:
- La compañía: ALSA gestiona las rutas que conectan Granada y los pueblos de la Costa Tropical (como Motril, Castell de Ferro o La Rábita).
- Cómo montártelo: Lo ideal es coger un autobús desde la Estación de Granada hasta Castell de Ferro o La Rábita (hay varias frecuencias al día). Desde cualquiera de estos dos puntos, puedes moverte en un taxi local o coger las líneas interurbanas secundarias que hacen las paradas en las calas de la N-340.
- La parada: La parada del bus interurbano está a apenas 50 metros de la playa, a pie de carretera.