EL PÓSITO DE MONTEFRÍO Actualmente Casa de la Cultura de la localidad

PÓSITO DE MONTEFRÍO

PÓSITO DE MONTEFRÍO

Tras la conquista, por parte de los Reyes Católicos, la Villa de Montefrío se incorporó a la jurisdicción del Cabildo granadino.  Entre las obligaciones que tenía esta localidad, junto con las otras que formaban las “Siete Villas”, estaba la de abastecer de cereal a la ciudad de Granada. Para cumplir con este cometido, se crearon eras, pósitos, y cillas.

Los pósitos eran almacenes y actuaban como verdaderos bancos de cereal, utilizados por los agricultores de la localidad. Nacen con la finalidad de almacenar el cereal y ser un reservorio, principalmente de trigo. Facilitaban el abastecimiento de grano a las poblaciones durante las épocas de siembra y escasez. Los precios de compra-venta de grano estaban regulados, y se podían pedir préstamos, librando así a los labradores de la usura.

El origen de los pósitos en España, está íntimamente vinculado a los alholíes o alhóndigas, de la época musulmana. Las alhóndigas nacieron como casas de contratación de trigo, pero terminaron convirtiéndose en depósitos de semillas, vino, sal y toda clase de mercancías. Los pósitos, estaban destinados al almacén y compra-venta exclusivamente de granos de cereal, y eran usados solo por los agricultores de la zona.

Cuando el Reino de Granada pasa a manos cristianas, muchas de las alhóndigas se convirtieron en pósitos.

Montefrío desde el siglo XVI contaba con almacenes de cereal de propiedad particular, que eran relativamente pequeños. Los interventores del pósito notificaron en varias ocasiones, en el segundo tercio del siglo XVIII, la necesidad de la localidad de tener un pósito de mayor capacidad.

En 1795 se le encomienda a Francisco Aguado, arquitecto que en esos mismos años dirigía las obras de la iglesia de la Encarnación, la construcción de un nuevo pósito en la Villa de Montefrío.

Para la edificación del nuevo pósito se eligió la zona con mayor desarrollo urbanístico de la ciudad. Por aquel entonces, esta zona próxima a la Iglesia y al Convento de San Antón, era conocida como Fuente de Íllora.

La Superintendencia General de los Pósitos del Reino, decidió adquirir unas propiedades a Pablo Ximenez Montero y a su mujer María de Vega, para levantar el inmueble.

El Pósito de Montefrío es de estilo neoclásico, construido con fabricas de sillería y cantería en piedra del lugar, se cubría con una ingeniosa estructura de madera, y tenía cubierta a tres aguas con teja.

La fachada presenta una composición simétrica. El centro lo ocupa una puerta adintelada, flanqueada en sus laterales por dos ventanas enrejadas. En el tímpano del frontón se sitúan un escudo borbónico, una ventana y una cartela con una inscripción.

El inmueble es de planta rectangular y su interior se disponía originalmente en tres naves, separadas entre sí por dos hileras de cinco pilares cuadrados. Delante de estas naves se ubicaba una estancia paralela a la fachada con una habitación a un lado, y en el otro, una escalera que conducía a una entreplanta.

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PÓSITO DE MONTEFRÍO-

PÓSITO DE MONTEFRÍO-

 

El mal estado en el que se encontraba el inmueble en 1985,  hizo que se planteara una reforma con objeto de ubicar en su interior una Casa de la Cultura. Se demolió todo el interior del edificio y parcialmente las fachadas posteriores. Además se introdujeron estructuras metálicas y de hormigón. Estas obras, que no se terminaron, se retomaron en 1993, dándole el aspecto que tiene actualmente.

El Pósito de Montefrío es utilizado como sala de exposiciones, y lugar donde desarrollar diversos actos culturales.

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