
La disponibilidad de agua ha sido desde épocas remotas uno de los factores más determinantes para el establecimiento y desarrollo de los asentamientos humanos, influyendo directamente en la ocupación del territorio y la distribución de la población. A lo largo de la historia, una de las soluciones más destacadas para gestionar y controlar los cursos de los ríos ha sido la construcción de azudes de derivación y presas de embalse.
Hoy exploramos una de las presas más antiguas de la Vega de Granada: la Presa de Barcinas.
¿Dónde se encuentra la presa de Barcinas?
Esta notable estructura se encuentra en el curso medio del Río Cubillas, a unos 3 kilómetros río arriba de Deifontes y a 2 kilómetros de la cortijada de Barcinas, de donde toma su nombre.

La Presa Romana de Barcinas
La Presa de Barcinas es un notable ejemplo de la ingeniería hidráulica romana en la provincia de Granada. Construida entre los siglos I y II d.C., esta estructura ha demostrado ser un testimonio duradero del ingenio y la pericia de los ingenieros romanos, manteniéndose en buen estado de conservación y cumpliendo su función principal a lo largo de los siglos.
Características Técnicas y Constructivas
La presa, también conocida en algunos estudios como azud, fue diseñada para soportar la presión y el empuje del agua embalsada y la tierra circundante. Tiene una altura de 4.5 metros, una longitud de coronación de 40 metros y una anchura de 4 metros. La capacidad de embalse es de aproximadamente 1080 metros cúbicos. Su forma de media luna o arco de circunferencia no solo mejora la resistencia estructural, sino que también aumenta la longitud de la lámina de vertido, permitiendo una gestión más eficiente del agua.
Los taludes, tanto aguas arriba como aguas abajo, son verticales y están revestidos con sillería caliza a soga . A pie del paramento de aguas abajo, una grada o talud actúa como disipador de energía, característica que sugiere su origen romano, dado el uso de bloques almohadillados típicos de la época. El estribo izquierdo de la presa se asienta sobre un afloramiento de dolomías, desde donde parte un canal moderno que discurre por la margen izquierda.

El extremo derecho de la presa se prolonga en forma de espigón escalonado y ligeramente curvo, destinado a aumentar la longitud de vertido. El labio vertiente tiene una inclinación aguas abajo del 10%, cubierto por grandes losas. En el extremo de la coronación existe un pequeño espigón curvo en forma de gota de agua, posiblemente diseñado para recrecer el azud.
Historia y Conservación
La presa de Barcinas ha sido objeto de varias intervenciones a lo largo de su historia, contribuyendo a su magnífico estado de conservación. Fue reparada en dos ocasiones documentadas: la primera en 1614 y la segunda a finales del siglo pasado. La Colegiata del Sacromonte mandó reparar la presa en 1617 para restaurar las acequias dañadas durante las rebeliones moriscas, culminando las obras en 1625.
En 1968 se llevó a cabo una importante consolidación, la última intervención significativa antes de las reformas menores y el mantenimiento continuo que han garantizado su funcionalidad hasta la actualidad. En el verano de 1995, durante una sequía, se pudo observar un desagüe de fondo, lo que reforzó la clasificación de la estructura como una presa más que un simple azud.
Función y uso actual

Originalmente, la presa de Barcinas tuvo funciones agrícolas, asegurando el abastecimiento de agua en los campos circundantes.
En la actualidad, la presa sigue desempeñando un papel crucial en el riego agrícola, almacenando agua que se distribuye a través de canales de derivación situados en la margen izquierda del río. Estos canales, conocidos como las acequias de la Solana y de la Umbría, permanecen en uso activo y han sido objeto de trabajos recientes de mantenimiento, garantizando así su eficiencia y funcionalidad continuas.
Contexto Histórico y Cultural
La presa de Barcinas no es la única estructura de origen romano en el área. En el tramo del río Cubillas entre Iznalloz y el embalse del Cubillas, se han identificado varias presas y azudes, junto con restos de acueductos romanos. Estas estructuras reflejan una red hidráulica compleja destinada principalmente a usos agrícolas y al consumo humano.
El nombre de la presa de Barcinas proviene de la alquería homónima, derivada del término árabe «Barsana», que significa «casa luminosa».
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Al visitar la presa romana de Barcinas en Padul, quedo asombrado por la avanzada ingeniería de los romanos. Esta estructura milenaria aún en pie, demuestra el ingenio y la durabilidad de las construcciones romanas, convirtiéndose en un testimonio del pasado que todavía perdura.