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LAS CAROCAS DE GRANADA Parte fundamental de las fiestas del Corpus

CAROCAS - Foto: Ana Belén García Muñoz

CAROCAS – Foto: Ana Belén García Muñoz

Todavía no hemos terminado de desmontar las cruces de Mayo, y ya estamos pensando en las siguientes fiestas de Granada: las del Corpus.

Dentro de estos festejos, hay elementos que son señas identitarias de las fiestas de nuestra ciudad como las Carocas.

El término de caroca fue muy utilizado en en siglo XVIII, como sinónimo de carantoña. Un ejemplo lo podemos leer en el Memorial literario de 1787: 

(…) no lo es menos que al verle se namore de repente, y se hagan quatro carocas,(…)”.

Sin embargo, tiene otra acepción, que es la que ha llegado hasta nosotros. La de “decoración de lienzos y bastidores que ofrece pintadas escenas graciosas, picarescas o epigramáticas, …”, tal y como nos cuenta la R.A.E.

Todos los granadinos saben que las Carocas son unos dibujos a modo de caricaturas humorísticas, que, acompañadas de un texto poético, cuentan de manera irónica los acontecimientos más destacados del año. Estas carocas se colocan en la plaza Bib-rambla, una tradición que se remonta a varios siglos atrás. ¿Quieres conocer su historia? ¿sí?, pues sigue leyendo. 

Las Carocas.

CAROCAS - Foto: Ana Belén García Muñoz

CAROCAS – Foto: Ana Belén García Muñoz

En 1501, tan solo, nueve años después de la toma de Granada, los Reyes Católicos, fijaron la festividad del Corpus Christi, como la mayor celebración de la ciudad.

Fue a principios del siglo XVI con motivo de las celebraciones del Corpus, en Granada, cuando se decidió adornar la histórica plaza de Bibarrambla.

Los ornamentos eran básicamente un suntuoso altar en honor al Santísimo Sacramento, espejos, cornucopias, y cuadros que representaban, fundamentalmente, a los Reyes Católicos, y héroes de la conquista.

Para conmemorar, en 1747, la proclamación de Fernando VI como rey de España, la plaza Bibrambla sufrió una gran transformación. En las ordenanzas de la época, que hablan de como se debe configurar la plaza Bib-rambla, en un gran escenario festivo, se puede leer:

Primeramente, se formará en Mitad de la Plaza, un Planizio de Madera con quarenta y ocho baras en quadro, son doze baras por frente. Bestido de lienzos de carocas por todos quatro caras y ha de estas serán veinte y quatro caras, y en cada una de hellas ha de estar pintados los soldados y harmado (…)

 CAROCAS - Foto: Ana Belén García Muñoz


CAROCAS – Foto: Ana Belén García Muñoz

Estos cuadros ornamentales fueron, con el tiempo, cambiando de temática. De personajes heroicos se pasó a representar figuras religiosas, parábolas del Evangelio, virtudes cardinales y alegorías de los Sacramentos. A los lados de los lienzos se colocaban una Octava Real, que es una composición poética, constituida por una estrofa de ocho versos de arte mayor, normalmente endecasílabos.

En el siglo XVIII, en las Carocas también iban representados dioses del Olimpo.

Las fiestas del Corpus, en el siglo XIX, sufrieron una gran crisis, y estuvieron a punto de desaparecer, pues todo lo religioso fue denostado durante la primera república. Sin embargo, la inquietud de los comerciantes granadinos que veían muy mermadas sus ganancias, hizo que pidieran al Ayuntamiento de Granada, en 1839, la restitución de las fiestas del Corpus. Se celebraron de nuevo las fiestas, pero sin tanto boato religioso. En esa época las “carocas”, por así llamarlas, eran más bien una exposición efímera de pinturas de paisajes que se mezclaban con temas de la conquista de Granada. 

y en el centro de aquellos van colocados cuadros con los paisajes y asuntos de capricho, conocidos vulgarmente con el nombre de carocas”

Cuenta el programa de fiestas de 1859.

Estos “asuntos de capricho” son quintillas de índole, mayoritariamente, moralista en las que se empieza a atisbar una cierta crítica socarrona. Los temas a tratar eran primordialmente sobre política, moda, costumbres y sucesos locales.

Con los peinados de ahora 
se pasan tan malos ratos,
que una economizadora, 
en vez de la peinadora,
ha introducido los gatos.

Avanzada la segunda mitad del siglo XIX, es cuando se fusionan los cuadros expuestos en los laterales de la plaza de Bib-rambla con las quintillas satírico-burlescas.

En el programa de las fiestas de 1867 se describe el dibujo que acompaña a la quintilla, y las Carocas se siguen llamando Cuadros de Capricho.

CUADROS DE CAPRICHO - CAROCAS 1867

CUADROS DE CAPRICHO – CAROCAS 1867

El concurso de carocas fue propuesto por el Liceo Artístico y Literario de Granada, junto con el ayuntamiento de la ciudad. Estas son las bases de 1876: 

El Liceo Artístico y Literario de Granada, con motivo de la próxima festividad del Corpus y de acuerdo con la Comisión de festejos y la Junta directiva de la Exposición, abre público certamen, ofreciendo los siguientes premios:

  • Medalla de plata a la mejor Oda clásica al Santísimo Sacramento. 

  • Medalla de plata al mejor Canto a Granada en octavas reales o silva. Estas composiciones no deberán de exceder de cien versos ni bajar de sesenta.

  • Y por último, otra medalla de plata a la mejor colección de cuadros de costumbres, vulgo Carocas: debiendo’ advertir que en el año actual exige el decorado dos colecciones de a diez y ocho cuadros, o sean treinta y seis Carocas, cuya explicación debe hacerse en quintillas, como es de uso.

CONCURSO DE CAROCAS

CONCURSO DE CAROCAS

Durante la dictadura de Primo de Rivera, en la segunda década del siglo XX, las Carocas fueron censuradas y prohibidas. Durante la II República, volvieron colgarse las Carocas en la Plaza Bib-rambla, gracias al ímpetu del Centro Artístico Literario y Científico de Granada. 

El estallido de la Guerra Civil también supuso su supresión. No volvieron a aparecer en las fiestas del Corpus hasta el año 1952. Y esperemos que continúen acompañándonos mucho tiempo.

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