
La céntrica plaza Bib-rambla está cerca del Ayuntamiento, la Catedral, el Corral del Carbón, la Madraza y la Capilla de los Reyes Católicos. En ella confluyen el Zacatín y las intrincadas calles de la Alcaicería.
El origen de la plaza Bin-Rambla se remonta a la época nazarí , cuando era una pequeña explanada, formada por los depósitos de arena provenientes del Darro . Su privilegiada situación, cercana al principal centro religioso y comercial, hizo que ganase importancia con el paso del tiempo. Su auge poblacional llegó a partir del siglo XIV.
La parte oeste de la plaza Bib-rambla estaba unida a la muralla zirí, y se abría a la ciudad por la Puerta de Bib-rambla, derruida a finales del siglo XIX y reconstruida en los bosques de la Alhambra en los años 30.
La plaza Bib-rambla es la parte de la ciudad que más se ha transformado, sin perder su vinculación al comercio. Sus calles adyacentes se han dedicado siempre a diferentes oficios, algunos ya desaparecidos.
Tras la Reconquista, los Reyes Católicos decidieron convertirla en una “plaza mayor” al estilo de Castilla, función que compartió con el Campo del Príncipe.
En esta plaza se celebraron fiestas populares y sobre todo corridas de toros. También se produjo la quema de la biblioteca de La Madraza e incluso ejecuciones.
Aquí se construyó a finales del siglo XVI la Casa de los Miradores, donde se ubicó la Real Aduana y el Cabildo . El edificio desapareció en un incendio a finales del siglo XIX.
La plaza contaba también con una pequeña fuente, llamada del Leoncillo, trasladada posteriormente a una de sus esquinas.

En el siglo XVIII la plaza era un mercado en permanente crecimiento, obligando a la apertura de calles hacia la calle Reyes Católicos. En esta época contaba con un hospital, una iglesia y el Palacio Arzobispal.
Ya en el siglo XIX, debido al empuje de la burguesía, se derribaron muchos edificios y soportales, quedando la plaza con sus dimensiones actuales. El único edificio conservado de esta época es el Palacio Arzobispal.
A finales del siglo XIX se colocó en la plaza un «kiosco de necesidad«

La plaza de Bib-rambla, tal como la conocemos, se gestó a principios del siglo XX con la instalación de quioscos, un mercado permanente de flores y el traslado de la Fuente de los Gigantones a su centro. La fuente confiere a la plaza una seña de identidad única.
En 1929 se creó un subterráneo que albergaría los primeros urinarios públicos pensados para que las mujeres pudieran utilizarlos. Estos subterráneos se clausuraron en 1974 aprovechando varias reformas que se hicieron en la plaza, entre ellos se colocó una verja alrededor de la fuente de Los Gigantones y se suprimió el tráfico viario alrededor de la plaza.
Cuando paseemos por la plaza Bib-rambla no podemos olvidar sentarnos a degustar un riquísimo chocolate con churros en una de las cafeterías de la zona, mientras nos empapamos de la historia viva de nuestra ciudad.
chocolate x 1 ojo de la cara, será la zona + cara del pueblo