
Las estrechas y serpenteantes callejuelas granadinas, fisionomía heredada de culturas precedentes, han sido un rico caldo de cultivo para que, cuentos y leyendas, hayan proliferado en cada rincón de nuestra ciudad. Éstas junto con los romances forman parte del acervo popular de Granada, y pretenden dar una explicación a la toponimia de sus calles.
Muchas leyendas surgieron tras la conquista castellana. Eran relatadas en la vía pública, y en ellas, se realzaban las hazañas de los cristianos en las batallas contra los moros.
Con el paso del tiempo, las historias heroicas dejaron paso a otras, fantásticas y románticas, en las que se mezclaban anécdotas reales con la fantasía. Historias de moros hechizados, bellas cautivas cristianas, temerarios caballeros enamorados, aljibes que convierten sus aguas en melosas, o brujas que usan bebedizos y sortilegios…, irán calando en la memoria colectiva, dándoles una cierta credulidad. Pervivirán nombres como María la Miel, Aljibe de la Vieja, Muladar de Doña Sancha, Barranco de Tello, o Niños Luchando.

A partir del siglo XVIII las autoridades municipales tenían la necesidad de renombrar algunas calles, y darles uno a aquellas que no lo tenían. Se aceptaron tanto nombres de exaltación patriótica como otros con aires de leyendas, que forman parte de la tradición oral.
Recordemos que desde de la famosa plataforma de Ambrosio de Vico , de principios del siglo XVII, que reflejaba el urbanismo granadino del Renacimiento , hasta finales del siglo XVIII, no se levantaron nuevos planos de Granada, sin embargo, la trama urbana se iba transformando a pasos agigantados. En 1796 el matemático y académico Francisco Dalmau, cartografió la Granada de aquella época. Ya en ese plano aparece el nombre de “Calle Niños Luchando”.

La Calle Niños Luchando es paralela a la Calle San Jerónimo . Se encuentra muy cerca de la Plaza de la Universidad, concretamente a espaldas del convento de la Encarnación, y conecta las calles Arandas y Tendillas .
Este callejón que aparece en la plataforma de Vico, pero no tiene nombre asignado, seguramente, surgió en el siglo XVI, cuando se levantó el convento de la Encarnación.
En el libro “Las calles de Granada”, escrito por Julio Belza y Ruiz de la Fuente, recoge varias leyendas granadinas, que dan explicación a algunos nombres de calles, entre ellas el de Niños Luchando.
La Leyenda relata que en una de las antiguas viviendas de esta calle, dos hermanos estaban jugando a pelearse, y que le pusieron tanto realismo que arremetieron contra uno de los viejos y endebles muros de la casa. El tabique cedió y se vino a bajo, cayendo de entre sus ladrillos y yesones, un chorro de onzas y doblones.

El padre de las criaturas, que estaba en una posición económica poco boyante pudo salir de esa situación, gracias a la fortuna tan providencialmente llegada a sus manos. Quiso perpetuar su buena suerte de algún modo, y mandó colocar en la fachada de la casa, una lápida de mármol en la que se esculpió un bajo relieve, donde aparecían unos niños en juguetona lucha, y de ahí viene el nombre de la calle.
Esa placa no fue la única que se colocó en la calle. Desde los años ochenta del pasado siglo hasta 2004 otra cartela colgaba de los muros exteriores del convento. La lápida recordaba la fatídica muerte, del estudiante de medicina, Ramón Ruiz de Peralta. El joven granadino fue alcanzado, en la Calle Niños Luchando, por los disparos de la Guardia Civil durante las revueltas que tuvieron lugar en febrero de 1919. Ese día murieron dos personas más durante los disturbios.
El velatorio de los tres fue multitudinario. A él asistieron personalidades de todos los ámbitos de la sociedad, también Federico García Lorca que quedó marcado por la dureza de la represión estudiantil. García Lorca redactó “in situ” un romance que conserva la familia de Peralta, y del que no se conoce su contenido.

A pesar de ser una calle sin mucho tránsito ha sido cuna de granadinos ilustres. Entre ellas destacamos el militar José Calera, el literato Juan Rodríguez Ruiz, la familia de Trinidad Tuset Fernández, y de Gregorio Salvador Caja, académico honorario de la Academia de Buenas Letras de Granada.
También el Colegio de Notarios tuvo sus oficinas en el nº 14 de la calle de Niños Luchando durante la segunda década del siglo XX, muy cerca de la fábrica de azúcar de cacao “Luque”, que estaba en el nº 20.
Por cierto, la calle Niños Luchando no es la única calle de granada que hace relación a la infancia, recordemos la Calle Niño del Royo, cerca del Hotel Alhambra Palace y la desaparecida Niños Dormidos, que según la guía de Granada de Luis Seco de Lucena se localizaba entre la Calle los Franceses y Capuchinas, cerca de la Plaza de la Trinidad.
Bibliografia principal:
- Las calles de Granada. – Autor: Julio Belza y Ruiz de la Fuente
- El callejero granadino. Algunos aspectos de su nomenclatura – Autor: José González Martínez