
En el número 45 de la albaicinera Carrera del Darro , y frente a la iglesia de San Pedro y San Pablo, se encuentra el Monasterio Cisterciense de San Bernardo, uno de los inmuebles históricos que más desapercibidos pasan para el público en general.
El monasterio acoge actualmente conciertos, exposiciones, conferencias y otros eventos de carácter cultural. Gracias a la iniciativa denominada “Patios abiertos” hemos podido descubrir partes de este convento, cuya fundación data de finales del siglo XVII.
Tiene su origen en dos beaterios carmelitas que, inspirados por San Juan de la Cruz y dedicados a la educación de niñas nobles, existieron en el Campo de los Mártires: el de las Madres Potencianas y el de las Melchoras. El artífice de la fundación del monasterio de San Bernardo de Granada fue el Señor Arzobispo de Granada Fr. Francisco de Rois y Mendoza, monje cisterciense de Valparaíso.
En 1683 llegaron tres monjas del convento cisterciense de Málaga para llevar a cabo la fundación; dos eran hijas del escultor Pedro de Mena. El primer año estuvieron en el beaterio, pero dado que el edificio no reunía las condiciones de la clausura, se trasladaron a unas casas junto a la capilla de San Onofre, en la cuesta de Gomérez.
En 1695 las monjas se trasladaron definitivamente a la casa propiedad de Dña. María de la Torre Esparza. Para ello adaptaron el edificio a las exigencias de un monasterio funcional, al que se le adosó un espacioso templo.
El conjunto lo forma la iglesia, a la que se accede por la Carrera del Darro, y el convento al que se entra por la calle Gloria.
El Monasterio de San Bernardo cuenta con tres patios, uno de ellos parcialmente techado. Es, precisamente, en ese patio, situado entre la iglesia y la zona conventual donde hoy nos detendremos unos instantes.

El patio fue reformado hace pocos años conectando dos patios interiores, todavía se puede ver parte del suelo original. Consta de dos espacios de planta rectangular separados por una pared. Cada patio está porticado en dos de sus lados. En cada uno de ellos hay dos columnas toscanas de piedra de Sierra Elvira , con zapatas manieristas de madera, que soportan una bella galería, también de madera.
Al moderno muro, que separa los dos espacios porticados, hay adosados dos pilares de agua, uno por cada cara.
Pilares del Monasterio de San Bernardo
El pilar principal del Monasterio de San Bernardo es señorial y de corte aristocrático. Recuerda a los pilares que podemos ver en el Palacio de los marqueses de Caicedo y en el Palacio de los Beneroso.

Está elaborado íntegramente con mármol gris de Sierra Elvira. Consta de tres partes bien diferenciadas: Pila, frontis y frontón.
La pila es rectangular de perfil bulboso, base recta y remate a bocel.
El frontis es un panel embutido en la pared, que está dividido en dos cuadrados rebajados y enmarcados. En cada uno de ellos se ubica un mascarón zoomorfo, en mediorrelieve, que semejan rostros felinos. De las bocas de los mascarones salen sendos y sencillos brocales que expulsan agua.

Sobre el frontis se encuentra un elaborado frontón triangular partido, coronado por tres cuerpos piramidales y rematados por bolas.

El otro surtidor de agua es un pilarillo que se localiza en la pared opuesta al descrito anteriormente. Este pilar es mucho más modesto y bajo en altura. Destaca de él su estructura, muy básica y funcional, sin ningún tipo de adornos. Está conformado por un frontis elaborado de una única pieza de formas curvas. Del tercio superior del frontis sale un brocal que vierte sus aguas en una enorme pila circular de barro cocido.
Unos metros más adelante, y ya dentro del convento, hay otro patio que cuenta con una galería porticada y una esbelta fuente. Pero de ella te hablaremos en otro momento. Así que, sigue atento a las nuevas publicaciones de Rincones de Granada.