
Los dos guajiros se pararon en medio de la sabana. Con ojo avizor y un profundo análisis meteorológico miraron al cielo. Al final de casi una hora en pie, con el sol reventando los potreros, se miraron y asintieron con un gesto de plena satisfacción. Pero el gesto fue apenas nada cuando a 500 metros de ellos, vieron descender un rabo de nubes y mutar en un estridente tornado, que sin miseria alguna y muy errático en sus movimientos lanzó por los aires, un par de vacas que pastaban en la pradera. Los dos hombres atendieron aquel asunto sin inmutarse por el fuerte viento, ni las reses que llovían alrededor suyo.
Cuando el evento hubo terminado los dos campesinos dieron media vuelta y enfilaron para el batey, solo acompañados de la prudencial sentencia:
–Este año viene enmarañado.
Autor: Lester F. Ballester
Conoce más al autor en su web www.lesterfballester.com
Este relato participa en el Concurso literario de cuentos y leyendas del Mundo. Es una interpretación libre del autor.
