
Cuando se habla de vino andaluz, casi todo el mundo piensa en Jerez o en Montilla-Moriles. La Contraviesa, la sierra que separa la Alpujarra granadina del Mediterráneo, lleva siglos produciendo vino en silencio, en bancales tallados a mano sobre laderas que parecen demasiado empinadas para un viñedo. Es una de las zonas vitícolas más altas de España, y probablemente la menos conocida fuera de la provincia.
Una tradición que sobrevivió al abandono
El cultivo de la vid en la Contraviesa y la Alpujarra granadina se remonta a época andalusí , cuando estas laderas se aterrazaron para aprovechar cada metro cultivable. Durante buena parte del siglo XX el vino de la zona se vendía casi exclusivamente a granel, para consumo local o para mezclas, y muchas familias mantuvieron sus cepas más por costumbre que por negocio. En las dos últimas décadas, un puñado de bodegas ha apostado por embotellar con nombre propio, acogerse a la Denominación de Origen Vinos de Granada y abrir sus instalaciones a quien quiera conocer cómo se hace un vino a más de mil metros de altitud.
Por qué la altitud lo cambia todo
Los viñedos de la Contraviesa-Alpujarra se sitúan de media en torno a los 1.100 metros, orientados al sur y con vistas simultáneas a Sierra Nevada y al mar. Es una combinación poco habitual en España: la altitud retrasa la maduración de la uva y agranda la diferencia térmica entre el día y la noche, así que los racimos conservan más acidez y aromas incluso en pleno agosto, cuando en la costa el calor ya habría adelantado la vendimia semanas antes. El resultado son vinos con una frescura que sorprende a quien espera algo más parecido a un vino del sur, y que han empezado a atraer a un turismo enológico todavía pequeño pero creciente.
Las bodegas que se pueden visitar

La ruta de los vinos Contraviesa-Alpujarra agrupa a varias bodegas familiares repartidas entre Cádiar, Murtas y Lobras, casi todas con reserva previa obligatoria. Bodega García de Verdevique, en Cástaras, y Bodega Los Barrancos, junto a la carretera de Cádiar a Albuñol, son dos de las más pequeñas y personales. Bodega Alquería de Morayma, en Cádiar, y Bodega Barranco Oscuro, en la misma zona, llevan años trabajando la vid ecológica en bancales de montaña. La más equipada para recibir visitantes es Bodegas Cuatro Vientos, en Murtas, que además de las catas dispone de un pequeño centro de interpretación del vino con contenidos audiovisuales y un restaurante propio: la visita guiada completa ronda los 55 € por persona, exige un mínimo de cuatro visitantes y conviene reservarla con al menos tres días de antelación, ya que solo hay disponibilidad garantizada los fines de semana.
Qué esperar de una visita a bodega en la zona
Nada que ver con el circuito de una gran bodega de Jerez o Rioja. Aquí las visitas son pequeñas, a menudo guiadas por el propio bodeguero, y el ritmo lo marca la conversación más que un guion cerrado. Es habitual terminar la cata sentado en el mismo cortijo donde se elabora el vino, con vistas a los bancales y, si el día acompaña, a la línea del mar al fondo. A cambio de esa cercanía, la disponibilidad es limitada: muchas bodegas solo abren a grupos concertados y algunas cierran directamente entre semana fuera de temporada alta.
Cómo organizar la ruta desde Granada capital
Conviene reservar el día entero. Las carreteras de montaña alargan las distancias mucho más de lo que parece en el mapa: desde Granada capital hasta Cádiar hay poco más de 90 kilómetros, pero el trayecto por la A-44 y la A-348 puede llevar hora y media larga con las curvas de la sierra. Merece la pena combinar la visita a una o dos bodegas con una parada en algún pueblo de la Alpujarra Alta, como Bubión, o con una comida a base de plato alpujarreño y jamón de Trevélez, dos de los productos que mejor acompañan estos vinos de altura. Quien quiera prolongar el viaje puede acercarse también al Fuerte de Juviles, a poca distancia de la zona vitícola.
Cuándo ir

Septiembre y octubre, coincidiendo con la vendimia, son los meses de más ambiente, aunque también los que exigen reservar con más antelación. La primavera ofrece bancales verdes y temperaturas suaves para combinar la visita con alguna caminata corta por los alrededores. En pleno invierno el paisaje gana en quietud, aunque conviene confirmar antes por teléfono qué bodegas abren esa semana, porque el calendario cambia de una a otra.
¿Te apetece conocer la Alpujarra más allá del vino? Descubre pueblos como Bubión y otras experiencias guiadas por la zona y reserva tu actividad con antelación, sobre todo si viajas en temporada de vendimia.
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Fuentes y documentación
- Ruta de los Vinos de Granada — Contraviesa-Alpujarra, ficha oficial de bodegas y condiciones de visita.
- Bodegas Cuatro Vientos — condiciones de reserva, precio y centro de interpretación.
- Denominación de Origen Vinos de Granada.