
Hoy, mientras recorremos la emblemática Carrera de la Virgen, hacemos una pausa frente al histórico Castillo de Bibataubín. En este icónico enclave de Granada se encontraba antaño la majestuosa Cruz del Paseo de las Angustias, un símbolo de devoción y tradición que marcaba uno de los puntos más significativos de la ciudad. Descubre con nosotros la historia, el legado y la importancia de esta cruz que, aunque desaparecida, sigue viva en la memoria colectiva granadina.
La erección de cruces en Granada es una práctica que se remonta al siglo XVI, marcando un momento clave en la transformación religiosa y cultural de la ciudad. Tras la conquista por parte de los Reyes Católicos, en 1492, Granada se convirtió en el escenario de un profundo proceso de cristianización. Las cruces, más que simples objetos religiosos, simbolizaban la victoria espiritual sobre un espacio anteriormente musulmán y, en algunos casos, pagano. Este fenómeno continuó a lo largo de los siglos, con un auge notable entre los siglos XVI y XIX, dejando un legado tangible en el paisaje urbano.
La instalación de cruces en lugares públicos tuvo un claro propósito religioso y político. Muchas de estas estructuras se colocaron en lugares significativos de la ciudad, como plazas, caminos y puntos asociados a hitos de la conquista, consolidando así la presencia del cristianismo en el imaginario colectivo. El material predominante para estas cruces era la piedra, dada su durabilidad y simbolismo de permanencia.
En la actualidad, la ciudad de Granada alberga más de una veintena de estas antiguas cruces, aunque muchas otras han sido destruidas con el paso del tiempo. Tal es el caso de la Cruz de la Carrera del Genil o de Las Angustias, sobre la cual hablaremos hoy. De esta cruz apenas se conservan datos históricos, lo que resalta la importancia de documentar y preservar este tipo de patrimonio.
Apuntes sobre la Carrera de la Virgen o Carrera del Genil

La Carrera de la Virgen, también conocida como la Carrera del Genil es uno de los lugares más emblemáticos de Granada. Este bulevar ajardinado con abundante arbolado, que conecta el centro de la ciudad con el entorno del Genil, posee una rica historia que remonta sus orígenes a épocas árabe y medieval. Su denominación actual proviene del templo de la Virgen de las Angustias, que se erige imponente a uno de su flanco derecho.
Durante la Edad Media , la zona conocida hoy como Carrera de la Virgen formaba parte de las extensas huertas de Xaragua, situadas extramuros de la ciudad. Estas huertas eran distintas a las de Almanjarra, que estaban dentro de la muralla y eran propiedad real. El área estaba delimitada por la muralla de la medina y por la Acequia Gorda, que discurría paralela al río Genil. Estas tierras se mantuvieron como un espacio agrícola hasta el siglo XVI, cuando comenzaron a transformarse debido al crecimiento de la ciudad y a la erección de basílica de la Virgen de las Angustias que no solo consolidó el fervor religioso hacia la Virgen de las Angustias, sino que también sirvió como ancla para el crecimiento urbano de la confluencia de los ríos Darro y Genil.
En torno a este nuevo templo y al hospital edificado para la hermandad, surgió un barrio que se extendió entre las puertas de Bibataubín y del Pescado. Este enclave se convirtió en un área clave en la expansión de Granada.
Durante el siglo XVII, este eje urbano era conocido como la “Carrera Vieja”, en contraposición a la más conocida Carrera del Darro. Este espacio alargado, presidido por la iglesia de las Angustias y finalizando en el Humilladero de San Sebastián, desempeñó un papel destacado en la vida social y festiva de la ciudad.

El barrio nuevo de los frailes de Santa Cruz
A medida que el crecimiento urbano se aceleraba, surgió el llamado “barrio nuevo de los frailes de Santa Cruz”. Durante la primera mitad del siglo XVII, este barrio se construyó sobre las antiguas huertas de los dominicos de Santa Cruz, situadas entre la Carrera del Genil, las murallas y la Acequia Gorda.
El diseño del barrio se basaba en una retícula casi perfecta, con calles dedicadas a santos y advocaciones dominicas, como San Jacinto y San Pedro Mártir. La calle Ancha de la Virgen, que conectaba el Cuarto Real con la iglesia, actuaba como arteria principal, mientras que la placeta del Lavadero ofrecía un espacio público adicional para los vecinos.
La unión de la iglesia y el hospital de la Virgen de las Angustias a la manzana contigua creó una de las mayores manzanas de Granada. Este nuevo núcleo urbano se conectaba con la Acera del Darro mediante el puentes de la Virgen y el Puente de Castañeda, que facilitaron la integración de la zona en la trama urbana de la ciudad.
La Cruz de la Carrera de la Virgen

La Carrera de la Virgen albergó durante siglos un monumento que encarnaba el fervor de la Hermandad de la Virgen de las Angustias: la cruz que, según el cronista Enríquez de Jorquera, fue erigida en 1638 cerca del Castillo de Bibataubín.
Descripción de la Cruz de la Carrera del Genil
La cruz de la Carrera de la Virgen era un monumento singular. Estaba elaborada con materiales nobles, como jaspe, alabastro y otras piedras de colores.
La base de la cruz tenía forma piramidal y estaba coronada por una esfera, que representaba la universalidad de la fe cristiana. Sobre esta estructura, se alzaba la cruz, que estaba ornamentada con pequeñas bolas en los extremos, detalle que añadía un toque distintivo al monumento.
La cruz estaba rodeada por una reja de bronce (aunque, más bien sería hierro), diseñada no solo para protegerla, sino también para realzar su valor estético. Esta reja incluía faroles que iluminaban la cruz, creando un efecto visual impactante, especialmente en las noches, cuando el monumento se convertía en un faro de espiritualidad en medio de la Carrera del Genil.
La erección de esta cruz respondía al deseo de consolidar la presencia cristiana en un espacio que había sido de gran importancia en la Granada musulmana.
Este monumento no solo servía como punto de referencia para los vecinos, sino también como espacio de encuentro y oración. La cruz se convirtió en un elemento central en las procesiones religiosas y en las celebraciones populares de la época, consolidándose como un símbolo de la identidad cristiana de la ciudad.
La Cruz de la Carrera, además jugaba un papel importante en la romería de San Antón. Este punto marcaba una de las estaciones clave de la romería. Al pasar frente a la cruz, los participantes reafirmaban su devoción y pedían protección no solo para ellos mismos, sino también para sus bestias, esenciales para la vida diaria y el sustento en un contexto agrícola y ganadero de Granada por aquella época.
La romería de San Antón comenzaba en el convento de San Antón, el trayecto incluía diversas cruces y ermitas emblemáticas. Además de por esta cruz la romería pasaba por el Humilladero de San Sebastián, el Monasterio de San Basilio, y la Ermita del Pretorio, entre otros enclaves antes de concluir en la Ermita del Santo Sepulcro.
Entre los escasos registros históricos que se conservan en el Archivo Histórico de Granada sobre la Cruz de La Carrera, destaca una curiosa solicitud presentada en 1775 por José Gordillo al Ayuntamiento de Granada. Gordillo propuso reformar una parte del Castillo de Bibataubín para instalar un baño público y una capilla, financiado enteramente por él mismo.
El acuerdo, de naturaleza particular, estipulaba que la mitad de los ingresos generados por el baño público se destinarían al mantenimiento del culto de la imagen de Nuestra Señora de la Luz y al alumbrado de las farolas que rodeaban la Cruz de la Carrera de la Virgen.
Además, el acuerdo estipulaba que esta concesión sería vitalicia, es decir, duraría mientras Gordillo viviera, quedando posteriormente bajo la administración y disposición del Ayuntamiento. Este tipo de arreglos no era extraño en el contexto de la época, ya que permitía a las instituciones públicas financiar actividades religiosas y sociales sin comprometer recursos propios, al tiempo que los ciudadanos obtenían beneficios económicos y espirituales.
Destrucción de la Cruz de la Carrera
El destino de la cruz de la Carrera de la Virgen se vio truncado durante la ocupación francesa de Granada en el siglo XIX. En su afán por facilitar la circulación rodada y adaptarse a las necesidades logísticas de sus tropas, las autoridades francesas ordenaron el derribo del monumento. Este acto, además de representar una pérdida material, supuso un golpe simbólico para los granadinos, quienes veían en la cruz un testimonio de su fe y de su historia.
¡Qué artículo tan impresionante! Me ha sorprendido este artículo. Es fascinante descubrir que existía una cruz en el Paseo de la Virgen tan valiosa que no conocía antes. Mis felicitaciones
Es un lugar de encuentro para muchas personas, especialmente en las festividades y celebraciones religiosas, la belleza que lo rodea junto con su historia se convierte en un lugar especial para los visitantes y locales por igual.