
En el altiplano granadino todavía podemos ver restos, en mejor o peor estado de conservación, de las antiguas fortalezas árabes . Hoy nos acercamos a la torre atalaya de Maruq, también conocida con los nombres de torre de Marú o torre del Moro.
La torre atalaya de Maruq se encuentra muy cerquita de la localidad de Freila y formó parte del sistema defensivo central durante la dominación árabe .
El sistema defensivo árabe del altiplano granadino.
La llegada de los Omeya, en el siglo VIII, al altiplano granadino, supuso un incremento de nuevas fortalezas. Muchas se erigieron junto a los caminos más importantes a lo largo de toda la frontera.
El Califato de Córdoba y su control sobre el Altiplano perduraron hasta que comenzaron a fragmentarse en reinos más pequeños, lo que finalmente llevó a la formación del Reino de Granada en el siglo XIII.
El avance de las tropas cristianas desde Jaén, en la primera mitad del siglo XIII, originó la huida de los musulmanes hacia el sur, y situó la línea fronteriza en la comarca de Baza. Entre 1.243 y 1244, las plazas de Orce, Cúllar, Cortes, Galera, y otras del altiplano, fueron ganadas por los cristianos. Sin embargo esta posesión duró poco.
En 1324, Ismaīl I recuperó el control del sector norte-noreste y reforzó las zonas fronterizas.
Ismail I mandó levantar torres atalayas en lugares estratégicos del territorio, que formaron parte del sistema defensivo y fronterizo de Guadix, Huéscar y Baza.
Las torres atalayas vigilaban el paso de personas y mercancías al interior del reino de Granada desde Lorca. Estos edificios defensivos eran, por lo general, de desarrollo troncocónico, alzándose, algunos, hasta a los 12 metros de altura. Estaban construidos de mampostería.
Décadas más tarde y reinando de Muḥammad V, se perfeccionó el sistema defensivo con la construcción de numerosos elementos fortificados. En el altiplano se levantaron alrededor de 100 torres atalayas de las cuales se conservan restos de unas 60.
La Torre atalaya de Maruq

La Torre atalayade Maruq representa un testimonio histórico de la importancia de la vigilancia y la defensa en la zona durante la dominación árabe.
La Torre de Maruq está situada en una elevación, en la margen izquierda del antiguo río Guadiana Menor. Actualmente buena parte del cauce de este río está ocupado por las aguas del pantano del Negratín. El emplazamiento de la torre atalaya de Maruq fue estratégicamente escogido. Desde aquí se domina las orillas del río Guadiana Menor. Para acceder a ella, se puede tomar una pista que parte de la carretera que conecta Bacor con Freila, descendiendo hacia el pantano.
La Torre de Marú es una estructura de mampostería de planta circular y desarrollo troncocónico con una base ligeramente abombada. Se caracteriza por sus hiladas de piedra concentradas, sin una división clara en cajones. Las piedras utilizadas son de tamaño medio, y en su superficie se pueden apreciar restos de un enfoscado de color pardo, especialmente en la cara norte.

Solo se conservan algo más de 5 metros de su altura original, que corresponde con el tercio inferior, el cual es macizo. Todavía se pueden ver varios mechinales de la torre, especialmente en sus caras sur y este.
Uno de los aspectos notables de la Torre de Marú es su cimiento. Este consiste en una base de hormigón granuloso que se introduce en el terreno, lo que sugiere una construcción robusta y estable. Lamentablemente, no se conserva ningún rastro de la estancia superior.
Este tipo de torre atalaya árabe solía medir unos 9,5 metros de altura, en el entorno de Baza, siendo sus dos tercios inferiores macizos y el tercio superior hueco, donde se encontraba la estancia de los atalayeros.
El hueco de acceso, al interior de la torre, era una puerta-ventana situada a unos 5 metros de altura. Para llegar hasta ella, se utilizaba una escala, elaborada de cuerdas o de madera, que una vez arriba, se retiraba para impedir que el enemigo pudiera acceder a la torre, evitando así que los atalayeros fueran sorprendidos o capturados.

Las jambas de la puerta-ventana se ejecutaban con sillería o con pilastras de ladrillo visto. Los dinteles eran rectos de sillería o de arco rebajado de ladrillo.
El habitáculo tendría otra ventana que daba hacia la zona de vigilancia. Contaba, además, con unas escaleras que subían a la terraza, construidas de la misma mampostería que la torre.
La azotea disponía de un peto perimetral y una garita o trampilla que cubría la salida de la escalera y el cañón de la chimenea.
En la torre de Maruq al igual que ocurre con la torre de los Guzmanes, en Montefrío, se intuye una obra aneja a la misma. Esta construcción pudo ser la vivienda del torrero.
Hallazgos arqueológicos en la zona de la torre de Maruq.
En los alrededores de la Torre de Marú se han encontrado vestigios arqueológicos que arrojan luz sobre la historia de la comarca. Entre estos hallazgos se incluye cerámica de diversa procedencia, incluyendo elementos de cerámica Nazarí, que podrían estar relacionados con el periodo islámico en la zona, así como una cantidad significativa de cerámica ibérica y romana. Estos hallazgos sugieren la presencia de poblaciones y asentamientos antiguos en las cercanías de la torre, lo que respalda la importancia estratégica de esta ubicación a lo largo de la historia.