TORRE DE LA RÁBITA Un buen lugar para ver el atardecer

TORRE DE LA RÁBITA

TORRE DE LA RÁBITA

En el municipio de Albuñol, encontramos el último pueblo de la Costa Tropical, la Rábita. Esta población de tradición pesquera, está bañada por el mar de Alborán. Debe su nombre a que desde época nazarí, existía en ella un Ribat, o fortaleza-monasterio, que constituyó un punto estratégico en la defensa del litoral. Hasta aquí llegaban las barcas cargadas de la sal almeriense de Dalías, para ser vendida en la Alpujarra. También desde la Rábita salían por mar, los productos más demandados por el comercio internacional, entre ellos, la famosa uva pasa de la Contraviesa.

En las inmediaciones del Castillo de la Rábita, de origen musulmán y reedificado por los Reyes Católicos, tras la conquista, se fue asentando la población, conformando una aldea de cierta entidad. La fortaleza de La Rábita, estuvo en su origen a orillas del mar, pero los depósitos de la rambla de Albuñol la han ido retirando de la playa. La torre no tiene contacto visual directo con otras estructuras defensivas de la costa granadina.

TORRE DE LA RÁBITA

TORRE DE LA RÁBITA

Era necesario tener un pequeño punto de observación por encima, que hiciera de enlace entre el castillo y las torres cercanas. En el siglo XVIII, se construyeron las atalayas de Punta Negra, Estancia de la Rábita y Huarea, todas ellas elementos esenciales en la defensa de la costa, ya que permitían detectar y dar aviso rápidamente del peligro a las fortificaciones y territorios colindantes. De esta manera la protección marítima de la zona quedó fortalecida y ampliada.

La Torre de la Estancia de la Rábita, es la atalaya que encontramos justo encima del Castillo. Es de planta circular, de desarrollo troncocónico, y está levantada sobre una plataforma de nivelación de 1 metro de altura, con zarpa aparente.

Mide unos 10 metros de alto y tiene un radio de algo más de 8 metros, que se va reduciendo con la altura. La Torre está realizada por 5 cajones de mampostería de piedras planas de mediano tamaño, separados por verdugadas, que son esas hiladas de ladrillos, visibles en este caso, que sirven para darle consistencia al inmueble. El enlucido exterior de mortero de cal, deja ver en segundo plano las piedras del perímetro.

La atalaya está coronada por una cornisa con parapeto,  separada del cuerpo principal por una moldura de ladrillos.

Dispone de cuatro saeteras en su lado sur, enmarcadas por ladrillos, que se dirigen hacia el mar. La puerta-ventana de acceso se sitúa en la cara Norte, a unos 6,70 metros del suelo. Está construida con jambas y arco de ladrillo, al igual que la bóveda rebajada que la cubre. Conserva parte de la puerta de madera de la entrada.

 

TORRES ATALAYAS - ARCHIVO DE SIMANCAS

TORRES ATALAYAS – ARCHIVO DE SIMANCAS

La Torre de la Rábita, no contaba con artillería, estaba vigilada por 1 cabo de torres y 2 torreros, que vivían en el pueblo y disponían de cinco fanegas de tierra.

Durante buena parte de los siglos XIX y XX esta fortificación fue albergue de las fuerzas de seguridad encargadas de la vigilancia de la costa.

Como muchas otras fortificaciones, esta de la Rábita, fue inscrita en la protección monumental del B.O.E del 22 de abril de 1949. Su buen estado de conservación se debe a la restauración que se hizo de la torre en los años 80 del pasado siglo.

La Torre de la Rábita es un buen lugar para disfrutar de un bonito atardecer. Se puede acceder hasta ella, caminando por unas escaleras que comienzan en el Castillo de la Rábita, pero también se puede llegar en vehículo por la carretera que sube hasta el Colegio Virgen del Mar.

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