• Síguenos

YACIMIENTO CERRO DE LA ENCINA Un poblado de la cultura argárica, de hace más de 3500 años

BASTIÓN - CERRO DE LA ENCINA 002

BASTIÓN – CERRO DE LA ENCINA

En el municipio de Monachil, y a tan solo una decena de kilómetros de la capital granadina, se encuentra el yacimiento arqueológico del Cerro de la Encina, un lugar que merece la pena visitar.

A pesar de la dilatada trayectoria de investigaciones realizadas en el Cerro de la Encina, que van desde principios del siglo XX hasta la primera década del siglo XXI, este yacimiento arqueológico no es de los más conocidos de Granada. Sin embargo, el ayuntamiento de Monachil, desde hace unos años, está relanzando su difusión mediante cartelería, charlas, actividades y excursiones a este maravilloso enclave.

El yacimiento del Cerro de la Encina, se sitúa en el Cortijo de Los Olivares, sobre el margen derecho del río Monachil. Se extiende por una amplia cumbre escarpada, y corresponde con un asentamiento humano que tiene su origen en la época del Cobre Final / Bronce Antiguo, y que se encuadra dentro de la llamada cultura del Argar. 

Cultura del Argar

 

Argar es una meseta de la provincia de Almería, cerca de Vera y Mojácar. Esta meseta y las aledañas fueron, entre el 2300 y el 1500 antes de nuestra era, un centro ceremonial de un principado de la Edad del Bronce. Como esta cultura fue descubierta en la meseta de Argar, se le denominó Cultura Argárica. Pero las sociedades argáricas, ocuparon un amplio territorio, constituido por varios principados. Se extendían por toda la provincia de Almería, Granada y Murcia, parte de Alicante, Jaén, Córdoba y Ciudad Real. 

RECREACIÓN POBLADO - CERRO DE LA ENCINA

RECREACIÓN POBLADO – CERRO DE LA ENCINA

Sus poblados se encontraban, generalmente, en cerros elevados defendidos con murallas. Estaban ubicados en las cercanías de los recursos productivos, en las cabeceras de los valles fluviales que ofrecen importantes posibilidades agrícolas, o en las áreas próximas a recursos minerales. El poblado del Cerro de la Encina de Monachil, El de Castellón Alto de Galera, el de el cerro de la Virgen en Orce o de la Terrera del Reloj, en las Dehesas de Guadix, son algunos ejemplos de este tipo de asentamiento.

Otro elemento característico de los poblados argáricos, es la costumbre de practicar los enterramientos en el interior de las viviendas. 

La cultura del Argar, al igual que otras de la edad del bronce, vivían y se desarrollaban en pequeñas ciudades estado. Estaban altamente jerarquizadas, explotaban a sus congéneres, y eran pueblos guerreros.

Cerro de la Encina

El poblado del Cerro de la Encina se conoce desde principios del siglo XX, concretamente fue J. Cabré quien en 1922 lo dio a conocer. Publicó los estudios de dos sepulturas argáricas aparecidas en la ladera suroeste del cerro. Dos décadas más tarde, entre los años 1946 y 1948, M. Tarradell realizó varios sondeos. Posteriormente, y de manera sistemática, entre 1968 y 1983, se realizaron 12 campañas de investigación. Finalmente entre el año 2003 y el 2005, se volvieron a efectuar estudios arqueológicos en la zona, concluyendo que había que poner en valor y dar a conocer al público general este interesante yacimiento, parte fundamental de la historia de Granada. 

MOLINO DE MANO - CERRO DE LA ENCINA 002

MOLINO DE MANO – CERRO DE LA ENCINA

En líneas generales la ocupación argárica del Cerro de la Encina se organizó a partir de tres grandes recintos defensivos, que se sucedieron en el tiempo y que se sitúan en la meseta central del poblado, zona de difícil acceso y desde la que se tiene un amplio control visual del entorno más inmediato. Las zonas de hábitat del poblado del Cerro de la Encina se encuentran en las laderas y mesetas contiguas. Los bastiones o fortalezas se convirtieron en el elemento central y articulador del poblado. 

Para la construcción de los poblados se crearon terrazas artificiales, realizadas mediante el levantamiento de muros, que iban escalonando las pendientes y creando de esta manera plataformas sobre las que se situaron las viviendas. Estos hogares presentan plantas de tendencia rectangular y constan de varias habitaciones.

En cuanto a la necrópolis del Cerro de la Encina, el poblado siguió con la norma argárica, y las sepulturas se situaron en el interior de las viviendas, debajo de los suelos de las habitaciones. El sistema de enterramiento más habitual en el Cerro de la Encina consiste en una inhumación individual, doble o de forma más excepcional triple. Consistía en la realización de una cuevecilla lateral o covacha, excavada en la roca, a la que se accedería mediante un pozo lateral, y que se cerraba con un murete de mampostería o una laja de piedra. Las covachas presentan una forma ovalada, cuyas dimensiones varían según los individuos enterrados. En el yacimiento del Cerro de la Encina, también se han documentado sepulturas en fosa simple o en cistas, construidas con lajas de piedra hincadas verticalmente y mampostería. 

BASTIÓN - CERRO DE LA ENCINA

BASTIÓN – CERRO DE LA ENCINA

En el cerro de la Encina se han encontrado 22 sepulturas intactas. Sin embargo el número de sepulturas era mucho mayor, pero el yacimiento fue fuertemente expoliado durante los años 70 y 80 del pasado siglo.

Los cadáveres aparecen siempre en forma flexionada y acompañados de ajuares funerarios, que estaban en consonancia con el estatus social y el sexo del difunto. Se ha podido constatar que los individuos varones de estatus social alto, y que poseían la condición de guerreros, eran enterrados de cúbito lateral izquierdo, mientras que mujeres, niños y varones seniles eran enterrados en sentido contrario. 

Entre los elementos sacados a la luz en los ajuares funerarios se han hallado objetos elaborados de diversos metales, entre los que destacan los realizados de oro, plata y bronce arsenical (cobre y arsénico). Esto hace pensar a los investigadores, que este asentamiento tuvo un interesante intercambio comercial con otros pueblos. 

En un paseo por el yacimiento arqueológico del Cerro de la Encina se encuentran varios paneles, en los que se nos informa sobre la historia de las excavaciones arqueológicas, la caza, la agricultura, la ganadería, y la vida cotidiana de esta aldea argárica. También de cómo construían sus viviendas, enterraban a sus seres queridos, o sobre las características del bastión que controlaba el poblado. 

El bastión del Cerro de la Encina es quizás el elemento visual más destacado de este yacimiento arqueológico. La fortificación ocupaba gran parte de la meseta. Sus dimensiones son de unos 20 metros de largo por 14 de ancho. Estuvo abierto originariamente a través de dos puertas, una situada al Sur y otra al Este de la fortaleza. Sus muros estaban construidos con piedras unidas con barro. El recinto fue reforzado mediante la construcción de muros paralelos.

PLANO DEL BASTIÓN - CERRO DE LA ENCINA

PLANO DEL BASTIÓN – CERRO DE LA ENCINA

La fortaleza se reconstruyó en varias ocasiones, debido a que los incendios asolaron el interior del bastión. El poblado se abandonó en torno al año 1.200 antes de nuestra era. Unos 200 años después el asentamiento volvió a recobrar vida, convirtiéndose en uno de los enclaves más importantes de la Prehistoria del Sudeste peninsular.

A partir del año 2005, y dentro de la puesta en valor del Cerro de la Encina, se decidió reconstruir la fortaleza en algunas partes, hasta llegar a los 7 metros de altura. Es fácil distinguir qué zona del bastión es reedificada y cuál es original, pues se colocó entre ambas zonas unos testigos de mármol blanco.

ACEQUIA DEL ALBARICOQUE - CERRO DE LA ENCINA

ACEQUIA DEL ALBARICOQUE – CERRO DE LA ENCINA

Al pie del bastión, y antes de entrar a sus callejuelas, podremos ver varios molinos de mano, utilizados para molturar los cereales.

Llegar hasta el Yacimiento argárico del Cerro de la Encina es muy sencillo, y aunque tienes dos posibles caminos, nosotros te recomendamos, por su excepcional belleza, comenzar desde el mismo pueblo de Monachil, buscando la calle Albaricoque, donde en su final comienza el sendero que discurre paralelo a la acequia hispano-musulmana del Albaricoque, y que nos lleva hasta la base del mismo yacimiento. Tras unos 10 minutos de tranquilo caminar tendremos que cruzar un pequeño puente de madera. Ahí se inicia, a mano derecha, una senda ascendente que llega hasta la cima de una colina, donde se encuentra el bastión del Cerro de la Encina. 

Etiquetado , , , , , , , .Enlace para bookmark : Enlace permanente.

Deja un comentario