albanega
La albanega designa el espacio comprendido entre la rosca de un arco y el alfiz o marco que lo encuadra. Aunque en la arquitectura clásica se denomina enjuta, este término se emplea de forma específica en la tradición islámica y andalusí para señalar esa superficie, generalmente de forma triangular irregular, que surge en los riñones del arco. Su presencia es habitual en portadas y arquerías, funcionando como un lienzo idóneo para el desarrollo de programas ornamentales.
Composición y evolución ornamental

La albanega aparece como consecuencia geométrica al enmarcar un elemento curvo con líneas rectas. Si bien no posee una función estructural de carga, su relevancia estética es notable en el arte de al-Ándalus y el mudéjar. Los maestros de obra aprovechaban este hueco para romper la monotonía del muro, adaptando el motivo decorativo al espacio disponible. No siempre depende de un alfiz; en ocasiones, el propio despiece de las dovelas o un simple resalte del muro delimita su contorno.
Durante la etapa califal, estas superficies se cubrían con tallas de piedra densas, utilizando motivos vegetales conocidos como ataurique. Con la evolución hacia el periodo nazarí en el Reino de Granada, el material predilecto pasó a ser la yesería, permitiendo relieves más menudos y calados. Aunque se asocian colores vibrantes a estos conjuntos, la policromía variaba según la importancia del espacio y los pigmentos disponibles, sin que exista una norma fija de tonalidades para todo el territorio.
En la arquitectura mudéjar, la albanega se adaptó a materiales más funcionales como el ladrillo o la cerámica. Aquí, el triángulo suele rellenarse con azulejería o disposiciones geométricas de la propia materia prima. Este recurso permitió que una solución decorativa de raíz andalusí se integrara en edificios cristianos, manteniendo la jerarquía visual del arco pero simplificando, en muchos casos, la ejecución técnica del relieve.
Ejemplos de albanega en la arquitectura en España
Este recurso ornamental se manifiesta con distintos lenguajes según la región y la época:
- Mezquita-Catedral de Córdoba: En las puertas de la ampliación de Al-Hakam II, las albanegas muestran la máxima maestría del tallado en piedra. El relieve de ataurique es tan profundo que genera un juego de claroscuros que realza la curva del arco de herradura.
- La Alhambra (Granada): En los pórticos del Patio de los Arrayanes, las albanegas se revisten de yeserías finísimas. Los artesanos aplicaron redes de rombos o sebka que parecen extenderse desde el arco hacia el resto del paramento, creando una sensación de continuidad decorativa.
- Real Alcázar de Sevilla: El Palacio de Pedro I exhibe albanegas donde conviven motivos islámicos con heráldica castellana. Es un punto clave para entender cómo el mudéjar reutilizó este espacio para insertar mensajes de poder político mediante la mezcla de inscripciones y escudos.
- Puerta del Sol (Toledo): En este acceso de estilo mudéjar toledano, la albanega se resuelve con la propia disposición del ladrillo. La sencillez del material no resta elegancia al conjunto, que utiliza las sombras de las llagas para dibujar el contorno del arco.
- Torre de San Martín (Teruel): En el mudéjar aragonés, este espacio se convierte a veces en un panel de cerámica vidriada. Los azulejos en verde y blanco rellenan el hueco entre los arcos mixtilíneos, aportando un brillo metálico que destaca sobre la sobriedad del ladrillo visto.