
Los baños árabes de Aldeire se encuentran en el límite del antiguo casco urbano de la localidad, cerca del río de los Molinos, en un área con una ligera pendiente que conecta el pueblo con las zonas agrícolas cercanas. Se llega hasta ellos desde la Plaza de la Constitución, bajando por la calle del Rastro hasta llegar a la calle del Baño. La parte posterior de los baños da directamente al río.
La alquería de Aldeire ya contaba, desde el siglo XI, con una población estable, y a pesar de que no hay muchos datos sobre su evolución antes de la conquista castellana, los investigadores se decantan porque la construcción de estos baños sean de origen nazarí , en torno al siglo XII-XIII. En esa época, se comenzó a dotar a la alquería con gran parte de las infraestructuras, que todavía se conservan, como los baños árabes o la fortaleza de Aldeire, también integrada en el casco urbano.
Baños árabes de Aldeire.
La tipología de los baños de Aldeire corresponde a los hamman del mundo rural nazarí, muy similar a tantos otros que todavía quedan en pie, como los de Cogollos Vega, Churriana de la Vega, La Zubia, Dólar o Ferreira.

Constan de la sucesión de las distintas salas (fría, templada, y caliente), cada una de ellas de planta rectangular y con una función específica. En algunos casos los baños estaban precedidos por una habitación de menores dimensiones que actuaba como vestíbulo, el bayt al-maslaj. Fuera de los muros perimetrales estaban la caldera y el horno, por lo general, adosados a la sala caliente.
Los baños de Aldeire están realizados de mampostería de pizarra unidos con mortero de cal y arena, aunque también encontramos el uso de ladrillo en los arcos y bóvedas.
Del edificio original han pervivido: tres de sus naves, restos de una cuarta, y partes del vestíbulo y la leñera. Las salas fría, templada y caliente están distribuidas de manera paralela y contigua, con una orientación de este a oeste.
Predomina el uso de la planta rectangular para cada una de las naves, salvo la última que presenta una distribución distinta, pues está dividida en tres estancias.
El acceso original a los baños está incompleto. Debió de ser una pequeña estancia, que hacía de vestíbulo y que daba a la sala fría.

Las dimensiones de la sala fría o Bayt al-Barid son de aproximadamente 2,40 metros de ancho por 9,10 metros de largo. Debió de estar cubierta con una bóveda de cañón realizada en ladrillo. Actualmente solo queda el muro de cierre por el sur y restos de su cubierta. Aquí los usuarios se despojaban de sus ropas y recibían: toallas, jabón, esponja, zancos de madera, para no quemarse los pies, y un par de cubos de madera. Algunas veces, después del baño, se utilizaba como sala de reposo y reunión.
En la pared norte, de la sala fría, bajo un arco escarzano se abre un vano ligeramente desplazado con respecto a la puerta principal, que conecta con la sala templada. Que esta puerta no esté en línea con las demás tiene su explicación: Era una manera de preservar tanto la temperatura interior, como la intimidad de los usuarios, evitando así que desde el recibidor se viera a las personas que había dentro de la sala templada.
La sala templada o Bayt al-Wastani, mide 2,50 metros de ancho por 9 de largo, conserva la bóveda de ladrillo, con dos lucernarios rectangulares. Aquí los usuarios recibían masajes, ungüentos, perfumes, etc. Bajo su suelo se aprecia un sistema de pilares sobre el que se asienta el pavimento. De esta manera se crea una cámara de aire que caldeaba el suelo y la estancia.
El circuito de agua era conducido por medio de canalizaciones internas y el exceso de calor o vapor se eliminaba por medio de dos chimeneas.
De la sala templada se pasa a la sala caliente o Bayt al-Sajun. Es la estancia de mayores dimensiones, alcanza los 3,25 metros de ancho por 9 metros de largo. Está cubierta con una bóveda de medio cañón sobre la que se abren los huecos de cinco lucernas.
Esta estancia comunica con otra nave dividida en tres dependencias orientadas perpendicularmente a las precedentes, y a las que se accede a través de sendos arcos escarzanos.
Las salas se cubren con bóvedas de cañón, y cada una está iluminada por una lucerna. Las estancias de los extremos son cuadradas, de 2,70 por 2,70 metros, y estaban destinadas a albergar pilas de agua caliente, utilizadas por los usuarios del baño. La tercera estancia es ligeramente rectangular, mide 2,30 metros por 2,70 metros, estaba destinada a la caldera. Esta última habitación conserva otra puerta que comunicaba el baño con el horno y la leñera. El suministro de agua llegaba desde un manantial próximo a la actual iglesia parroquial
El devenir histórico de los baños de Aldeire

Tras la conquista castellana, en 1489, de Aldeire y de los demás pueblos del Marquesado del Cenete, la población nazarí siguió manteniendo sus costumbres, de una manera similar a cómo lo venía haciendo tiempo atrás.
En 1492, los monarcas hicieron merced de todo este territorio a Don Rodrigo de Mendoza, con el título de marqués. Durante los primeros años del marquesado gran parte de la población era morisca, y los baños siguieron en funcionamiento.
La forzosa conversión de los moriscos al cristianismo, a comienzos del siglo XVI, ocasionó que poco a poco se fueran abandonando el uso de los baños.
Los baños públicos, tras la conquista cristiana, se convirtieron en una forma lucrativa de obtener ingresos, y por ello, se siguieron manteniendo, e incluso, se rehabilitaron en muchas poblaciones.
En 1526 se prohibió que los baños públicos estuvieran en manos de los moriscos. De los de Aldeire se ocupó en 1530, el mayordomo del Marqués y alguacil de Dólar, Lope de Bárcena.
“Hizose cargo al dicho mayordomo Lope de Barzena de dozientas e diecinueve fanegas y ocho çelemines de cebada que a rentado el baño nuevo de Aldeyre”
Los baños árabes de Aldeire perdieron su funcionalidad a partir de 1566, pasando a convertirse, desde entonces, en un espacio doméstico. Para su acondicionamiento, se abrieron ventanas en los muros de cierre de las estancias, que daban hacia el cauce del río. Se demolió la primera nave, la bóveda de la sala caliente y se reorganizó internamente su distribución, compartimentando con tabiques los espacios.
Hasta no hace mucho formaban parte de una casa, y habían sido reutilizados como vivienda, cuadra y corral. Este nuevo uso, por parte de los vecinos de Aldeire, ha permitido que los baños hayan llegado, hasta nuestros días, en un relativo buen estado de conservación.
Los baños árabes de Aldeire fueron adquiridos, en 2018, por el consistorio, después de un largo periodo de gestión. Esperamos que pronto se rehabiliten y podamos visitar esta parte de la historia de Aldeire.
Bibliografía:
- Documentos Sobre Baños De Granada Y Su Provincia – Autor: Manuel Espinar Moreno.
- Aldeire en un Documento Árabe Población y Agricultura- Autor: Manuel Espinar Moreno
- Actividad arqueológica puntual de apoyo a la restauración de los baños árabes de Aldeire (Granada). – Autores: Sonia C. Bordes García, Antonio López Marcos, Ángel Rodríguez Aguilera, José Ma García-Consuegra, Javier Morcillo Matillas.