
EL TRINO DEL DIABLO
Mi apetito por crear un sonido nuevo, me quitaba el sueño. No me acostaba en días… A veces, me quedaba a descansar en una silla. Una vez, me golpeé la cabeza con la puerta por eso. El dolor no me afecto para nada, después de bajar hacia el baño fui a tomar una ducha, que me aliviará el terrible golpe. Mi médico privado me recomendó que descansara para restablecer las energías de mi cuerpo, ¡no le haré caso! No debo quedarme atrás, sabiendo que otro violinista pueda superarme, y no encontré ninguna explicación acerca de este insomnio. Debo calmarme — no quiero volverme loco — para no perder: la ilación del tiempo. Hoy trataré de comer un aperitivo liviano y posteriormente subiré a mis aposentos, para quedar atrapado en un dulce adormecimiento. Parece que son las doce de la noche, pero no me da sueño. Mañana tengo que calmarme, pues hay una presentación en el auditorio de Roma, donde asistirán personas de la alta sociedad italiana que irán a verme tocar. No estoy nervioso ni mucho menos ansioso por este día. Solo un poco cansado debido al exceso de trabajo. Se lo haré saber a mi médico, me echaré a la cama para descansar; pero creo que me serviré una copita de ginebra. Mañana me despertaré con ganas de ensayar sonidos nuevos con mi adorado violín, y soñaré con los tiempos de mi infancia, cuando mi madre me regaló mi primer instrumento musical. Espero con impaciencia deleitar al público romano esa noche; pero no solo a ellos, sino a todo el mundo con mi melodía. ¡Esa música que sale de mi interior!
Son casi las dos de la madrugada y me vence el sueño. Iré a acostarme para descansar y levantarme con ganas de triunfar. ¡Quiero ser el mejor! ¡El número uno! Ser reconocido como un maestro de las notas musicales con mi violín y le pediré a Dios que me ilumine estos días, para terminar mis ensayos. A pesar de que me canse, no dejaré de practicar, me encerraré en cuatro llaves para no ser molestado por nadie. Por fin, mis ojos, se cierran por completo. ¡Pero qué…! ¿Qué pasa?… ¿Por qué mi cuarto está congelándose …? Siento un frío que me provoca un miedo inhóspito. Tiemblo de pies a cabeza, me tapó con las mantas de carnero; sin embargo, no cesan estos escalofríos tan aberrantes, ¿será un espíritu o un fantasma lo que viene perturbarme? O peor, el demonio, en persona que ha entrado a mi lecho, con el propósito de atemorizarme y que no toque nunca más.
Alguien camina por los pasillos de mi habitación. Solo estoy yo… No hay nadie más… Los sirvientes están durmiendo en otros dormitorios, y no pienso que estén merodeando por mi habitación, y supongo que es un sueño. Un momento… Noto algo extraño… El frío no ha desaparecido, comienzo a impacientarme, ¿me estaré volviendo loco? Estoy convencido de que es una pesadilla que sufro en el momento de descansar y la lámpara de mi habitación se enciende sola, ilumina por completo todo mi dormitorio, que se encuentra en una oscuridad tenebrosa. ¿Qué acaba de ocurrir?, ¿qué tipo de sueño es este? No salgó de mi asombro, pues, me comenzaron a sudar las manos. Estoy tan nervioso de un momento a otro, me tapó el rostro con el miedo que me rodea en esta noche. Alguien entra a mi cuarto… no sé… si es hombre o un fantasma. Se siente un aliento desconocido y tétrico. ¡Toda la piel se me eriza por completo…! ¡No puedo despertar de esta pesadilla! ¡No quería soñar este tipo de alucinaciones extrañas…! En menos de dos días antes de mí concierto, me preguntó: ¿Quién es?, ¿qué quiere de mí?
Oigo a alguien riendo y murmurando a través de las paredes, y escucho unos pasos que se oyen con fuerza, y su presencia es notoria. El ambiente es corrosivo y abrumador. No puedo pronunciar… ni una sola palabra y mi lengua sea paralizado. Mi cara está pálida, como la de un muerto, y presenció la sombra de un hombre que se aproxima.
- ¿Qué sucede? — me preguntó con miedo.
De pronto, el entorno ha cambiado y ya no tengo la piel erizada ni el sudor de mi cuerpo. No percibo esa sombra aterradora en mi habitación, y ya no lo noté en las horas que pasaron. Ahora se puede percibir un aire caliente… En mi sueño, me encontré en una playa o cerca del mar de una isla lejana, me despierto de mi sueño y vuelvo a reposar de nuevo. Falta mucho tiempo para que amanezca en Roma, pero no he dormido nada y no quiero levantarme. La lámpara de aceite sigue encendida. Yo no la prendí… No puedo creer que lo que observo y siento sea real. Mi reloj señala las tres de la madrugada y aún no ha amanecido. ¿Por qué hay luz en mi cuarto? Seguro que es un fantasma de mi abuelo o de mi padre, vienen a hablar conmigo. ¡Esperen qué diablos ocurre! Bajaré a tomar un trago de ginebra, con el fin de ver si se me pasa este dolor de cabeza. No me di cuenta de que alguien me vigilaba de noche y estuve en mi habitación con un fantasma que vino a atemorizarme de mil formas. Pero, ¿qué clase de ser es este? ¿Contra quién me enfrentó?… ¿Por qué me acecha? ¡Dios mío! ¡Si me escuchas…! ¡No me apartes de tu regazo! Espero que sea una pesadilla. ¡Pero que ven mis ojos! ¡No puede ser! La lámpara de aceite flota en el aire… Hay un ser invisible que la está trayendo a mi cama. Probablemente es un fantasma, ¿por qué a mí? Justo a un día antes de mi presentación en el conservatorio. Sí, voy a morir… ¡No es el momento apropiado! Mi carrera como músico empieza y no puedo irme de este mundo. Cerraré mis ojos para abrirlos, quizás sea una auténtica pesadilla. Realicé todo lo que pensé, pero no conseguí cambiar nada y comencé a temblar en la cama. La piel se me puso como gallina y abrí mis ojos de una manera insólita, pues me tomó por sorpresa, algo inédito y sacado de una pesadilla. La sombra de un hombre, se aproximaba a paso lento por la puerta de mi dormitorio y sus pisadas eran fuertes, donde el ambiente se cubrió de un calor sombrío y oscuro. No podía cerrar los ojos, ni siquiera mover todo mi cuerpo, ya que sentía un vacío en mi interior.
La sombra se acercaba a mi lecho y el miedo que tenía, se apoderaba de mi alma por completo. ¡No podía dormir! ¡Y no presenciar esta pesadilla! Algo me tranquilizó, ¿no sé qué fue? Mi miedo había desaparecido de la nada. Volví a cerrar mis ojos para destapar la sabana que me estaba oprimiendo el cuello. Mi cuerpo entero cobraba vitalidad en aquella noche tétrica, y sonreía de mi persona al recordar pasajes de mi vida, ya que no lo sentía desde hacía bastante tiempo, cuando era niño. Pensé que pasaría la noche despierto y baje al primer piso. Otra vez la sombra se presentó en mi habitación y comenzó a tomar forma humana. ¡No podría deducirlo! Fue un suceso insólito ante mis ojos, con intenso estupor y sobresaltados, parecido a un sapo. ¡No puedo contarlo en palabras…! ¡Tuve un gran pavor! La sombra tomó forma humana por completo, y se sentó en el lecho de mi cama. Tenía el cabello largo y llevaba un traje negro, además, en el bolsillo derecho se encontraba una especie de cuchillo. El hombre me dio la bienvenida acercando su mano izquierda a mi persona. En ningún momento, me percaté de saludarlo, ya que no quería hacerlo. Le di un apretón con miedo y no me causo ningún daño… Ante su presencia, experimente un sentimiento de tranquilidad ante él.
Nos quedamos en un silencio sepulcral, luego creí que sí, no iba a dirigirme la palabra, sería yo la persona indicada para conversar con él, no lo dudé y le dije:
- ¡Disculpe, caballero! ¿Qué desea usted en esta habitación con mi persona?…
Esperé su respuesta un segundo, no podía instigarlo en mi habitación. Deseaba que no se marchara, pues me pareció un fantasma de un ser querido y lo miré con mucha atención, y él a mí. Sonrió de la nada y empezó a reírse en mi habitación, me dio un susto terrible, y no pude abandonar la habitación. El demonio me conducirá al infierno o un lugar peor. No quería hacerme esa idea, cerré los ojos para despertarme de esta terrible realidad… ¿Por qué a mí? ¿Por qué no a otro artista?
- No te lamentes por ser músico — pronunció el ser misterioso —. Menos en saber, ¿quién soy?
Comencé a sudar profusamente por las manos y la frente debido a los nervios, ya que me había quedado inmóvil ante la presencia del extraño. ¿Será hombre o fantasma? ¡No puede ser! Deduje por mi cuenta, ¿de quién se trataba? Y no lo consideraba por nada del mundo que el diablo en persona venga a atormentarme o matarme. No me inclino por ninguna de las dos opciones, pero no veo un escape a todo. ¿Qué hace el diablo en mi cuarto…?, ¿y qué desea de mí?, ¿me llevará al infierno? Mi cabeza se aglomeró de estas preguntas. No he cometido ningún pecado mortal en este mundo. Solo me aferré a mi violín y a mis composiciones musicales. ¿Por qué Cristo, me entrega a él? ¿Por qué?… Ahora me cuestiono, ¿fue el mismo Dios?, ¿quién me ha abandonado por no acordarme de él? Sería un castigo severo hacia mí… De pronto, la faz del diablo, me miró a los ojos y aprecie su verdadera imagen de un adulto de treinta años, llevando un capote negro y en sus manos tenía unos guantes blancos. Me llamó la atención sus ojos, que poseían un aire tenebroso. El demonio me sonrió con gracia.
- ¡No te asustes! — reprochó Satanás —. ¡No tienes que tenerme miedo! Nadie te hará daño y no pienso hacerlo.
Después, se acercó a mi persona para dejarme en la mesa del dormitorio: un pergamino. Creo que era un papiro arrugado como un papel antiguo.
- Mira este papel viejo — dijo el hijo de Lucifer —. ¿Qué opinas?
No pude responderle, tampoco abrí la boca para nada ni siquiera vi el pergamino que puso sobre la mesa.
- ¡Que esperas a revisarlo! — ordenó, soltando una sonrisa siniestra —. Es mi regalo.
Estuve en un estado de trance en mi propio dormitorio, ya que no entendía lo que me sucedía. Aquella noche temía que me asesinaría, era lo único que me vino a la mente. Tendré que obedecerlo, si era el mismo demonio sentado en la silla; en la que práctico por las mañanas o en los momentos de descanso. Tengo que reaccionar, podría arrebatar mi alma o amanecer muerto. No despierto de mi asombro por presenciar al mismo demonio, ¡qué solo espera mi respuesta!
- Ahora lo voy a leer… — le dije, titubeando.
Sonriendo, me advirtió con su dedo índice la foja que estaba en la mesa, y luego extrajo una caja oscura de su bolsillo. Comencé a leer el pergamino. ¡Qué sorpresa me llevé al saber de qué trataba ese documento! Había unas partituras para tocar una melodía con un violín; aquellas notas eran difíciles de interpretar y comprender. No terminé de verlas y supuse que había venido a entregarme este papel viejo.
- No vine a eso… — reprochó Satanás —. Estás equivocado.
Estoy seguro de que leyó mi mente. Si no hago algo, me puede desaparecer de este mundo… ¡Qué diablos tiene conmigo…!
- Señor, ¿qué desea?… — le dije, inclinándome hacia él.
Besando el cuarto con mi frente, me agaché al piso y no me moví para nada, y permanecí en el suelo durante dos minutos.
- ¡Párate! — ordenó el demonio —. No vuelvas a dirigirte a mí, de ese modo.
- No lo haré… — le contesté.
- Ya te disté cuenta del tema del que vine a hablar — dijo Satanás, comenzando a sonreír de una forma escalofriante.
No comprendí lo que me decía, estuve inmóvil por unos minutos como si fuera una estatua. Su sonrisa siniestra se parecía a una mujer seductora, y no podía apreciar su rostro que estaba cubierto por una máscara roja. Tenía una figura humana y llevaba unos guantes blancos que combinaban a la perfección con su atuendo negro. Señalándome con su brazo derecho, me comunicó que me sentará frente a Él.
- Siéntate, amigo — dijo el diablo muy calmado —. Te voy a decir algo que te va a gustar.
Le hice caso y me senté ante su presencia. Me sentí más tranquilo, pues tenía la premonición de que, con su poder, me beneficiaría a mí. La fortuna me hizo pensar…
- Como sabías que te iba a conceder un regalo de mi parte — dijo el diablo muy sonriente.
Procure no mostrar mis pensamientos y emociones, ya que tenía la presencia de un ser diabólico en mi cuarto. ¡Su poder era increíble! ¡Quería despertar de esta pesadilla…!
- ¿Por qué ríes?… — preguntó Satanás —. No crees que esto es verdad.
- No existes… — contesté al mismo demonio con pánico —. ¡Te irás de acá! Cuando terminé esta pesadilla…
Recogió el pergamino de la mesa y lo desapareció. Me quedé atontado unos segundos, solo era un acto de magia de un mago, pero mi sorpresa fue tal… La hoja se hallaba en mi muñeca izquierda. ¿Qué cómo llego a mi mano? No lo sé…
- Ahora echa un vistazo a ese pergamino — dijo Satanás —. Léelo por tu propio interés, y luego dame tu opinión.
En el cuarto se produjo un extraño sentimiento, cuando abrí el pergamino y lo leí con calma. Su contenido era una tonada musical con un violín, cuya composición era una delicada lírica. Tocarla sería un gran deleite para cualquier ser en este mundo. No pude comprender cómo un demonio, podría entregar una obra maestra.
- Señor, le puedo hacer una pregunta — le dije muy nervioso.
- No tengas miedo.
- ¿Por qué me entregó este pergamino?
Mirándome con una sonrisa suave en sus labios, que se sentía muy acogedora. Viniendo de un demonio y siendo enviado por Lucifer o Belcebú.
- Fuiste elegido para tocarlo con tu violín — señalo Satanás.
Dudé en contestarle en ese momento. No pude decir ni una palabra… Me quedé congelado por un segundo mínimo en la habitación.
- Solo tienes que practicarlo — dijo el diablo con tranquilidad —. Eres la persona indicada para mostrarlo a todo el mundo.
Mis ojos se iluminaron ante el regalo del diablo. Todo eso sería gratis, y no tendría que pagar nada. Sentí que la suerte , me acompañaría durante el resto de mi vida.
- Te olvidas de que leo tu mente… — reprochó Satanás —. No todo es gratis.
- No le entiendo… — respondí —. Disculpe, el regalo no viene de usted.
- Esperabas que fuera gratis — dijo el diablo muy enojado —. ¡¿Con quién crees que hablas, muchacho?! No estás tratando con una persona normal.
Ahora que deseará de mí. ¿Qué le puedo ofrecer?… ¿Adora mi dinero ?… Si lee, mi mente, no entenderá por no comprenderlo.
- Te diré, lo que quiero — expresó el diablo.
- Escuchó — le dije profundamente perturbado por la respuesta que me daría.
- Solo quiero tu alma — me dijo él con otra sonrisa tenebrosa —, me ofrecerás tu espíritu hasta el último día de tu vida a mí…
- Entiendo… — reflexioné —. Solo desea mi ánima… Eso es difícil de hacer.
En mi habitación comenzó a caminar de un lado a otro. Se detuvo a mi costado, me tocó el hombro izquierdo y me miró con esos ojos rojos que me hipnotizaron.
- No pienses más, muchacho — dijo el demonio con un guiño en el ojo derecho —. Acéptalo es un regalo divino. Criatura terrenal que tocas el violín con deleite.
Comprendí que se me concedía una gran oportunidad para ser un magnífico violinista en el mundo… Con este don, demostraré que soy el mejor de todos.
Autor: Juan Zavala Ojeda
Este relato participa en el Concurso literario de cuentos y leyendas del Mundo. Es una interpretación libre del autor.
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