abocinamiento
El término abocinado hace referencia a una solución geométrica aplicada a los huecos de un muro (ventanas, puertas o saeteras). Técnicamente, un vano está abocinado cuando sus paredes laterales no son perpendiculares al plano del muro, sino que se disponen de forma oblicua, creando un ensanchamiento progresivo desde un extremo al otro.
En Granada, esta técnica es fundamental para entender cómo se han solucionado dos retos históricos: la defensa military la iluminación en muros de gran grosor.

Esta forma de «embudo» o «boca de bocina» no es un capricho estético; es una de las herramientas más ingeniosas de la arquitectura tradicional para manipular la luz, la temperatura y la seguridad. En una provincia como Granada, donde pasamos de la arquitectura de tierra del Altiplano a la piedra militar de la capital, el abocinamiento es una constante vital.
1. El Abocinamiento en la Vivienda Bioclimática: Las Casas Cueva
Para entender la importancia del abocinado, hay que viajar a las comarcas de Guadix y el Altiplano Granadino (Baza, Huéscar, Castilléjar). Aquí, la vivienda no se construye hacia arriba, sino que se excava hacia el interior de los cerros de arcilla y limo.
El desafío del espesor
En una casa convencional, los muros tienen 20 o 30 centímetros de grosor. En una casa cueva, el «muro» es la propia montaña, y para garantizar la estabilidad estructural, la fachada (la zona donde se abren las ventanas) debe tener un espesor considerable, a veces superior al metro. Si hiciéramos una ventana recta en un muro de un metro de espesor, el resultado sería un túnel oscuro que apenas dejaría pasar un hilo de luz.
La solución lumínica
Aquí entra el abocinamiento. Al excavar la ventana, los maestros «picaores» no cortan la tierra en línea recta. Abren el hueco de forma que se ensanche drásticamente hacia el interior de la habitación.
- Difusión de la luz: El abocinamiento actúa como un reflector. La luz solar incide en las paredes laterales del hueco (que siempre están impecablemente encaladas de blanco) y rebota hacia el interior. Esto permite que una pequeña abertura exterior ilumine una estancia de grandes dimensiones.
- Control térmico: En el Altiplano, los veranos son abrasadores y los inviernos gélidos. El abocinado permite que la ventana exterior sea pequeña (minimizando la pérdida de calor o la entrada de aire ardiente) sin sacrificar la luminosidad interna.
2. Arquitectura Militar: El Abocinado como Arma
Si nos movemos a la Alhambra o a cualquiera de las fortalezas que jalonan la provincia (como el Castillo de Moclín o la Alcazaba de Baza), el abocinado cambia radicalmente de función: de la hospitalidad de la luz a la agresividad de la defensa.
Saeteras y Troneras
Las murallas granadinas están llenas de saeteras (delgadas ranuras verticales). Si las miras desde fuera, parecen simples cortes en la piedra donde apenas cabría una mano. Sin embargo, si te sitúas en el interior de la torre, verás un gran hueco abocinado.
- Ángulo de tiro: El abocinamiento interior permitía al arquero o ballestero tener un ángulo de visión de casi 110 grados. Podía disparar hacia la izquierda, hacia la derecha o hacia abajo sin moverse de su sitio.
- Protección total: Para el enemigo que estaba fuera, el objetivo era casi inexistente. Intentar meter una flecha por una rendija de 5 centímetros desde 50 metros de distancia es casi imposible, mientras que el defensor tiene todo el panorama a su disposición gracias al ensanchamiento del muro.
3. El Valor Estético: Las Portadas de las Iglesias Granadinas
A medida que avanzamos hacia el Renacimiento y el Barroco, el abocinado se convierte en un recurso de monumentalidad y prestigio. No hay mejor ejemplo que las portadas de las iglesias que encontramos en los pueblos del Altiplano o la propia Puerta del Perdón de la Catedral de Granada.
Las Arquivoltas
En estas grandes portadas, el abocinamiento se consigue mediante la superposición de arquivoltas (arcos concéntricos). Cada arco es un poco más pequeño que el anterior, creando un efecto de embudo hacia la puerta.
- Perspectiva forzada: Este diseño engaña al ojo, haciendo que la entrada parezca mucho más profunda y majestuosa de lo que realmente es.
- Simbolismo: El abocinado en las iglesias tiene una carga espiritual; funciona como un embudo que «recoge» a los fieles de la plaza y los conduce, de forma casi magnética, hacia el interior del templo. Es una transición gradual entre el mundo exterior y el sagrado.
4. El Abocinado en la Ingeniería del Agua: Acequias y Partidores
Incluso en la red de acequias que riegan las hazas de la Vega y el Altiplano, encontramos aplicaciones de este concepto. En los partidores de agua (donde una acequia principal se divide en varias menores), los canales suelen presentar un ligero abocinamiento.
- Hidrodinámica: Al ensanchar el canal de forma progresiva antes de un salto o una división, se consigue reducir la velocidad del agua y su turbulencia, evitando que la fuerza del líquido erosione los muros de la acequia. Es el mismo principio que la boca de una jarra, pero aplicado a la ingeniería hidráulica tradicional granadina.
Resumen de Tipos de Abocinado en Granada
| Ámbito | Ubicación Típica | Objetivo Principal | Características |
| Doméstico | Casas Cueva (Baza/Huéscar) | Iluminación Bioclimática | Gran ensanchamiento interior, muros de tierra, cal blanca. |
| Militar | Murallas de la Alhambra | Defensa y Vigilancia | Apertura exterior mínima, ángulo de visión amplio interior. |
| Religioso | Iglesias Barrocas/Góticas | Monumentalidad | Uso de arquivoltas para crear profundidad visual. |
| Civil | Baños Árabes (Lucernarios) | Ventilación y Luz | Estrellas en el techo que se abren hacia el interior para difundir luz. |