
La capital bastetana atesora un rico patrimonio histórico, a veces, poco conocido. Hoy nos detenemos ante la Puerta de la Magdalena, un espacio que pasa desapercibido para la mayoría de nosotros.
La Puerta o arco de la Magdalena se sitúa en la calle Zapatería, a escasos metros de la Iglesia Mayor de Baza. Perteneció al recinto amurallado de la medina durante la dominación musulmana .
Baza: una ciudad fortificada
La llegada de los árabes a Baza, allá por el año 713, supuso un cambio sustancial en el territorio. Se construyó una fortaleza: la Alcazaba de Baza, que posteriormente fue modificada.
Las primeras referencias documentales que hablan de una Baza amurallada son del siglo IX. Fue a partir del siglo XII, con la incorporación de la ciudad al reino zirí , cuando se produjo un mayor esplendor de la urbe musulmana y, por lo tanto, de su Alcazaba. Baza se convirtió en una de las ciudades fortificadas más importantes de la época.
El recinto amurallado de la medina contaba con varias torres, entre ellas destacaban la de Armas y la de las Cinco Esquinas. También disponía de diversas puertas y portillos de acceso, siendo cuatro las más importantes, denominadas en el siglo XVIII, de la Magdalena, la Encarnación, la Cabeza, y San José.

A partir del siglo XVI la muralla exterior de la Alcazaba se fue desmantelando, pues ya no desempeñaba su función defensiva y militar. De esta manera se comunicaron los diversos arrabales de la ciudad.
El gran terremoto de Lisboa de 1755, ocasionó que importantes fragmentos de la deteriorada muralla, y diversas torres se terminaran de hundir. Las que quedaron en pie amenazaban ruina. A finales de esa centuria, buena parte del recinto, que aún sobrevivía, fue demolido. Hasta finales del siglo XIX y principios del XX, quedaban en pie las puertas de la Magdalena y San José, la Torre de las Cinco Esquinas y restos de murallas tras algunas viviendas.
Puerta de la Magdalena
Dentro del urbanismo musulmán las puertas de la alcazaba, tenían una gran importancia, pues eran los enclaves donde se recibía al visitante, y por ello se embellecían.
De cada puerta de acceso partían sendas calles, ejes vertebradores de la medina, que encauzaban el tráfico hacia la plaza Mayor.
Las puertas se cuidaron y remodelaron incluso tras la conquista castellana. Es en el siglo XVIII cuando se comenzaron a derribar
La Puerta de la Magdalena era denominada Puerta de Guadix, o del Almizcle. Pudo estar dispuesta en recodo, como la mayoría de las puertas de acceso a las ciudades musulmanas, levantadas durante la dominación árabe. Se considera que fue la entrada principal de la medina, pues bajo ella, Cidi Yahya entregó las llaves de la ciudad a los Reyes Católicos. El artista Rodrigo Alemán, dejó la representación de este hecho en la sillería de la Catedral de Toledo, concretamente en el tablero numero 19.

Recordemos que esta sillería la mandó realizar el cardenal Mendoza y fue elaborada entre 1489 y 1495.
A finales del siglo XVIII, los solares y los restos de muralla que estaban a ambos lados de la puerta de la Magdalena, y que sobrevivieron al terremoto de Lisboa, fueron comprados por el comerciante y regidor Antonio Candeal. Allí levantó unas casas y sus respectivos locales comerciales. Este mismo personaje adquirió, también, el espacio que ocupa actualmente la plaza del Arco de la Magdalena.

El arco de la Magdalena permaneció en relativo buen estado hasta finales del siglo XIX, cuando se planteó su demolición. Hubo una importante campaña mediática para convencer, a los bastetanos, que era bueno para la ciudad demoler este monumento. En ella se tildaba al arco de la Magdalena de “mamarracho arquitectónico”, o de escaso valor histórico.
En 1887, tras varios años de denuncias públicas y numerosas quejas de los vecinos, sobre el peligro que supondría el hundimiento del arco, la Comisión de Ornato ordenó a un perito hacer un reconocimiento del monumento. En mayo de ese año se decidió su demolición.
Aunque hubo voces discordantes, de algunos intelectuales, para que este elemento patrimonial, se conservase, al igual que se hizo en Granada con el Arco de las Orejas, no tuvieron el peso suficiente, y a finales de 1887 se demolió la Puerta de la Magdalena.
Actualmente tan solo quedan dos construcciones prismáticas que flanquean el acceso a la plaza del Arco de la Magdalena, y que, según reza en la cartela, situada en una de sus paredes.
Son en realidad las torres que protegían la principal entrada de la ciudad medieval, conocida durante todo el Siglo XVI como Puerta de Guadix y, más tarde, como Puerta del Jesús, por un retablo con la imagen de Cristo que había en ella. Desde 1605 se le denomina puerta o arco de la Magdalena, debido a la capilla que, dedicada a esta advocación, mandó erigir en el arco el clérigo Melchor Gallego. A estas torres les falta el adarve que las unía sobre la puerta conformando el paso de ronda de los centinelas y que fue demolido en el siglo XIX.