
Las tierras de Alhama de Granada albergan vestigios arquitectónicos que narran la rica historia del sistema defensivo desarrollada, fundamentalmente, durante el período nazarí . Hoy nos acercamos a Torre Solana, uno de los baluartes más singulares de la zona.
Alhama de Granada como punto neurálgico de las comunicaciones.
Desde la Antigüedad Alhama de Granada se convirtió en un punto estratégico. Fue un cruce de caminos, pues sus tierras eran cruzadas por importantes vías de comunicación que conectaba Málaga y Granada. Este contexto geográfico propició durante la dominación musulmana la construcción de un sofisticado sistema defensivo que combinaba atalayas, torres de alquería , castillos y alcazabas. Estos edificios castrales se emplazaban siguiendo el curso del río de Alhama, y en cierta forma podría considerarse que conectaban con las torres de Loja.

Las torres-atalayas en las tierras de Alhama de Granada destacaron en la defensa de la comarca. Se levantaron en enclaves de óptima visibilidad, ocupando, en la mayoría de los casos, las cumbres de los cerros más elevados. En otras ocasiones se emplazaban en lugares destacados de las laderas, que contaban con una situación visual privilegiada hacia valles y otras fortificaciones.
Eran, además, una forma sencilla y económica de mantener la vigilancia en el territorio, ya que solo se necesitaban dos o tres soldados en cada torre, para dominar un amplio espacio.
Entre estas torres construidas cerca de Alhama de Granada, durante la época nazarí, se encuentra Torre Solana.
Torre Solana – Alhama de Granada

La torre de la Solana es un testimonio imponente de la arquitectura defensiva en la comarca. Está situada a unos 3,5 kilómetros de Alhama de Granada, en la carretera que va de Alhama a Salar, en el paraje conocido como Cortijo Rodero.
Torre Solana presenta una planta ligeramente hexagonal. Está construida con mampostería compuesta por piedras pequeñas ligeramente escuadradas. Presenta verdugadas de piedras planas de menor tamaño.
Todavía, a pesar de la cantidad de siglos que han pasado, se observan en los flancos este y norte restos de un enfoscado de mortero de cal, de baja calidad, que cubría la torre exteriormente.
Es posible que los paramentos verticales de la torre de la Solana tengan un sutil talud, casi imperceptible, conformando una estructura tronco-cónica con un diámetro de 6,90 metros.
El acceso a la torre se encuentra en el sureste, a una altura de 4,10 metros, siendo su puerta-ventana construida con mampostería.

A través de dicha puerta-ventana se accedía a una estancia cuya planta interior es hexagonal con lados de 1,85 metros. La habitación está cubierta por una bóveda de mampostería también hexagonal, de la cual se conservan sus arranques a 2 metros sobre el suelo interior. En el lado oeste, se aprecia un hueco que sugiere una ventana o tronera, orientada hacia la cañada real que llega desde Loja. En el noreste, se sitúa la escalera que conduce a la terraza, con su punto de inicio junto a la puerta de entrada.
Esta torre posiblemente tenía un espacio cercado alrededor, ya que quedan restos de muros que se extienden hacia el oeste y el sureste, justo debajo de la entrada.
En la base del muro del lado oeste, que tenía 70 centímetros de grosor, estaba la entrada al espacio cercado, con un ancho de 2,20 metros.
Frente a esta entrada, había una escalera pegada a la torre que subía hasta la puerta y el muro del lado. En la parte sur de la torre, todavía se pueden ver marcas de los agujeros dejados por los troncos que sostenían la escalera.
La tipología y morfología de la torre, sugiere fuertemente que podría haber funcionado como una torre de alquería, desempeñando roles tanto defensivos como protectores para la población circundante.

Dada su estratégica ubicación, que carece de visibilidad para supervisar rutas o caminos de comunicación, los investigadores plantean interrogantes acerca de su posible función defensiva. La inclinación predominante es que esta estructura podría haber desempeñado el papel de una torre de alquería, compartiendo similitudes con la torre de Agicampe en Loja.
La presencia de restos de construcciones circundantes refuerza la hipótesis de que operaba como una torre de alquería, ejerciendo control sobre las tierras desde Alhama hasta la torre de Agrón y conectando hacia el norte con la Torre de Buenavista, cercana a Santa Cruz del Comercio.
Las alquerías (pueblos rurales árabes) solían disponer de un espacio fortificado de ámbito militar, que utilizaban los habitantes de las aldeas que no tenían cerca ninguna fortificación mayor. Allí se refugiaban y se defendían en caso de ataque por parte de las tropas enemigas.

Estos baluartes se levantaban cerca o en las mismas alquerías. Eran, por lo general, de planta rectangular y estaban constituidos por dos o más estructuras. Una sería el elemento defensivo: una torre de tres o cuatro plantas de alzada, que tendrían un mayor tamaño que las torres atalayas de planta circular. En la planta baja de la torre de alquería, que era de dimensiones menores que las restantes, se ubicaba el aljibe para almacenar el agua. En las dos o tres plantas sucesivas se situaban las dependencias, con distintos vanos y saeteras.
Las torres de alquería estaban coronadas por un parapeto almenado, que además servía para recoger el agua de lluvia, que se canalizaba mediante atanores hasta el aljibe.
Junto a la torre se levantaba una cerca perimetral, que serviría de resguardo de los animales frente a cualquier imprevisto.