
Si hay algo que recuerdo y que, incluso, me hace esbozar una sonrisa cada vez que subo por la Cuesta de la Alhacaba, son mis tiempos de estudiante. En aquella época el mítico bar “Cebollas Palace”, al inicio de la vía, era un fantástico lugar de encuentro de bohemios, frikis, artistas, y todo tipo de gente extraña con las que compartir unos vinillos y una conversación.
Pero hoy, a nuestro pesar, no vamos a hablar de esta tasca sino de la historia que atesora la Cuesta de la Alhacaba, cerca de la Puerta de Elvira, acceso principal a la ciudad musulmana.
Cuesta de la Alhacaba
La empinada y pintoresca Cuesta de la Alhacaba, de suelo empedrado, conecta la Plaza de la Merced con la Plaza Larga. Es una vaguada natural que separa los altos de San Cristobal y la Alcazaba Cadima. Sirvió, durante siglos, de límite norte de la ciudad.
El elemento más característico de la Cuesta de la Alhacaba es la muralla que la flanquea. Está compuesta por 14 potentes torres, algunas cuadrangulares y otras circulares, pero todas macizas, muy bien conservadas y casi completas. Estas fortificaciones, que podemos ver actualmente, encerraban la alcazaba Cadima, y fueron levantadas a partir del siglo XI, por los Ziríes , y concluidas en el siglo XV por los Nazaríes .

La muralla cuenta con un doble lienzo, uno interior y otro exterior. Se extiende desde la puerta de las Pesas hasta la Puerta de Monaita, siendo este el tramo más amplio y mejor conservado que queda en pie de la Alcazaba Antigua (Qasabat Qadima ) del Albaicín.
Las torres están realizadas con piedras de río, trabadas con mortero de cal y arena. No hay que olvidar que por aquí pasaba un riachuelo. En la parte inferior de las torres, en sus esquinas, se colocaron lajas de piedra franca de la Malahá.
La muralla Zirí de la Cuesta de la Alhacaba se levantó sobre o cerca de otras fortificaciones preexistentes.
Los íberos, primeros pobladores del cerro del Albaicín, ya habían construido una primitiva fortificación que fue reutilizada por romanos, visigodos, y posteriormente, por los árabes.
Recordemos que la cultura Íbera llegó a Granada en torno al siglo VIII a.C., asentándose en lo alto de las colinas, las cuales fortificaban. Desde ellas tenían una posición privilegiada para controlar el paso de personas y mercancías. El Albaicín y la colina del Mauror, junto a Torres Bermejas, fueron los primeros enclaves habitados por los íberos, en Granada. Estos núcleos estaban conformados por una serie de cabañas circulares, aisladas entre sí.

En la parte superior de la cuesta de la Alhacaba y próximos a la plaza Larga, los árabes, construyeron los baños más grandes de Granada, aljibes y dos mezquitas, una era la gima Guimdeyr y otra, de nombre desconocido, sobre la que se levantó, tras la conquista castellana, la iglesia de Santa Catalina. De los aljibes aun quedan vestigios del situado en el número 110 de dicha cuesta, que se conoce como Aljibe de la Cuesta de la Alhacaba.
En la zona inferior de la Alhacaba había una rábita con arcos apuntados, llamada al-Hawrú (el Olmo), que estaba situada a la altura de la taberna, Cebollas Palace.
Para acceder a la cuesta había que pasar por la Puerta del Hierro (Bab al-Hadid), uno de los accesos, que jalonaban la muralla.
Según Luis de Mármol y Carvajal, esta puerta sería de las más antiguas de Granada y estaría emplazada entre la placeta de la Merced y el Carril de la Lona. Los últimos vestigios de dicha puerta desaparecieron a finales del siglo XIX.
Tras la conquista cristiana, el suelo situado a extramuros de la ciudad se comenzó a edificar. El convento de la Merced, situado al inicio de la cuesta de la Alhacaba, es un claro ejemplo de ello.

Aprovechando que la acequia de Aynadamar llegaba hasta la cabecera de la Cuesta de la Alhacaba, se construyeron lavaderos públicos. Uno de ellos fue el conocido como lavadero de los Gitanos, que se situaba cerca de la Puerta de Monaita, y al que las referencias documentales datan en el siglo XVI. En el siglo XIX, pese a la mala salubridad de este lavadero, los granadinos acudían a él para abastecerse de agua, debido a que los aljibes de la Cuesta de la Alhacaba estaban clausurados.
La palabra Alhacaba procede del vocablo árabe al-’Acaba, que se traduce como “cuesta”. Así que la Cuesta de la Alhacaba, es “La Cuesta de la Cuesta”.
El nombre de esta vía pública la podemos encontrar escrita como Alhacaba, Alacaba, o de la Cava (tanto con B como con V).
Como curiosidad contar que hubo más Alhacabas en la ciudad de Granada. Por ejemplo, la cuesta del Chapiz se llamó, en el siglo XVI, Alacaba de Guadix.