ERMITA DE LOS ÁNGELES – ALHAMA A los pies de los impresionantes Tajos de Alhama

ERMITA DE LOS ÁNGELES - ALHAMA

ERMITA DE LOS ÁNGELES

Alhama de Granada fue una de las ciudades más importantes del reino nazarí. Se estima que en la edad media llegó a albergar en torno a los 20.000 habitantes. Tras la conquista esta villa siguió teniendo su protagonismo.

La ciudad de Alhama tuvo una buena cantidad de ermitas cristianas repartidas por toda la villa. A finales del siglo XIX se contabilizaban seis con las advocaciones de Nuestra Señora de los Remedios, de la Aurora, de la Peña de Francia, de las Angustias, del Carmelo y de los Ángeles. De todas ellas hoy solo queda en pie la Ermita de Nuestra Señora de los Ángeles.

Ermita de Nuestra Señora de los Ángeles se encuentra en el Camino de la Trucha, que corre paralelo al río Alhama o Marchán, a los pies de los impresionantes Tajos de Alhama.

Para acceder a la ermita desde el pueblo se puede hacer por dos caminos. Uno de ellos va por una ancha pista de tierra que comienza a la altura del colegio, y otro, el que más nos gustó, recorre uno de los más bellos parajes de Alhama. Comienza en el antiguo Cinema Pérez, pasa por las fábricas de harina y por unos lavaderos horadados en la mismas rocas.

En este segundo camino, a un centenar de metros de haber pasado las fábricas de harinas, nos encontramos con las ruinas de otra ermita, la Ermita de la Peña de Francia, que fue acondicionada por los molineros de Alhama, porque es la patrona del gremio. Los molineros consiguieron que un sacerdote se hiciera capellán voluntario y perpetuo de la ermita. Se cuenta además que la Señora de la Peña otorgó curaciones y milagros, siendo famosa la leyenda, datada en 1796, de un niño que cayó en un cubo de un molino y que salió ileso por las plegarias de su madre a la Virgen de la Peña.

ERMITA NUESTRA SEÑORA DE LA PEÑA DE FRANCIA

ERMITA NUESTRA SEÑORA DE LA PEÑA DE FRANCIA

Seguimos caminando y un poco más adelante encontramos la ermita de los Ángeles, excavada en una roca, probablemente aprovechando una cueva natural, que posteriormente fue ampliada. Es de pequeñas dimensiones, de unos tres metros y medio de ancho por otros tantos de largo. Tras la sala principal se abren, en la misma piedra, y hacia la izquierda otras dos dependencias que sirven de sacristía y pequeño almacén, respectivamente, y que sirvieron de lugar de enterramiento del general de Marina Sr. Hoyos, fallecido en los baños de Alhama, durante el Gran terremoto de Andalucía de las Navidades de 1884, que asoló la ciudad.

La imagen que se venera en la ermita de Nuestra Señora de los Ángeles, fue donada tras la Guerra Civil por Juan Ribera García y su esposa Cesaria García García. Es de unos 60 centímetros de alto, y sostiene sobre su mano izquierda al niño en actitud de bendecir.

Los días 31 de mayo y 2 de agosto (día de su festividad), se celebra en la ermita una solemne misa.

De la pequeña ermita alhameña se conoce más bien poco sobre sus orígenes. Sin embargo, en 1864 D. Federico Antonio Sánchez de Gálvez, abogado, arcipreste y párroco de Alhama de Granada, recogió en el libro “Recuerdos Marianos o Alhama y su Madre”, una leyenda que cuenta la fundación de este pequeño santuario

Leyenda de la ermita de los Ángeles de Alhama

ERMITA DE LOS ÁNGELES - ALHAMA

ERMITA DE LOS ÁNGELES – ALHAMA

Corría el año de 1500. Era una tarde fresca por las brisas que producen las crestas que circundan el valle de la Alcaicería, donde aun se alza severa y majestuosa la cruz erigida por doña Beatriz de Carvajal y Obregón a la memoria de su malogrado doncel, muerto villanamente /…/

El pueblo de Alhama iba a la iglesia mayor para ganar el jubileo de la Porciúncula, visitando la capilla del mendigo de Asís. Porque era el 2 de agosto, solemne aniversario del descenso de Nuestra Señora.

Ese mismo día, un señor de alta alcurnia, venía por la huerta llamada hoy del cañón, cuando un movimiento producido quizás por algún reptil en los tarajes del camino, espantó al caballo que partió a todo galope, saliéndose del camino, tomó por la derecha y ciego se precipitó al vacío sobre el Marchán, en el tajo cortado de una altura de más de ochenta metros.

La caída sería mortal y el jinete así debió entenderlo, pues al cruzar por el vacío, se encomendó a Nuestra Señora cuya solemnidad se celebraba ese mismo día, pidiendo que por lo menos le diese tiempo a disponerse como cristiano para morir.

La Señora le hubo de oir: el devoto dio un golpe atroz sobre una roca, que hizo trizas el caballo, y arrojó al caballero a cien pasos del siniestro, al pie del tajo.

El susto y la contusión le privaron el sentido. Cuando volvió en sí, miró al frente con avidez y vio la imagen de Nuestra Señora Madre en la cavidad de una roca. Ella le dijo que había escuchado sus súplicas, que le quedaban tres días de vida, y que le edificase un altar en aquel sitio, sacándola de su antiguo escondrijo.

PIEDRAS -ERMITA DE LOS ÁNGELES - ALHAMA

PIEDRAS -ERMITA DE LOS ÁNGELES – ALHAMA

El pueblo escuchó absorto la relación del caballero, que se dispuso a morir, y que dejó sumas cuantiosas de dinero que tenía en Málaga, de donde él era, para la erección de la capilla, encomendado al señor vicario eclesiástico y al señor corregidor la ejecución de su última voluntad.

Pasado el plazo, el caballero pasó a mejor vida. Al año siguiente una función religiosa se celebró para colocar la imagen de Nuestra Señora de los Ángeles en su nuevo albergue. Se cantó un réquiem por el alma del ilustre y piadoso viajero y se colocó una cruz en el sitio de la catástrofe, conocido desde entonces como salto del caballo.

Ah… por cierto, en las rocas cercanas a la ermita todavía se puede apreciar la huella de la herradura que dejó el corcel al caer.

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