
Si hay algo que estamos haciendo todos estos días, es salir al balcón a ver como transcurren las horas e incluso concurrir a eventos solidarios, eso sí, cada uno desde su casa.
Hoy queremos asomarnos a uno de los balcones que más cautivaron a los artistas del siglo XIX y XX, el “Balcón de los Pintores”.
Balcón de los Pintores
El Balcón de los Pintores se encuentra muy cerca del Aljibe del Trillo, concretamente en el número 2 de la calle Guinea, en pleno corazón del Albaicín, barrio declarado Patrimonio Mundial de la Humanidad, por la UNESCO, desde 1994.
Granada en su conjunto, y el barrio del Albaicín en especial, tomó un auge importante a partir del siglo XIX. Nuestra ciudad, por aquel entonces, era el destino turístico predilecto de pintores, grabadores, dibujantes, músicos y todo tipo de artistas llegados de buena parte de España, Europa y América. Estos bohemios recorrían las calles de la capital, buscando la inspiración, e intentando captar la esencia de Granada. El Albaicín fue uno de esos lugares que cautivaron a medio mundo. A día de hoy es uno de los pocos enclaves que sigue manteniendo la esencia morisca de antaño.

El contraste y la luz que incide en el Albaicín es diferente a la de cualquier otro rincón del planeta. Aquí el amanecer es especial. Los rayos de sol se adentran, poco a poco, por los tortuosos callejones del barrio, inundando de color cada una de sus calles. ¿Y qué decir del atardecer?…
El Balcón de los pintores atrajo a artistas para posar ante ellos, y ser protagonista de cuadros y fotografías. Joaquín Sorolla, Fernández Piñar, Manuel Osuna, Rafael Latorre, Hipólito Llanes, Enrique Marín, Isidro Marín y Tomás Martín Rebollo, entre otros, se acercaron hasta este rincón para plasmarlo en sus lienzos. Mientras que fotógrafos como Abelardo Linares García, Arturo Cerdá y Torres Molina aportaron su imagen más costumbrista e incluso documentalista.
El Balcón de los Pintores fue, hace unos años, reformado, eso, unido a que el propietario de la vivienda anexa levantó un horrible muro ocasionó que, este pintoresco rincón, perdiera buena parte de su belleza original. Pero, no creáis que esta dicotomía entre preservar un espacio pintoresco y la necesidad de habitabilidad son nuevas en el Balcón de los Pintores.
A principios del siglo XX, esta estupenda atalaya desde donde divisar la Alhambra, fue objeto de protestas y peticiones por parte de los albaicineros para que no se tocase.
En el Defensor de Granada, del jueves 15 de Noviembre de 1928 se puede leer:
El público dice…
PARA LA COMISIÓN DE ORNATO ARTÍSTICO
En el Carril de las Tomasas, por bajo de la cuesta del Aljibe de Trillo, existe la casa del famoso balcón de los pintores. Este balcón, tema obligado de todas las acuarelas y dibujos, está abandonadísimo, así como la casa que lo sostiene y las calles que la rodean.
Como no sería, creemos, desatendida una indicación al propietario de la finca e inquilinos para que arreglasen ese motivo tan popular y atractivo, debían hacerla los señores Caparrós y Morcillo —que tanto y tan plausiblemente se están preocupando del ornoto artístico de Granada —y a la vez ordenar que se limpiaran aquellas calles, huérfanas de una escoba misericordiosa, y ganaría el buen nombre de la ciudad en el orden artístico e higiénico.
Además, tenemos entendido que en aquellas calles no hay luz de noche, detalle indicativo del adelanto en que nos han metido con la transformación del alumbrado público.

Meses más tarde, en Enero de 1929, el mismo rotativo volvía hacerse eco de una noticia que afectaba a este Balcón.
La Comisión Provincial de Monumentos aprobó, por unanimidad, un informe que recogía ciertas normas de actuación en diversos inmuebles del Albaicín, en pro de la defensa artística del barrio
Por ejemplo, no se podían hacer reformas exteriores en la Casa del Carnero, el Aljibe de Trillo debía repararse, no se podría levantar edificio alguno frente al Mirador de San Nicolás, que tape las vistas de la Alhambra, etc.
En relación al Balcón de los Pintores estas normas dictaban que:
Este pintoresco balcón pertenece a la casa número 2 de la calle de Guinea, debiendo cuidarse de que no se introduzcan en él reformas ni modificaciones que lo priven de su gracia característica, e impedir las que se pretenden en los dos o tres edificios colindantes que armonizan y forman el grupo pintoresco, y en los carmenes y jardines que hay al pie, en el callejón de la Azacayuela.
La preocupación para que este rincón no desapareciese con el paso del tiempo se prolongó durante el siglo XX. En 1977 el pintor granadino, Hipólito Llanes, retrató múltiples enclaves del Albaicín en peligro de volatilizarse, y expuso estas obras en Madrid.
El periódico Lunes del 9 de Enero de 1978, recoge la noticia de la exposición:
El pintor granadino Hipólito Llanes estuvo trabajando este verano último por las plazas y callejas del Albaicín, por los pueblos de la Alpujarra y por la zona del Marquesado del Zenete, (…) que ha reunido en una colección de óleos que va a presentar en fecha próxima en Madrid, muy probablemente en la sede de la «Casa de Granada».
Antes de hacer los cuadros albaicineros ya había hecho una serie de apuntes de rincones de auténtico sabor tradicional que un día pueden desaparecer, con objeto de dejar constancia de su autenticidad para el futuro. A esa carpeta pertenece el dibujo que publicamos, con el famoso “Balcón de los Pintores».
Por cierto, el nombre de “Balcón de los Pintores” viene dado porque según cuenta la tradición, el piso y el balcón eran alquilados por pintores para poder reflejar el paisaje de la Alhambra de frente.
PARA LA COMISIÓN DE ORNATO ARTÍSTICO
El pintor granadino Hipólito Llanes estuvo trabajando este verano último por las plazas y callejas del Albaicín, por los pueblos de la
El balcón de los pintores es un homenaje a la desaparecida Granada y a todos aquellos artistas que capturaron cada rincón del antiguo Albaicín. Refleja el valor de la pintura como documento histórico, destacando el conocido Balcón de los Pintores, aunque sus muros han sufrido un deterioro.