parteluz
El parteluz (también llamado mainel) es un elemento vertical, generalmente una columna o pilar delgado, que divide en dos una abertura como una ventana o puerta. Su función es estructural, para sostener el dintel o los arcos, y profundamente decorativa.
El Parteluz: El Esbelto Divisor de la Luz Andaluza

El parteluz es uno de esos elementos arquitectónicos que, aunque parece secundario, define la personalidad de una fachada. En el contexto de Granada y Andalucía, su evolución es fascinante porque nos permite rastrear el paso del tiempo: desde las delicadas columnas de mármol de los palacios nazaríes hasta los robustos maineles de piedra de las catedrales góticas y renacentistas.
En la arquitectura hispanomusulmana, el parteluz es el protagonista de las «ventanas geminadas» (ajimeces). Aquí, el parteluz suele ser una columna finísima de mármol con un capitel ricamente labrado que sostiene dos arquillos de herradura o apuntados. Esta solución permitía abrir grandes vanos para ventilar e iluminar las estancias sin comprometer la estabilidad del muro, creando ese juego de luces y sombras tan típico de los carrmenes y palacios granadinos.
Con la llegada del Gótico y el Renacimiento, el parteluz se transformó. En las grandes portadas de las iglesias, el parteluz central solía albergar una imagen religiosa (una Virgen o un Santo) sobre un pedestal, sirviendo de eje visual y simbólico para el fiel que entraba al templo. En las ventanas góticas, el parteluz se multiplicaba para sostener la tracería calada de piedra que permitía la instalación de las vidrieras. En Andalucía, debido a la fuerza del sol, el parteluz ayudó a mantener las ventanas estrechas pero elegantes, controlando la entrada de calor.
Enclaves destacados en la provincia de Granada
Granada es un museo vivo del parteluz, especialmente por su herencia nazarí:
- Palacio de Comares y de los Leones (Alhambra): Es el lugar donde el parteluz alcanza su máxima expresión de delicadeza. Las ventanas que dan a los patios utilizan columnas de mármol de Macael tan finas que parecen desafiar las leyes de la física.
- El Bañuelo (Granada): En este baño árabe del siglo XI, podemos observar cómo los parteluces de las pequeñas lumbreras y accesos organizan el espacio interior.
- Casa del Chapiz (Albaicín): En sus galerías exteriores se observan parteluces de madera y mármol que dividen los arcos, permitiendo vistas panorámicas del Generalife.
- Catedral de Guadix: En sus ventanales de las capillas y en algunas zonas del claustro, el parteluz gótico-renacentista muestra la transición hacia un estilo más monumental y pesado comparado con el nazarí.
- Palacio de la Madraza: Aunque muy reformado, conserva elementos donde el parteluz organiza las ventanas de tradición morisca.
Enclaves destacados en el resto de Andalucía
En el resto de la región, el parteluz brilla especialmente en las grandes catedrales y palacios nobiliarios:
- Catedral de Sevilla (Puerta del Bautismo y del Nacimiento): Estas portadas góticas presentan parteluces imponentes que dividen las grandes entradas, a menudo decorados con estatuaria que parece cobrar vida.
- Palacio de los Marqueses de Algaba (Sevilla): Un ejemplo magnífico de parteluz en una ventana gótico-mudéjar, donde la columna central es de mármol y sostiene arcos polilobulados.
- Capilla Real de la Catedral de Córdoba: Aquí el parteluz se integra en el lenguaje mudéjar más refinado, dividiendo espacios con una geometría perfecta.
- Palacio de Jabalquinto (Baeza, Jaén): En su fachada de estilo gótico isabelino, los parteluces de las ventanas están decorados con una minuciosidad extrema, fundiéndose con la decoración de puntas de diamante y heráldica.
- Casas Consistoriales de Úbeda: Sus ventanas renacentistas utilizan el parteluz para crear una simetría perfecta, siguiendo los cánones de proporcionalidad que mencionamos al hablar del Renacimiento.
El parteluz es, en definitiva, la columna que «parte» la luz para multiplicarla, un detalle que convierte una simple ventana en una obra de arte.