imposta
La imposta es una faja o moldura horizontal, generalmente saliente, sobre la que se asienta el arranque de un arco o una bóveda. Su función es doble: estructural, al actuar como plano de asiento nivelado para las piezas del arco, y estética, al marcar la separación visual entre el elemento sustentante (muro o pilar) y el elemento sustentado.

La imposta es el «cinturón» que organiza las alturas en la arquitectura de Andalucía. En el entorno de Granada, este elemento es fundamental para entender la transición entre la verticalidad de las paredes y la curva de los techos. Aunque a veces pasa desapercibida por su sencillez, la imposta es la encargada de recibir las presiones de los arcos y distribuirlas hacia abajo.
En la tradición granadina, la imposta no solo aparece en el interior de los edificios. En las fachadas, la «línea de imposta» se utiliza para marcar la división entre las diferentes plantas de una casa, sirviendo de base visual para los balcones o como un vierteaguas que impide que la humedad de la lluvia resbale por todo el muro, protegiendo así el mortero de cal.
¿Dónde observar impostas significativas en Granada?
Paseando por la ciudad, puedes encontrar este elemento ejecutado en diversos materiales y estilos:
- Palacios Nazaríes (Alhambra): En los arcos de los patios, la imposta suele ser una pieza de mármol o una faja de yesería finamente decorada con ataurique. Aquí, la imposta marca el punto exacto donde la columna termina y comienza el complejo entramado de yeso que forma el arco, funcionando como una frontera entre la piedra lisa y la exuberancia ornamental.
- Puerta de las Granadas: En el acceso al bosque de la Alhambra, se pueden ver impostas de piedra robustas. Al ser una obra de la Edad Moderna, estas molduras tienen un perfil clásico que sobresale del muro, preparando el terreno para los tres grandes arcos que forman la puerta.
- Catedral de Granada: En los pilares colosales del interior, las líneas de imposta son fundamentales para que el ojo humano pueda comprender la escala del edificio. Estas molduras rodean los pilares a la altura donde nacen los arcos, sirviendo de «estribo» visual para las altísimas bóvedas.
- Fachadas del Realejo y el Albaicín: En muchas casas señoriales, la imposta es una simple moldura de ladrillo o piedra que recorre horizontalmente toda la fachada. Se sitúa justo al nivel de los suelos de las plantas superiores, ayudando a dar orden a una pared que, de otro modo, parecería un muro ciego de mampostería.
- Puente del Genil: En los pilares que sostienen los arcos del puente, la imposta es una pieza de cantería maciza diseñada para resistir el empuje del agua y el peso del tráfico, marcando el nivel de arranque de los grandes arcos de piedra.
Materiales y construcción
La ejecución de la imposta varía según la jerarquía del edificio:
- Imposta de Piedra: Tallada normalmente en piedra de Sierra Elvira. Es la más duradera y se utiliza en portadas donde los arcos son pesados, como el arco rebajado de un zaguán. Su perfil suele estar biselado para que el agua no se acumule.
- Imposta de Ladrillo: Muy común en la arquitectura mudéjar y en las iglesias del Albaicín. Se consigue colocando una o dos hileras de ladrillos sobresaliendo del plano del muro. A veces, los ladrillos se disponen en ángulo (en «punta de diamante») para crear un juego de sombras rítmico.
- Imposta de Yeso: Exclusiva de interiores palaciegos. Es una moldura delicada que suele servir de base para inscripciones de caligrafía cúfica o poemas, enmarcando el paso de la luz a través de las celosías.
Función práctica: El vierteaguas horizontal
Más allá de sostener arcos, la imposta en el exterior de los edificios granadinos tiene una misión de conservación. Al sobresalir unos centímetros, obliga a las gotas de lluvia a desprenderse del muro antes de llegar a la base. Esto evita que las fachadas se manchen y que el agua penetre en las juntas de los ladrillos, preservando la integridad de las pilastras y otros elementos decorativos adosados.