
La Plaza del Humilladero es uno de los lugares más emblemáticos de Granada. Situada a orillas del río Genil , esta plaza ha sido un punto de encuentro y un espacio de ocio para los granadinos durante siglos.
La historia de la plaza se remonta al siglo XVI, cuando se remodeló el Puente del Genil, que conectaba la ciudad con los caminos hacia la costa. Alrededor del puente, se comenzó a desarrollar un espacio abierto que con el tiempo se convertiría en la Plaza del Humilladero.
Pero, empecemos por recordar algunos conceptos.
¿Qué es un Humilladero? Historia y evolución

Los humilladeros son pequeñas capillas ubicadas en las afueras de las ciudades, generalmente en cruces de caminos, que servían como puntos de oración y protección para los viajeros. Su nombre proviene de la acción de humillarse (arrodillarse) en señal de devoción. Este concepto tiene raíces que se remontan a la religiosidad romana, donde se veneraban las encrucijadas consagradas al dios Jano, símbolo de comienzos y finales.
Durante la Baja Edad Media , comenzaron a levantarse cruces de madera en las encrucijadas, aunque las versiones más antiguas conservadas, hechas de piedra, datan de finales del siglo XV o principios del XVI. Estas cruces solían estar situadas sobre prismas poligonales, y su diseño gótico permitía identificar su origen en el siglo XVI. Más adelante, en los siglos XVI y XVII, se popularizó la construcción de cruces sobre gradas y columnas toscanas, con fechas grabadas que indican su antigüedad.
La aparición de templete sobre las Cruces
A partir del siglo XV, se extendió la práctica de proteger las cruces con templetes techados, formados por estructuras de columnas y tejados piramidales. Estos espacios no solo servían para proteger las cruces de las inclemencias del tiempo, sino también como puntos de reunión para los vecinos y refugios para los viajeros. Ejemplos destacados incluyen el Humilladero de la Cruz del Campo en Sevilla (finales del XV) y el de Los 4 Postes en Ávila, con claras influencias renacentistas.

En el siglo XVI, los humilladeros comenzaron a cerrarse para evitar su uso indebido, como refugio de ganado o lugar de actos inapropiados. Las autoridades eclesiásticas instaron a que estas estructuras fueran tapiadas, dejando solo un vano o reja para que los caminantes pudieran contemplar las imágenes devocionales sin acceder al interior.
El humilladero encarna una mezcla de tradiciones paganas y cristianas. Su descripción más completa aparece en el Tesoro de la Lengua Castellana o Española (1611) de Covarrubias, quien relaciona estas capillas con antiguos rituales en las encrucijadas, donde los caminantes dejaban piedras en señal de devoción. Esto evidencia la continuidad de prácticas ancestrales adaptadas al cristianismo.
Origen del Humilladero de San Sebastián

La fundación del Humilladero de San Sebastián se remonta a 1538, cuando la Cofradía de San Sebastián instaló una cruz cobijada bajo un templete. Según los documentos del Archivo Capitular de la Catedral de Granada, ya en enero de 1540 se menciona su uso en procesiones, misas y predicaciones. Algunos estudiosos sugieren que su construcción podría haberse iniciado antes, aproximadamente en 1531, en respuesta a la necesidad de contar con espacios de culto accesibles en las salidas de la ciudad.
Este origen se enmarca en el fervor religioso de la época, donde los humilladeros eran puntos clave para la oración, la reflexión y la protección espiritual antes de emprender un viaje.
Descripción del Humilladero de San Sebastián

Henríquez de Jorquera, cronista del siglo XVII, ofrece una descripción detallada de este humilladero. Según él, se trataba de una vistosa ermita sostenida por cuatro pilares de piedra finamente tallada y coronada con una bóveda achapitelada. Su ubicación, sobre la acequia Gorda y en las proximidades de la collación de Nuestra Señora de las Angustias, le confería una posición estratégica y prominente.
El interior del Humilladero cobijaba un crucifijo en alabastro con un relieve de san Sebastián a su pie
El humilladero no solo servía como un espacio para la oración individual, sino que adquirió una función destacada durante las festividades de San Sebastián. Al ser más accesible que la ermita del santo, situada en las afueras, este lugar se convirtió en un punto clave para las procesiones y reuniones religiosas. Además, su cercanía al río y a las alamedas lo hacía atractivo para los granadinos, quienes disfrutaban de sus alrededores tras participar en los rituales religiosos.
A partir del siglo XVII, muchos humilladeros comenzaron a cerrarse para evitar usos inapropiados, como el refugio de ganado o actos vandálicos. En este contexto, es probable que el Humilladero de San Sebastián también experimentara modificaciones que limitaron su acceso o cambiaron su función original. Las recomendaciones de las autoridades eclesiásticas para proteger estos espacios reflejan su importancia simbólica y su vulnerabilidad ante los cambios sociales y urbanos.
La Cofradía de San Sebastián y su relación con el Humilladero
La Cofradía de San Sebastián jugó un papel crucial en la gestión y uso del humilladero. En las actas capitulares de la Catedral de Granada se documenta que en 1540 la cofradía solicitó autorización para realizar procesiones al humilladero, además de usar ornamentos para sus celebraciones. Esta conexión demuestra cómo las hermandades religiosas eran responsables de mantener estos espacios y fomentar su relevancia en la vida comunitaria.
Además de las procesiones, el humilladero servía como escenario para la predicación y la celebración de misas, consolidándose como un centro de actividad espiritual y social. Este vínculo entre la cofradía y el humilladero resalta la importancia de estas estructuras como puntos de encuentro y devoción en la Granada del Renacimiento .

El Humilladero de la Cruz de San Sebastián desempeñó un papel destacado como punto de parada durante la procesión de San Antón..
La procesión de San Antón comenzaba en el Convento de San Antón, donde los participantes, junto con sus animales, se reunían para recibir bendiciones. Desde allí, avanzaba por la Cruz de San Antón y la Iglesia de las Angustias, hasta llegar al Humilladero de San Sebastián, un lugar clave donde se realizaban oraciones y actos de veneración.
Después del humilladero, la procesión continuaba hacia el Monasterio de San Basilio, un punto de reflexión en el camino, y la Ermita del Pretorio, antes de concluir en la Ermita del Santo Sepulcro, donde se llevaban a cabo las ceremonias finales.
Un espacio de justicia y memoria
El Humilladero de San Sebastián no solo fue un lugar de devoción, sino también un escenario de justicia. Según los Anales de Granada de Henríquez de Jorquera, en un célebre episodio, se colocaron las cajas con los restos de cinco ajusticiados en el humilladero como parte de una procesión solemne hacia el hospital. Este evento, descrito como uno de los días más notables en la historia de Granada, se celebró con la autorización del arzobispo, consolidándose en la memoria colectiva de la ciudad.
Estos actos reflejan la dualidad del humilladero como espacio sagrado y social, utilizado tanto para venerar a los santos como para reforzar los valores de justicia y orden público en la sociedad granadina de la época.
Plaza del Humilladero como lugar de esparcimiento

Desde mediados del siglo XVIII esta plaza se transformó en un escenario para espectáculos populares. Hacia 1740, la Real Maestranza de Granada comenzó a celebrar corridas de toros al final de la Carrera del Genil, en una plaza de madera temporal erigida junto al humilladero. Estos eventos atraían a una multitud y marcaban un cambio en el uso del espacio, que pasó de ser exclusivamente religioso a convertirse en un punto de encuentro para actividades festivas.

Aunque en 1768 la Maestranza construyó una plaza de toros estable en el Campo del Triunfo, el cabildo municipal continuó utilizando la plaza junto al humilladero para sus propias corridas. Este uso compartido evidencia la importancia del lugar como un espacio multifuncional y emblemático en la vida de Granada.
El Humilladero de San Sebastián fue derribado a finales del siglo XVIII, no apareciendo ya en el plano de Dalmau de 1796.
En los siglos posteriores, el lugar se adaptó a nuevos usos, convirtiéndose en escenario para la instalación de circos, teatros y cines ambulantes, lo que reforzó su papel como punto de encuentro y entretenimiento para la comunidad. Incluso en la actualidad, el espacio sigue siendo un lugar significativo para el esparcimiento de granadinos y visitantes, conservando su espíritu como centro de actividad social y cultural.

Similitudes con otros Humilladeros

El Humilladero de San Sebastián compartió características arquitectónicas y funcionales con otros humilladeros de la península. Uno de los ejemplos más conocidos es la Cruz del Campo de Sevilla, cuya estructura original, identificada por Torres Balbás como un morabito, tiene un diseño similar al del humilladero granadino. Ambos espacios cuentan con pilares de piedra y un tejado protector, características que los convierten en referentes de la transición entre las tradiciones arquitectónicas islámicas y cristianas.
Wow, acabo de descubrir la fascinante historia de la Plaza del Humilladero en Granada y estoy completamente asombrado. No tenía idea de que este lugar, que parece ser simplemente una hermosa plaza con árboles y fuentes, tuviera una historia tan rica y llena de transformaciones. Imaginar a los viajeros del siglo XVI arrodillándose ante la cruz del Humilladero antes de entrar a la ciudad o partir hacia nuevos destinos es realmente impactante.
Pasear por el Paseo del Salón, con sus jardines y la majestuosa Fuente de las Granadas, me hace sentir conectado con todas las generaciones de granadinos que han disfrutado de este espacio antes que yo. Es increíble cómo ha evolucionado este lugar a lo largo de los siglos, convirtiéndose en un punto de encuentro y celebración para la comunidad.
Definitivamente, la Plaza del Humilladero no es solo un lugar bonito para visitar, sino un verdadero testimonio de la historia viva de Granada. No puedo esperar para compartir este hallazgo con mis amigos y explorar más de la rica historia de esta ciudad. ¿Qué otros secretos ocultos tendrá Granada por descubrir?
Interesante artículo sobre esta pate de Granada. 😉