
La Torre Atalaya del Cortijuelo se localiza a poco más de 1 kilómetro de la localidad de Montefrío, en el Cerro del Cortijuelo. Este baluarte es un claro ejemplo de la arquitectura defensiva nazarí . De la torre se conserva una altura aproximada de 6 metros. Es de planta circular y desarrollo cilíndrico.
Su privilegiado emplazamiento ofrece una vista panorámica de la Sierra de la Cazuela y de las lomas cercanas a Alcalá la Real, lo que subraya su importancia estratégica en la red de torres atalayas que formaban el sistema defensivo de Montefrío.
Amplía información – ¿Cómo era el Sistema defensivo de Montefrío?
El Sistema defensivo de Montefrío tomó forma tras la conquista castellana de Alcalá La Real, allá por el año 1341. Esto supuso la reorganización y fortificación, por parte de los musulmanes, de la frontera noroccidental del Reino de Granada que iba desde Píñar hasta Loja. Este fue el límite que, durante siglos, separó la Granada musulmana de la Jaén cristiana.
Los árabes planificaron una defensa basada en el reforzamiento de las fortalezas de Montefrío, Moclín, Íllora, Colomera, Iznalloz, Píñar, Huétor Tájar y Loja, con el fin de que resistieran la nueva artillería portada por los castellanos. Además, levantaron una extensa red de torres-atalayas que los apoyaban.
Se erigieron al menos 15 torres: las del Sol, Hachuelo, Loma de Marcos, Romeral (Torre del Rosal), Cabrerizas, Espinar, Quebrada, Matute, de los Anillos, Loma de la Torrecilla, Guzmanes, Cortijuelo, Torre Nunes, Castillejos y Cerro de la Torre.
Las torres-atalayas eran una forma sencilla y económica de mantener la vigilancia en el territorio, ya que solo se necesitaban dos o tres soldados en cada torre, para dominar un amplio espacio. Estos baluartes defensivos se levantaban en enclaves de óptima visibilidad, ocupando, en la mayoría de los casos, las cumbres de los cerros más elevados. En otras ocasiones se emplazaban en lugares destacados de las laderas, que contaban con una situación visual privilegiada hacia valles y otras fortificaciones.
El sistema de control visual de Montefrío tendría forma de abanico. Como punto central estaría el castillo de la villa y a ambos flancos se situarían las torres del Cortijuelo, Anillos, Guzmanes, y Sol.
Características arquitectónicas de la Torre Atalaya del Cortijuelo
El cuerpo de la Torre del Cortijuelo se caracteriza por una cimentación robusta, compuesta por mampostería enripiada trabada con cal, que aflora entre 0,15 y 0,20 metros en la zona noroeste. Encima de esta base, se observan restos del enlucido original de cal, especialmente visibles en el lado norte. Todavía son visibles las huellas de los mechinales en los muros.

El método constructivo de la torre puede parecer, a priori, un tanto desorganizado; sin embargo, si nos fijamos, los mampuestos siguen una tendencia de hiladas horizontales interrumpidas ocasionalmente por reparaciones.
La parte superior de la torre presenta un estrecho hueco que correspondería con la puerta-ventana de la torre. Este hueco está flanqueado por un ortostato de piedra caliza que actúa como jamba en el lado norte, acompañado de lajas de piedra colocadas horizontalmente.
Materiales y técnicas constructivas
De la torre se conservan 31 hiladas de mampuestos que son significativamente más grandes que los utilizados en otras torres cercanas, como la de los Guzmanes.
El uso de encofrados y el abundante mortero, similares a las técnicas observadas en la muralla del recinto de la fortaleza de Montefrío, permiten datar la construcción de la torre en la segunda mitad del siglo XV. La argamasa empleada está compuesta por una mezcla de cal, yeso, tierra, piedra y grava, proporcionando una estructura duradera y resistente.
Estructura interna y conservación

La estructura de la torre incluye un primer cuerpo macizo de mampostería enripiada, con una altura aproximada de 5 metros. La construcción se realizaba desde el paramento exterior hacia el interior, formando líneas concéntricas rellenas con mortero de cal. Esta técnica garantizaba una estructura sólida y estable.
El suelo del habitáculo interno podría haber estado empedrado y su techo cubierto por una bóveda semiesférica rebajada, con una imposta a 2 metros de altura. Las escaleras de acceso a la terraza, construidas con la misma mampostería, llevaban a la azotea que contaba con una garita que cubría la escalera, el cañón de la chimenea y un peto perimetral de poco más de un metro de altura.
Importancia histórica
La Torre del Cortijuelo está inscrita en el Registro General de Bienes de Interés Cultural desde el 22 de junio de 1993. Su proximidad al núcleo urbano y a la fortaleza de Montefrío, así como su visibilidad de otras ocho torres atalayas, subrayan su importancia estratégica y defensiva en la época nazarí. Aunque no se han encontrado elementos que confirmen su cronología exacta, su relación espacial y constructiva con otras torres y fortalezas de la zona sugiere una construcción durante el período nazarí.
Hoy he pasado cerca de la Torre Atalaya del Cortijuelo y, gracias a vuestra publicación, me decidí a visitarla. Quedé impresionado por su imponente estructura y la belleza del paisaje que la rodea. Es increíble cómo se ha conservado a lo largo de los siglos y cuánto podemos aprender de su historia y arquitectura. ¡Una experiencia fascinante que recomiendo a todos los amantes del patrimonio y la historia!
¡Gracias Paolo por compartir tu experiencia y animar a otros a descubrir este fascinante baluarte!
Visitar la Torre Atalaya del Cortijuelo es como viajar al pasado. Este impresionante ejemplo de arquitectura nazarí, utilizado para la vigilancia y defensa, ofrece unas vistas panorámicas que dejan sin aliento. La robustez de su construcción y su estratégica ubicación destacan el ingenio y la destreza de los constructores de la época.