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TORRE DE LA CEBADA Punto estratégico en el Camino Real de Granada a Motril

TORRE DE LA CEBADA - Foto: Juan Carlos Cazalla Montijano

TORRE DE LA CEBADA – Foto: Juan Carlos Cazalla Montijano

Recorriendo los Caminos Reales del Valle de Lecrín, podemos ver varios enclaves históricos, entre ellos la enigmática Torre de la Cebada.

La defensa de los Caminos Reales del Valle de Lecrín.

Antes de la dominación musulmana ya existía una red de comunicación que vertebraba todo el Valle de Lecrín, conectando los núcleos poblacionales entre sí, y a la vez, posibilitando el acceso a los pagos. 

Estos caminos que unían el Valle de Lecrín, las tierras de Sierra Nevada, la Alpujarra, la costa, con la ciudad de Granada y el Quempe, fueron incrementados desde la llegada de los musulmanes, muchos perduran a día de hoy.

El Valle de Lecrín cuenta con tres Caminos Reales:

  • El Camino Real a Almuñécar, que atraviesa el término de Padul, se dirige a la costa por la actual carretera de Almuñécar y mantiene gran parte del trazado original. 
  • El segundo Camino Real era el que comunicaba Granada con la Alpujarra, y pasaba por Padul, Dúrcal y Nigüelas, para continuar hacia Lanjarón, atravesando numerosos pueblos del Valle. 
  • El tercero era el Camino Real de Granada a Motril, pasaba por Padul hacia Cozvíjar, Cónchar, Murchas y de ahí se encaminaba hacia Melegís y Restábal, dejaba atrás Saleres, Pinos del Valle y se dirigía a la Costa a través del camino que va a la Venta de la Cebada y a los Guájares. 
TORRE DE LA CEBADA - Foto: Juan Carlos Cazalla Montijano

TORRE DE LA CEBADA – Foto: Juan Carlos Cazalla Montijano

Los Caminos Reales del Valle de Lecrín se fortificaron con la llegada de los musulmanes a la zona, en el siglo IX. El Castillo de Lojuela en Murchas y el Castillo de Chite, son de los pocos baluartes de época emiral que se conservan. Pero existieron algunas fortificaciones más, de las que ya no queda nada o casi nada.

En época Nazarí se refortificó el Valle de Lecrín asegurando el paso de personas y mercancías entre Granada y la Costa por los Caminos Reales.

Entre los castillos de época nazarí, que se conservan en el Valle de Lecrín, se encuentran el Castillo de Mondújar, el Castillo de Restábal, el Castillo de Dúrcal o Peñón de los Moros, y el Castillo de Lanjarón.

En definitiva, podemos decir que el Valle de Lecrín estaba fuertemente protegido, con un amplio programa que defendía las principales vías de comunicación.

Restábal fue, durante siglos, uno de los puntos más importantes en el control de las vías de comunicación entre la costa y la ciudad de Granada, enlazando a su vez con la comarca del Temple. La importancia de esta vía de comunicación se siguió manteniendo hasta el siglo XIX.

El origen de la Torre de la Cebada

TORRE DE LA CEBADA - Foto: Juan Carlos Cazalla Montijano

TORRE DE LA CEBADA – Foto: Juan Carlos Cazalla Montijano

A los pocos años de la toma de Granada, el Conde de Tendilla mandó levantar la torre en la Venta de la Cebada, zona estratégica entre Pinos del Valle y Los Guájares, desde donde se divisa perfectamente el mar. Este enclave era utilizado como punto de observación durante la etapa musulmana.

En 1526, se pidió que se colocaran cien ballesteros que asegurasen el camino de la villa a Granada por la Cuesta de la Cebada.

En octubre de 1563 la Capitanía General, ordenó que los “gazis” (todos aquellos que hubiesen nacido en cualquier parte de Berbería y sus descendientes), no pudieran habitar en las costas del reino, y se les obligaba a alejarse más de 12 leguas tierra adentro.

Esto determinó tanto la realización de diferentes mediciones de distancias, como el refuerzo de los baluartes defensivos, como era el caso de la Torre de la Cebada.

La Torre de la Cebada era un lugar estratégico, desde el que se podía ver venir cualquier ataque por la costa. Mantuvo durante mucho tiempo, tanto un alcaide como un retén de guardia cuyo salario era de cinco reales por guardia.

ALJIBE - TORRE DE LA CEBADA - Foto: Juan Carlos Cazalla Montijano

ALJIBE – TORRE DE LA CEBADA – Foto: Juan Carlos Cazalla Montijano

Entre los primeros Alcaides que tuvo la Torre de la Cebada se encontraban Garcia Paniagua y su hijo Melchor, este último fue acusado en varias ocasiones por hurto, deudas, y extrema violencia, teniendo que huir a Úbeda y dejando la torre sin alcaide. El 3 de octubre de 1565 el conde de Tendilla, tuvo que nombrar alcaide de la torre de la Cuesta de la Cebada, a Alonso de Valverde, por ausencia de Melchor de Paniagua.

Durante la segunda rebelión de los moriscos la Torre de la Cebada fue tomada por los moriscos. El Conde de Tendilla “envió luego dos capitanes con trecientos arcabuceros”, para hacerles frente, cuenta en sus crónicas Luis Mármol de Carvajal. 

El 9 de mayo de 1607, la Torre de la Cebada, tuvo que dar nuevamente la voz de alarma, al ver acercarse a la costa motrileña 40 o 50 navíos enemigos. El Concejo procedió a fortificar la villa, cerrando el postigo de Toro y tapiando la zona del Hospital. También, ordenó la construcción de tres almenaras más, para poder estar mejor informado.

A mediados del siglo XIX se construyó la nueva carretera por Béznar y esta vía dejó de utilizarse. 

Descripción de la Torre de la Cebada.

El Castillo o Torre de la Venta de la Cebada, se puede ver desde la lejanía, pues destaca del entorno por estar pintado en color almagra. Este edificio es una desvirtuación de principios del siglo XX, que se hizo sobre la fortificación del siglo XVI. Aun así se puede apreciar la estructura original.

INTERIOR - TORRE DE LA CEBADA – Foto: Juan Carlos Cazalla Montijano

INTERIOR – TORRE DE LA CEBADA – Foto: Juan Carlos Cazalla Montijano

La Torre de la Cebada tiene unas dimensiones aproximadas de 11,25 metros por 11 metros. En ella se aprecian claramente los dos espacios que la componen. Por un lado la torre (la parte más alta) que se hizo sobre la antigua. Y por otro, un módulo más bajo, que ocupa una superficie más amplia. Interiormente, está formado por dos naves paralelas, separadas por un gran arco apoyado en machones laterales. Se cubre la nave con un forjado de rollizos de madera sobre el que se monta una terraza con antepecho almenado. El acceso al interior se hace a través de dos huecos de paso realizados en la nave.

Los muros perimetrales de la Torre de la Cebada son de mampostería, siendo su espesor de algo más de 1 metro.

En la esquina Sureste, se encuentra adosada la torre cuadrada, de 4,80 metros de lado, que alcanza los 9,50 metros de alto. Está construida con muros ligeramente ataluzados de mampostería, de 1,25 metros de espesor en la parte baja. Los muros se encuentran enfoscados con mortero de cal por sus dos caras. A su interior se accede por un hueco situado en su muro Oeste. Cuenta con una escalera que sube a la terraza del edificio principal, situada a unos 6,50 metros de altura, y que continua hasta llegar a la terraza de la torre.

Todo el edificio se apoya en una plataforma horizontal que sobresale de los muros, formando un pasillo cuya anchura oscila entre los 3 y 4 metros.

Delante de la fachada Norte, existen restos de un gran aljibe rectangular, al que se le ha aumentado la altura de sus muros perimetrales de mampostería, por lo que no puede reconocerse si quedan vestigios del arranque de la bóveda.

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