
Baza alberga un vasto y rico patrimonio histórico que, aunque no siempre se encuentra en el mejor estado de conservación, sigue siendo fascinante para aquellos que deseen descubrirlo. Uno de estos elementos es la Torre Atalaya de las Canteras, también conocida como Torre de Baza, que no hay que confundir con la Torrecilla de Baza que se encuentra en Guadix.
Torre Atalaya de las Canteras es una muestra significativa del sistema defensivo central que los árabes implementaron en la comarca a partir del siglo XIII. Su presencia refleja la importancia estratégica y militar de la zona durante la dominación árabe . Aunque el paso del tiempo ha afectado su estado, la Torre sigue siendo un testimonio valioso de la historia y la arquitectura defensiva de la época, ofreciendo a los visitantes una ventana al pasado y una oportunidad para imaginar cómo era la vida en esos tiempos. La exploración de este y otros monumentos en Baza permite apreciar la rica herencia cultural y la complejidad histórica de la región.
La defensa fortificada de la frontera central.
La llegada de los árabes al altiplano granadino comenzó en el siglo VIII con la dinastía Omeya. Durante este periodo inicial de dominación, se estableció un considerable número de fortalezas a lo largo de los principales caminos que cruzaban la frontera. Estas estructuras defensivas eran vitales para controlar el tránsito de personas y mercancías a través de sus territorios, asegurando tanto la seguridad como la vigilancia de la región.

La ciudad de Baza fue una de las primeras en ser fortificada, reconociendo su importancia estratégica. Sin embargo, el desarrollo defensivo más significativo ocurrió a partir del siglo XIII, con la llegada al poder de los nazaríes . Esta dinastía aprovechó al máximo el impresionante relieve montañoso que rodeaba la región, creando una robusta y extensa red de fortificaciones que protegía su territorio. Se construyeron nuevas fortalezas y se reforzaron castillos y alcazabas que habían sido levantados por los almohades en siglos anteriores.
Las principales fortificaciones de este sistema defensivo incluían las de Guadix, Baza, Zújar, Benzalema, Benamaurel, Cúllar, Orce, Castril y Huéscar. Estas fortalezas no solo servían como bastiones de defensa, sino que también estaban interconectadas mediante una red de torres de alquería y atalayas. Estas torres eran esenciales para la comunicación y la vigilancia, permitiendo el envío rápido de señales y la observación de movimientos enemigos a lo largo de vastas distancias.

En torno a la medina de Baza se creó un verdadero cinturón de atalayas que controlaba todos los accesos desde los cuatro puntos cardinales. Entre las torres que aún permanecen en pie se encuentran las Torres del Romeral, de Caniles, y de Capel. Además, existen restos de muchas otras torres atalayas que atestiguan la densidad y la importancia de este sistema defensivo.
El cronista Hernando del Pulgar, en sus escritos sobre la toma de Baza por los Reyes Católicos en 1489, mencionaba la existencia de casi 1000 pequeñas torres en la región. Esta cifra es, sin duda, una exageración; en el contexto actual, es como decir «hay tropecientas torres». Sin embargo, ilustra la ingente cantidad de baluartes que salpicaban la comarca, subrayando la importancia estratégica y defensiva de la región.
Hoy en día, en los alrededores de Baza, aún se pueden encontrar los restos de algo más de una veintena de torres de alquería y atalayas de vigilancia. Estos vestigios históricos son testimonio de la compleja red defensiva que los nazaríes desarrollaron en el altiplano granadino. Además de su valor histórico, estas estructuras ofrecen una ventana al pasado, permitiendo a los visitantes apreciar la rica herencia cultural y la avanzada ingeniería militar de la época. La exploración de estas antiguas fortificaciones proporciona una comprensión más profunda de la historia y la importancia estratégica de la región durante la dominación árabe en la península ibérica.
¿Cómo es la Torre atalaya de las Canteras de Baza?

Torre atalaya de las Canteras es de la misma tipología que otras tantas atalayas de planta circular y forma cilíndrica repartidas por toda la provincia de Granada.
Su base mide de 4 metros de diámetro. Está construida con mampostería de piedras de tamaño grande y mediano, formando hiladas muy irregulares, trabadas con mortero rico en cal.
Se conservan únicamente alrededor de 4 metros de su altura original. En la parte superior de los restos de la torre se encuentra el punto geodésico 99418, instalado en 1998.
Esta torre pudo llegar a los 9 metros de alzada, de los cuales, los dos tercios inferiores formaban un cuerpo macizo. En el tercio superior era donde se encontraba la estancia de los atalayeros.

El acceso a la atalaya se realizaba a través de una puerta-ventana, situada a más de 5 metros de altura del suelo. Este vano abierto en una de sus caras tendría forma de arco de medio punto ligeramente abocinado, construido con piedra del lugar.
Para llegar a la puerta-ventana había que subir por una escalera, realizada de cuerdas o de madera, que se ponía y quitaba a voluntad.
A través de la puerta-ventana se accedía a un pequeño habitáculo cubierto con bóveda de medio cañón. Disponía de una chimenea y una escalera que subía a la terraza. La terraza contaba con un peto perimetral, desde donde se divisaba todo el territorio a su alrededor.

Desde la Torre de las Canteras se obtiene una vista completa de toda la Hoya de Baza. Esta ubicación permitiría alertar a la ciudad de Baza sobre incursiones provenientes de la zona de Guadix o del pasillo de Tiscar, mediante una conexión visual con la torre de Morrones. Además, mantenía comunicación con las fortalezas de Zújar, Freila, Baúl y Bácor.
Junto a esta torre, se encuentran otros restos de construcciones y estructuras edificadas por las tropas cristianas durante el asedio a la ciudad de Baza.